CEO de Pegaso Eyewear

Ivan Gorina

"Pegaso Eyewear lucha en un mercado maduro contra verdaderos titanes”


Viernes, 27 de Febrero de 2015
Le recibimos en Feedback Today. Nos trae una muestra de sus productos y tiene el gran detalle de regalarnos unas. Son unas gafas de sol muy divertidas y con tactos muy variados. La palabra que nos viene a la cabeza es “chulas”. Se nota que han pensado mucho en el producto y que quieren que la gente lo valore por una calidad difícilmente superable y por su diseño. Cien por cien de aquí. A medida que las vamos tocando, percibimos un aspecto entre tecnológico y ‘vintage’ que, sin duda, está haciendo las delicias de un montón de clientes. 
Iván es un hombre decidido que habla de su trabajo con tanto dominio como pasión. Es el heredero de una saga de empresarios dedicados a la óptica que han acumulado conocimiento, innovación, diseño y confianza y los han concentrado en un producto extraordinario. Hoy le hemos pedido que nos cuente más de su proyecto: las gafas Pegaso.

“Hoy en día la innovación ya no puede ir disociada de la producción”
 
“Hemos iniciado la andadura en gafas de sol. Pero tenemos una vocación de llegar a más”
 
“Si no ofreces algo suficientemente innovador o diferente, el mercado te expulsa”
 
“Al estar auto-financiados, podemos pensar libremente y sentirnos tranquilos acerca de la viabilidad del proyecto”
 
“Llevamos la protección industrial en nuestro ADN. Nuestras lentes no se rompen ni a golpes de martillo”
 
“La innovación y la producción son dos caras de la misma moneda”
¿Cuál es el origen de su compañía?
Mi abuelo materno era una persona muy innovadora. En los años cincuenta era el propietario de una óptica en la zona alta del Paseo de Gracia de Barcelona. Él era muy emprendedor y entró en contacto con el jefe de los trabajadores de la fábrica de camiones y coches Pegaso, en la Zona Franca, quien le pidió unas gafas de seguridad. Inspirándose en los modelos que vendía en la óptica, diseñó unos protectores laterales, envolventes, y les puso unas lentes graduadas, con unos grosores mayores de lo habitual para evitar riesgos a los trabajadores.

¿Y de ahí vienen las gafas Pegaso?
Claro. En esos tiempos (años 1956-60) aquella fábrica era el buque insignia de la industria automovilística española… A la gente le gustaban las gafas cuando se las veían puestas a los operarios y preguntaban dónde podían conseguirlas (“en la Optica Torrents”, les decían), y mi abuelo empezó a recibir pedidos. Las llamaban las “gafas Pegaso”. Un nombre propio, como en el caso del clínex, que proviene de la marca comercial. La gente empezó a hablar de ellas y mi abuelo pidió a la antigua ENASA que le permitieran registrar el nombre de “Pegaso”. Así nació el proyecto.
 
Estas gafas tienen un aspecto muy cuidado. Tienen un diseño muy pensado, y los materiales son de última generación. ¿Cuánto de I+D tiene este producto? Y ¿Cuánto de ese I+D es propio de aquí?
Todo. Todo. Nosotros nacimos con espíritu innovador. Lo arrancó mi abuelo y, luego, mi padre lo siguió. Pero él se vio forzado a deslocalizar parte de la producción y enviarla a otros países con costes laborales más bajos, porque empezamos a recibir la competencia masiva de importadores… Con eso la innovación se trasladó hacia a los países en donde producíamos. Cuando yo tomé las riendas, vi que él había seguido un modelo que le permitió a la marca convertirse en líder en España. Pero el modelo tenía una limitación importante: y es que hoy en día la innovación ya no puede ir disociada de la producción… Porque te encuentras con que en las fábricas de otros países tienen dificultad para entender lo que quieres si te sales un poco de la norma.
Dado que este modelo no iba a perdurar, lo que estamos haciendo es traernos otra vez toda la producción aquí, y toda la innovación. Y para ello me he rodeado de un equipo profesional muy motivado, tanto en el ámbito de ventas, como en el de procesos, como en el de producción.

