directora del Observatori Dona, Empresa y EconomÍa de la Cambra de Comerç de Barcelona.

Anna Mercadé

"La mujer necesita que cambie el paradigma de nuestra sociedad"

Miércoles, 17 de Septiembre de 2014
Probablemente, sea una de esas mujeres a quienes el tiempo, la jornada, parece durarles más. Pero en el fondo, es un tema de organización. Preconiza desde hace un montón de tiempo que hay que cambiar las raíces de nuestro horario laboral, darles a las mujeres más responsabilidades, porque así saldremos ganando. Desde su Observatori de la Dona, es capaz de darnos una visión clara y diáfana,
sin paternalismos y feminismos facilones, de lo que tenemos delante hoy en día. 
“Hay discriminación en la formación académica. Una mujer lo tiene más complicado para hacer un MBA Executive…”
 
“Hoy, muchas mujeres brillantes frenan su ascenso cuando ven lo que hay una vez roto el “techo de cristal”
 
“Hay muchas emprendedoras, en el comercio, por ejemplo, son un 70%”
Póngame un ejemplo de discriminación, hoy en día, de la mujer respecto al hombre, en temas de formación…
Pues los MBA Executive… Las mujeres lo tienen más difícil para poder hacer un curso que requiere una dedicación plena, fines de semana incluidos, ya que probablemente, si ya hay hijos pequeños, será más complicado combinar ambas actividades.
 
Por tanto, de entrada, la mujer debe renunciar a tener hijos antes de los… ¿35?
Como mínimo, porque en un MBA de este calibre, se requiere tener, además de currículum, una experiencia laboral, y eso, claro, te condiciona. Claro que las mujeres sabemos que lo ideal es tener los hijos antes de los 30, 35 a lo sumo, pero la manera en la que está organizada la sociedad actual lo hace complicado sobre todo, para aquellas mujeres que quieran romper el llamado “techo de cristal” de las compañías.
 
La mujer, en general, frena su ascenso interno cuando ve que se acerca a ese “techo”…
Sí, no sólo las mujeres, algunos hombres también lo hacen. Es un tema de meritocracia, ya que, al menos en este país, sigue habiendo un nivel alto de enchufismo, llegan parientes y amigos antes a los lugares de dirección, y cuando lo consigues, resulta que lo que ves, no te gusta, y se hace tan duro, que al final, te vas…
 
¿A dónde?
Hoy en día hay muchos casos de gente que vale mucho que se está marchando… tengo casos de amigos de mi hija, uno, en Australia, otro en Nueva Zelanda.  Van, pero cuando están en otro lugar, se sienten solos, conocen a alguien allá, y deciden emparejarse y ya se quedan…

Por tanto, aquí no estamos haciendo bien las cosas para retener el talento, pero, ¿es sólo un tema de recesión, de crisis?
No, no solamente es un tema de remuneración, aunque es cierto que aquí, los que se plantean volver, se plantean ¿regresar al “mileurismo”? Pues no... La verdad es que hay que cambiar otras cosas, y para las mujeres, una de las principales son los horarios de trabajo…
 
No se puede conciliar trabajo y familia…
En esta casa (la Cambra) el presidente Valls hace tiempo ya que instauró un horario más coherente. Yo, a la gente de mi grupo les pido que estén a las 9 de la mañana, duchados, desayunados, y si puede ser, a las 4 de la tarde, o como mucho a las 5, para casa. Nada de desayunos a media mañana, nada de comidas de dos horas, y menos, de reuniones a las siete de la tarde…
 
Eso es cambiar de arriba a abajo el paradigma del mundo empresarial…
Porque muchos hombres han dictado esa norma, han confeccionado ese horario. Son hombres que están todo el día haciendo negocios, al mediodía, en las comidas, en el golf, por la noche, en cenas inacabables…
 
Por eso, las mujeres que llegan a lo más alto, en la empresa, a veces parecen masculinizadas…
O  eso, o tratan de cambiar las cosas desde dentro, en sus respectivas empresas, que es lo más habitual. Es necesario, para la sociedad, regresar a un modelo que no ponga en la calle a nuestros adolescentes a las dos del mediodía, y que no encuentre a nadie en casa, con suerte encuentre algo de comer preparado, pero se enganche a la tele o la consola… No es sólo un tema de recortes, es mucho más, es un cambio radical de paradigma el que necesitamos. Gran parte del fracaso escolar que sufrimos viene dado por la imposibilidad de los padres de poder estar con ellos más tiempo.
 
O la mujer adquiere rol masculino, o bien se convierte en una “superwoman”…
Tampoco queremos eso. La imagen de tratar de llegar a tres sitios a la vez, hacer las cosas sin tener tiempo de respirar da mucho juego en la ficción, pero no funciona. Ultimamente me he encontrado con chicas brillantes que han desistido una vez han conseguido progresar en la jerarquía cuando han visto el precio que se paga…
 
¿Desde su Observatorio puede ver cómo debería ser esa sociedad que necesitamos?
Eso intentamos, estamos trabajando para definir los parámetros. Ha de existir un plan nacional de valores, que la gente pueda definir lo que realmente quiere. Qué sociedad queremos, hablemos, un plan nacional de valores, que la gente pueda definir lo que quiere, una sociedad que de verdad, dé las mismas oportunidades a ambos sexos, en donde no haya violencia, en donde se eduque en la equidad, respeto por la personas. Una sociedad que enseñe desde temprana edad todo eso…
 
Las mujeres que llegan a lo más alto en política, donde, por cierto, se va por delante en conceptos como la paridad, tienen mucha responsabilidad…
-Sí, pero cambiar el sistema que, en 200 años, no se ha movido un milímetro, resulta complejo. Mire las empresas, ¿cuántas mujeres hay en los consejos? El mundo del trabajo es aún masculino. Hay sectores como el periodismo, la medicina, en donde la mujer es mayoría, y sin embargo, ¿cuántas dirigen un periódico o un hospital?
 
¿Hay pocas emprendedoras?
En sectores como el comercio, siete de cada diez iniciativas son de mujeres, pero si miramos el campo de la tecnología, ahí hay un vacío. Como también lo hay en el mundo financiero, las mujeres en el tema especulativo no están cómodas…
 
¿Educación?
…y estereotipos. Las niñas acostumbran a decidir lo que quieren ser a los 11 ó 12 años, y deciden por lo que ven, en su casa, en televisión. El mundo de la tecnología sigue estando masculinizado, aunque hay iniciativas que hemos tomado para cambiar esa imagen. Recientemente, con Xavier Verdaguer allí, enviamos a dos mujeres a Silicon Valley, con notable éxito.
 
Pide cambiar muchas cosas…
Por pedir… pediría además que el futuro se construya en base a servicios básicos, la educación, la sanidad, los servicios sociales, y más filosofía… lo importante, en esta vida, es llegar a conocerse bien a uno mismo.