Presidente de FIB Alumni

Albert Pallejá

"No hay que temer que nuestros Ingenieros marchen fuera"


Miércoles, 28 de Mayo de 2014
En el año 2001, con motivo del 25 aniversario de la Facultad de Informática de Barcelona, un grupo de ex alumnos, con la ayuda del Decanato, decide poner en marcha la Asociación de Ex alumnos, Fib Alumni, que actualmente cuenta con un millar de miembros. En su fundación destacan varios objetivos: Potenciar la relación entre sus miembros, a través de encuentros, conferencias, cenas, intranet, etc; promover y favorecer la difusión de la cultura la  de las TIC; propiciar el constante reciclaje de sus miembros; ser referencia en los distintos círculos de opinión del mundo tecnológico; promover el crecimiento de los estudios de Informática entre la sociedad; y mantener el contacto con la Universidad y colaborar en los cambios de los planes de estudio. La Festibity celebrada recientemente significó un momento especial en el que entablar, una vez más, contactos importantes en su profesión. No sólo otros alumnos, emprendedores o ejecutivos, de la misma o de otras promociones, pudieron intercambiar pareceres sobre el devenir de la profesión y de la sociedad en general. Hoy hablamos con su presidente, Albert Pallejà.


"Es importante retener el talento que encontramos por el camino, pero, por otro lado, y yo hice personalmente ese camino, va muy bien salir, probar otras culturas, mejorar los idiomas, conocer otras maneras de trabajar. Si se quiere crecer en este mundo, hay que plantearse un concepto world wide…"
 
“La mayoría de nuestros estudiantes tienen una oferta de trabajo sobre la mesa antes de acabar la carrera”
 
"Es más difícil fidelizar, en una Asociación de ex alumnos, a los de una universidad pública que a los de una privada”
¿Cuándo nace FIB Alumni?
Tenemos ya 13 años de antigüedad, y estamos en una cifra de 1000 miembros, una cifra que representa un 10 por ciento, más o menos, de los licenciados en Informática que han salido de la Facultad.
 
¿Cuál es el argumento principal para enrolarse en su asociación de ex alumnos?
Lo cierto es que es una cuestión de puro asociacionismo, de tener claro que se puede lograr tejer red, de crecer personalmente a través del networking que te permite pertenecer a Fib Alumni.
 
¿Cuáles son las herramientas principales para fidelizar al antiguo alumno?
Ante todo, reconocer que, en general, las Universidades públicas no tienen el mismo nivel de fidelización que las privadas. Yo lo puedo garantizar, ya que, por ejemplo, como ex alumno de Esade, allí los ex alumnos están mucho más cerca de su escuela, la sienten algo más cerca. Por ello, los ex alumnos de la UPC, y en concreto, de la Ingeniería informática, hay que ofrecerles una serie de argumentos, en forma de ventajas, que van a ayudarles a apostar por enrolarse con nosotros.
 
Y con cosas como la Festibity…
Sí, la fiesta anual contribuye a sentirte parte de un proyecto más amplio. Este año, el paso por esta cita de empresarios y directivos de empresas como Privalia, Hartmann o Avinent ha ayudado, ha sido todo un éxito. Pero en definitiva, es clave que los ex alumnos entiendan que FIB Alumni les va a dar un valor añadido, una capacidad de hacer red, de intercambiar experiencias con personas con su mismo perfil.
 
El alumno de ingeniería informática se pasa muchas horas en la facultad durante la carrera ¿no?
Sí, es una especialidad exigente, que requiere un esfuerzo, una dedicación. Y es verdad que el nivel de fidelización va en proporción a la manera en la que el alumno se sienta tratado durante sus estudios.
 
¿Hay excesiva preocupación en el hecho de que los ingenieros se marchen fuera en busca de trabajo?
Habría que hablar mucho de este tema. Por un lado, decir que es importante retener el talento que encontramos por el camino, pero, por otro lado, y yo hice personalmente ese camino, va muy bien salir, probar otras culturas, mejorar los idiomas, conocer otras maneras de trabajar. Si se quiere crecer en este mundo, hay que plantearse un concepto world wide…
 
Quizás es que hay pocos ingenieros informáticos en paro, en comparación a otros colectivos de jóvenes universitarios…
Eso sin duda. Piensen que la gran mayoría de los alumnos tienen ya en la mesa una oferta laboral sin haber finalizado la carrera. Y de ellos, uno de cada cuatro ya habrá hecho algún curso en el extranjero, o varios… Hay que pensar que la especialidad te da unos conocimientos tecnológicos importantes, pero para desenvolverse posteriormente, lo que se demanda son también los “soft skills”, esos otros conocimientos, habilidades directivas, idiomas y otras facetas, que conforman una personalidad laboral realmente atractiva.
 
¿Exportamos informáticos a muchos lugares?
Sí, nuestra bolsa de trabajo en FIB Alumni está llena de ofertas para nuestros graduados, sobre todo de los países nórdicos, de Alemania… y tengamos en cuenta que, por poner un ejemplo, un alumno recién graduado, ahora mismo, puede aceptar una oferta en Londres y le ofrecerán 30.000 euros al año.
 
¿Cómo se combina el trabajo diario, en su caso en la Generalitat, como responsable TIC del Departamento de Presidencia  con la dedicación a FIB Alumni?
Algunos me han catalogado como Militante Informático por eso, pero como otros dedican tiempo a pertenecer a asociaciones culturales, deportivas o lúdicas, yo llevo ya 4 años al frente y con ganas de seguir trabajando por esa acción cívica, ese “hacer país” paso a paso.
 
¿Cómo llevan los ingenieros informáticos ese proceso de innovación acelerado que se produce hoy en día?
Tratando, sobre todo, de estar en permanente formación, aunque hay algo que debemos aceptar y es que, las nuevas generaciones ya no son como la nuestra, que éramos analfabetos digitales. Mi hija hoy, hace presentaciones con su Tablet en la escuela, saben trabajar en la nube, para ellos es normal. Por ello, es lógico que vayamos dando paso a estas nuevas generaciones en las posiciones más técnicas, para que los más veteranos ocupemos lugares más de control, posiciones directivas, de gestión.
 
Y las mujeres ¿siguen “divorciadas” de los estudios informáticos?
Es curioso que la presencia femenina ha ido en retroceso en los últimos años. Hace tres décadas, había un 50% de mujeres, hoy no llega al 7%... y la razón es que, desde el cambio de nomenclatura, en que se pasó de licenciatura a ingeniería, se ha producido una especie de deserción masiva del sexo femenino.
 
 
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