Lo que tenemos aquí, encima de la mesa de Feedback Today, son distintos modelos de gafas de sol. ¿Por qué han optado por este tipo de gafas? ¿Qué tienen que las hagan distintas de otras?
Hemos iniciado la andadura en gafas de sol. Pero tenemos una vocación de llegar a más. A un mayor número de productos. Nosotros luchamos en un mercado súper-maduro contra verdaderos titanes. Si no ofreces algo suficientemente innovador o diferente, el mercado te expulsa. Podemos hacerlo porque contamos con los recursos necesarios, dado que reinvertimos todo lo que la empresa genera. Al estar auto-financiados, podemos pensar libremente y sentirnos tranquilos acerca de la viabilidad del proyecto. Y nos podemos concentrar en hacer siempre lo mejor. Aquí, por ejemplo, traigo el modelo “Brave”, que acabamos de presentar en el Salón Náutico de Barcelona con gran éxito, y que es una propuesta basada en distintos puntos fuertes. Por ejemplo: en unas texturas diferenciadas. Está la “solid”, la “cotton”, que como verá tiene un tacto gomoso confortable, y la “woody” que tiene un tacto parecido al de la madera…

Es cierto. Estas gafas tienen un tacto muy curioso y a la vez muy agradable. ¿Y qué me dice de estos protectores laterales que acompañan a las lentes? ¿También son de diseño?
Existe una patente de diseño que cubre, específicamente, las “alas Pegaso”. “Pegaso” (el caballo alado) tiene alas. Y, como nosotros llevamos la protección industrial en nuestro ADN, hemos aplicado la tecnología contra impactos. Le aseguro que nuestras lentes no se rompen ni a golpes de martillo. Yo le doy ahora un martillo y usted las golpea, y no hay forma de romperlas. Incluso en nuestro Facebook hemos colgado unas presentaciones en video de ello. A lo que iba: los protectores laterales son extraíbles. Son de “quita y pon”, con un sistema patentado. Sirven para protegerse contra las ventiscas, pero a la vez tienen un filtro anti-violeta y evitan que el sol castigue la piel del contorno de los ojos, que es allí donde aparecen las famosas patas de gallo que no gustan a nadie. Y como son extraíbles se pueden combinar en una amplia gama de colores.
 
Ustedes están teniendo una amplia repercusión social. Van de la mano de nombres y de personas conocidas…
Así es. En el sector ámbito náutico contamos con la ayuda de José María Van Der Ploeg, campeón del mundo y Medalla Olímpica de 1992, y que navega en el campeonato de J-80, con el “Brave Team Sailing”. Y, entre otros, también colaboramos con la magnífica labor que está haciendo Elena Barraquer, muy ligada a la Fundación Barraquer. Hemos creado un modelo de gafa llamado “Fun” que es solidario. Por cada unidad vendida destinamos unos fondos a los proyectos que desarrolla la Fundación en África y en diversos países.
 
¿Cuántas personas trabajan en su compañía?
En plantilla, directamente, somos once personas. Aunque a mí me gusta hablar más bien de un equipo. Y el equipo lo forman muchas más personas, subcontratadas, pero con un grado de implicación muy importante en el proyecto. 
 
Pegaso está apostando por traer la producción aquí; por crear empleo y valor añadido desde aquí. ¿A eso se le puede llamar “hacer país”?
No es sólo por un sentimiento de hacer país (que está presente), sino que también es porque vemos que la innovación y la producción son dos caras de la misma moneda. Para nosotros, la creatividad del producto empieza en el momento mismo de la elección de los materiales, de las propiedades, del grado de flexibilidad y rigidez… Todo ello condiciona el tipo de piezas que puedes hacer. Y además sabemos que la innovación nos genera un esfuerzo y si no la sabes proteger debidamente, te la copian.
 
Hablando de innovación, ¿el cliente final paga caro esta I+D?
No. El comprador lo que paga es el producto final. Y sabe valorarlo. Puedo decir que hemos hecho testeos y vemos que la marca Pegaso, tras 60 años en el mercado, es muy conocida; es una marca referente en España. Y en el campo de la protección industrial nos conoce todo el mundo… En cambio, en la calle (entre el consumidor de a pie) está todo por construir.
Los modelos de Pegaso tienen una relación calidad/precio muy favorable, porque las lentes son muy buenas, son anti-impacto, etc… Es cierto que nosotros no vamos enfocados al low-cost. No son unas gafas de bajo coste. Aunque si comparas el precio de nuestras gafas con el de sus homónimos en otras marcas, somos más baratos y la gente nos compra. Si logramos seguir siendo considerados económicos a cambio del valor que entregamos, vamos en el buen camino. 
 
Tan buen camino que sólo podéis tener palabras de satisfacción, ¿no?
Estamos muy satisfechos. Estamos en el inicio de todo lo que nos hemos programado cumplir, pero también tenemos mucha determinación. Y el hecho de poder autofinanciarnos es muy importante: tenemos recursos, no estamos endeudados… esto es fruto de una ilusión de hace muchos años, que ha ido dejando recursos en la empresa para poder seguir esta trayectoria.
 
Además de usted, ¿hay algún otro miembro de su familia gestionando la compañía? 
Cuando tengo que pedir una opinión, siempre cuento con la de mi padre, porque tiene mucha experiencia. Él fue el presidente de la compañía durante muchos años, pero la gestión del proyecto desde hace algún tiempo es mía. Yo me incorporé acabada la carrera, con veintipocos años…