Presidenta de UNICEF en España

Consuelo Crespo

“No se trata de poner parches a la pobreza”

Martes, 18 de Junio de 2013
Posiblemente sea considerada como la ONG por excelencia, aunque la terminología no sea del todo correcta. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, o Unicef, fue creado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1946 para ayudar a los niños de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces y durante más de 60 años ha proporcionado alimento, ropa y atención médica, intentando satisfacer otras necesidades. Financiada por las contribuciones de gobiernos pero también de individuos, empresas y fundaciones, trabaja en 193 países y se le concedió el Premio Nobel de la Paz en 1965. Hoy hablamos con Consuelo Crespo, su presidenta  en España.
“Lo que hace UNICEF es concretar redes en cada país y trabajar con el gobierno para que pueda adaptar sus leyes, sus políticas, sus presupuestos y su potencial en cumplir lo mejor posible los derechos de la infancia” 
 
“El problema del hambre ya sabemos que no es de carencia de alimentos sino cómo se distribuyen estos recursos, como se accede a ello. Así que hay que crear las condiciones para que todo esto pueda ser realidad”
 
“La sociedad está sensibilizada, y la pobreza es un objetivo de todos, no sólo de las organizaciones humanitarias. Quizá lo sea más por razones prácticas que no éticas, pero el debate está ahí”
Usted empieza como voluntaria en 1993 y trece años después ocupa la presidencia en España de UNICEF
Pero sin dejar de ser voluntaria, como todos los miembros del Patronato. De hecho, el 90% de los que trabajamos aquí somos voluntarios. Pero lo importante es que debemos ser buenos profesionales, al margen de cuál sea nuestra dedicación. En mi caso, tuve esta vocación de pequeña, cuando me di cuenta de que el entorno en el que uno nace o crece tiene una importancia esencial a la hora de tener más o menos oportunidades. Y he luchado para que todos podamos tener más oportunidades. 
 
Esta universalidad nace con la misma organización 
Pues si, en 1946, justo después de la Segunda Guerra Mundial de los fondos que pusieron los gobiernos para proteger a la infancia. Y al margen de ideologías, los derechos son iguales para todos, sin distinción de sexo, religión o lugar de nacimiento. Desde entonces, todos los gobiernos del mundo, sin excepción, participan de este fondo, por lo que la terminologia de ONG no es del todo exacta.
 
Esta uninimidad debe facilitar mucho las cosas
Sin duda. Y más en algunas zonas del planeta. En 1989 además, se aprobó la Convención de los Derechos del Mundo que reforzó el papel de protección de la infancia y que reforzó este mandato y esta legitimidad, contando con el compromiso de los propios gobiernos. Esta convención contó con los votos de todos los países excepto Somalia y los Estados Unidos. 
 
¿De todos sólo Somalia y Estados Unidos no firmaron? ¿Y eso?
En su momento, no firmaron. En Somalia porque no había estructura suficiente para que se pudiera ratificar su compromiso. Y Estados Unidos ha aprobado parcialmente la Convención, aunque no del todo porque ya considera que en su legislación los derechos humanos ya estan contemplados. 
 
En sus estatutos se comprometen a “proporcionar ropa, alimentos y atención médica” a los niños. ¿Cómo articulan sus prioridades?
La idea es avanzar para que los derechos de la infancia se cumplan en cada territorio, no es que repartamos físicamente la comida, ni dispongamos de este material concreto. Lo que hacemos es concretar redes en cada país y trabajar con el gobierno para que pueda adaptar sus leyes, sus políticas, sus presupuestos y su potencial en cumplir lo mejor posible los derechos de la infancia. 
 
Puede llegar a ser más importante que repartir alimentos
Por supuesto. Hay mucho trabajo detrás, empezando por la formación de las madres o de las personas con responsabilidades con los niños, crear un sistema de salud adecuado, o trabajar para que el sistema educativo colabore en este buen desarrollo. El problema del hambre ya sabemos que no es de carencia de alimentos sino cómo se distribuyen estos recursos, como se accede a ello. Así que hay que crear las condiciones para que todo esto pueda ser realidad.
 
