Profesor titular de la Cátedra Fundación Bertrán de Iniciativa Empresarial de IESE

Pedro Nueno

innovación y espíritu emprendedor

“Para emprender, hay que pensar en un negocio que encaje en el futuro”

Miércoles, 09 de Octubre de 2013
Aunque nuestros dirigentes políticos se empeñan en anunciar datos económicos que nos permitan albergar esperanzas sobre la salida del atolladero de la crisis, lo cierto es que la mayoría los ciudadanos se muestra escéptica al respecto. Por este motivo, sólo nos queda acudir a alguien experto que pueda analizar con lucidez pero también serenidad los datos que se nos presentan. Y especialmente, que hable de aquello que mueve un país: la innovación y el espíritu emprendedor. Hoy hablamos con Pedro Nueno.
“El gran problema de las empresas es el de la financiación. Muchas han sufrido el problema de la banca, aunque tengan solidez y proyectos. Así que a mi me preocupa el tema de la financiación de las pymes y del emprendedor marginal, en general” 
 
“Para emprender, tienes que tener una idea, un modelo de negocio que encaje en un futuro, y no sólo en el presente”
 
“A pesar de la crisis, pienso que aquí hay empresas fantásticas, que han logrado exportar sus ideas y que han hecho sus deberes. De acuerdo que hay que hacer ajustes y no siempre son agradables, pero hay muchas que funcionan”
Aunque trabaja aquí, en Barcelona, no para de viajar
Bueno, es que yo estoy convencido de que una escuela de negocios sólo es viable si es global: no tendría ningún sentido ser una escuela de negocios sólo para Catalunya o España. Hace casi cuarenta años, en el 75 ya hice el primer programa del IESE con Harvard, o sea que la cosa viene de lejos. 
 
Han pasado muchos años, pero también muchas cosas
Si lo piensas un poco, todo ha cambiado extraordinariamente. La España de 1958, que es la que vio nacer IESE, era un país con un militar al frente, una nación aún destrozada por una guerra, y con nulo contacto con el mundo exterior. Por esto tiene un gran mérito que aquí se decidiera montar una escuela de negocios y que se fueran a Harvard para buscar apoyo, y que se acabara consiguiendo, claro. 
 
Y cuando usted entró, a mediados de los setenta, ¿cómo era todo?
Pues también muy, muy distinto. Yo fui quién empujó para que aquí el tema del inglés se fomentara y fuera una lengua de uso habitual. Esto hace tres décadas nadie lo entendía, y es lo más habitual. Fíjate que el 70% de los alumnos que hacen ahora el máster son extranjeros, así que la de idiomas que aquí se hablan.
 
Ahora se habla mucho del talento desaprovechado que tenemos en este país y que la gente tiene que emigrar a Alemania. ¿Qué piensa?
Pues que es lo más lógico que suceda. Aquí la gente está muy preparada y lo ideal sería que pudieran desarrollarse profesionalmente aquí, pero como no pueden, tienen que irse fuera. Puede resultar muy dramático, pero depende de cada uno. En mi caso, por ejemplo, cuando acabé mi doctorado en Harvard, en el 73, me ofrecieron quedarme allí. Ya me había establecido, había tenido dos hijos allí y estábamos completamente integrados. Al final, regresamos a Barcelona, pero no me hubiera importado quedarme allí. 
 
Viajar también proporciona una visión muy global del mundo
Por supuesto. Y más ahora, con las tecnologías que existen que han hecho el mundo mucho más pequeño. 
 
Cuando le llaman ‘gurú’, ¿para usted es un elogio o una molestia? 
Aclaremos que aunque me citan como economista, en realidad no lo soy. Soy arquitecto e ingeniero, y eso en realidad es lo que me gustaba. Pero debo admitir que todo acaba complementándose, y creo que como profesor, mi misión es impartir la materia ofreciendo distintas perspectivas. Incluso en los últimos años he estado introduciendo la música en mis presentaciones, porque creo que hay cosas que hay que compartirlas con música. 
 
Aún así, siendo considerado economista, con frecuencia se le pide que adivine el futuro en lugar de analizar el pasado
Cierto, por ello me he dedicado a la iniciativa emprendedora y pienso que para emprender, tienes que tener una idea, un modelo de negocio que encaje en un futuro, y no sólo en el presente. Mira, cuando se me ocurrió la idea de montar una escuela en China, pues es ese tipo de cosas que la gente no veía pero que yo tenía muy clara. Nunca me pareció que estuviera corriendo un riesgo importante, me parecía obvio. Y cuando en el 2008 proyecté la escuela de China en África, sucedió lo mismo. 
 
Y estos ambiciosos proyectos tienen mucho mérito. No sólo por su envergadura ni la distancia sino también porque estamos en un sector, la enseñanza, en que los resultados siempre son a largo plazo
Cierto. En China, por ejemplo, la dimensión es muy grande porque también es un país muy grande. En el MBA, el 40% son internacionales y en el Executive MBA tenemos secciones que son expatriates que hacen el programa allí.
 
La idea es estar en el global world of Business
En efecto, la escuela es internacional, y desarrollamos distintos programas con Harvard o Wharton, por ejemplo. Hace unos días tuvimos aquí a cerca de 300 chinos con los programas China development Bank y Nokia China, entre otros. Y todo ello demuestra que es posible establecer puentes, proyectar ideas, empezar proyectos…
 
Incluso en países que hasta hace poco nadie confiaría en ellos: Ghana, por ejemplo
Pues si. Ghana es el país que crece más rápido en el mundo en este momento. Y tiene mucha relación con China, precisamente, porque muchas empresas chinas han invertido en África lo que nosotros hace un tiempo habíamos hecho en América Latina. 
 
¿Qué factores influyen para invertir en un país como Ghana?
Tiene mucha importancia el que sea un país de habla inglesa; que sea una democracia estable y pacífica, que no tenga problemas graves, que esté bien comunicado, y que por encima de todo tenga potencialidad. 
 
¿Y cómo lo tenemos aquí? Con un 25% de paro no hay muchos ánimos…
Sin embargo, yo pienso que aquí hay empresas fantásticas, que han logrado exportar sus ideas y que han hecho sus deberes. De acuerdo que hay que hacer ajustes y no siempre son agradables, pero hay muchas que funcionan.
 
¿Y cuando habla de los ajustes, a qué se refiere?
El gran problema de las empresas es el de la financiación. Muchas han sufrido el problema de la banca, aunque tengan solidez y proyectos. Así que a mi me preocupa el tema de la financiación de las pymes y del emprendedor marginal, en general. 
 
Aquí hace mucho que oímos lo de la luz al final del túnel y aunque hay algunas (casi) imperceptibles muestras de mejora, ya no sabemos si creérnoslas
No, no. Yo creo que todo está cambiando. Y para bien. Leo prensa internacional y se perciben cambios. Y no sólo la prensa: aquí tuvimos a Joachim Fels, del The Morgan Stanley’s chief economist, que dijo que España sería la próxima Alemania. Y en general, se dice que aquí se han hecho una serie de ajustes que se han hecho bien y que  darán sus frutos. 
 
Pero con más de seis millones de parados…
Bueno, bueno. También hay que ser realistas y ser conscientes de que cuando hablamos del número de desempleos, debemos tener en cuenta que hay una economía sumergida, que tiene su peso, y que también hay unas ayudas importantes para desempleados. O sea que hay que procurar tener una visión global de la economía.