Y por lo tanto, es tratar el problema no de manera muy particular sino general 
Exacto, tiene que ver con tratar con el gobierno, con las instituciones, con el sector privado, con el sistema agrario, y con las propias comunidades. Y por supuesto trabajamos también con las comunidades locales y también con las ONG’s que colaboran allí. 
 
Los fondos pues que se recaudan de los gobiernos o de los particulares,  ¿a qué van destinados?
UNICEF tiene oficinas en todos los países del mundo. Son pequeñas, están formadas por grandes profesionales, algunos del país, otros extranjeros, y son expertos en los campos que tratamos. Estas oficinas analizan la situación de cada país y también las necesidades y potencialidades que hay que desarrollar. Por poner un ejemplo: hace poco hemos presentado un informe en Mauritania que trataba el problema de la desnutrición que ha revelado que en este país las políticas alimentarias estaban mal enfocadas. 
 
Un buen comienzo
Lo mejor es que esto el gobierno lo ha entendido, y ha empezado a variar esta política empezando por las propias famílias, pero también los centros educativos y la propia universidad. Bien, pues este trabajo ha dado un fruto enorme. Este es el trabajo que llevamos a cabo. 
 
Antes ha comentado el tema de la ONG’s. ¿No hay cierto de un riesgo solapamiento?
Al contrario. La colaboración entre organizaciones no gubernamentales e instituciones como nosotros es fundamental. Es más, UNICEF opera con frecuencia como un paraguas. En caso de emergencias, por ejemplo, tenemos el mandato de ocuparnos de agua, saneamiento, eduación y protección de la infancia. Y todo el mundo acepta el plan ya acordado para que haya coordinación.
 
La colaboración, pues es notable
Colaboramos con miles de ONG’s, con los gobiernos locales, con las obras de distintas confesiones religiosas... pero hay que tener en cuenta de que detrás de todo ello tiene que haber una organización, una estructura, un presupuesto que pueda sostener todo ello, en el que los distintos actores de estas organizaciones podamos hacer nuestro papel. 
 
La gente acostumbra a mostrarse escéptica por si el dinero “llegará on o llegará” a su destino.
No se trata tanto de esto sino de profundizar sobre las causas de la pobreza y analizar como debemos tratar de solucionar determinadas problemáticas. Se ha hecho mucho, es cierto, pero falta aún mucho más. Y no a nivel individual, sino colectivo. Así que no se trata de que el dinero llegue a su destino. Se trata de que se destine correctamente para que llegue al nucleo del problema. 
 
Y después de todo este trabajo, ¿se ven resultados? 
En los últimos veinte años y respecto a mortalidad infantil, se ha pasado de 12,7 millones de niños que morían al año por causas prevenibles (agua potable, alimentación, cuidados bàsicos), a 6,9 de millones de niños. El avance es considerable aunque por supuesto insuficiente. 
 
Un logro interesante
Y todo es por las políticas que están entrelazadas entre si. No se trata de sólo poner la vacuna. Hay que registrar al niño, ponerle las vacunas, enseñar a la madre a darle la leche materna, hay que tener la educación básica... 
 
Cuando tenemos más o menos resuelto el problema de la supervivencia podemos ocuparnos de la educación, ¿no?
Si, en este sentido, se ha llegado a casi el 90% de los niños de todo el mundo que puedan tener acceso a un nivel de educación primaria. Otra cosa es que luego abandonen los estudios pero el dato es este. 
 
Poco a poco, supongo
También debo añadir que desde que empecé, ha habido un cambio importante en las sociedades en general de este tema. La sociedad está sensibilizada, y la pobreza es un objetivo de todos, no sólo de las organizaciones humanitarias. Quizá lo sea más por razones prácticas que no éticas, pero el debate está ahí.
 
Algunas multinacionales han tomado nota de ello 
Efectivamente, las empresas ya no pueden actuar impunemente en según qué países. Hay denuncias y se sacan a la luz las violaciones de derechos humanos. Y aunque aún hay un largo trecho por recorrer, creo que vamos por el buen camino, porque estos problemas nos afectan a todos, no sólo a las ONG’s. No se trata de poner parches.