Presidente de Zinkia

José María Castillejo

Pocoyó: Embajador de España por el mundo

“Queríamos que nuestros niños tuvieran una infancia más feliz”

Miércoles, 07 de Noviembre de 2012
Hace más de ochenta años que Walt Disney creó uno de los iconos más importantes de la cultura popular del siglo XX como es Mickey Mouse. Desde entonces, la animación no sólo ha sido un admirable medio de expresión artístico sino que también lo ha sido como transmisor de valores. Hoy, en una época de grandes cambios tecnológicos, hay quién más allá de la tecnología o el marketing, pretende ir dar un paso más. Les presentamos Zinkia, la empresa que ha creado Pocoyó. Y hablamos con su presidente, José María Castillejo.
“Creo que no hay una fórmula mágica para el éxito, ni en este ni en cualquier otro. Existen muchos factores y que cuando consigues que funcionen todos, puede que tengas éxito. O no” 
 
“Entendemos el mundo como algo global, entre otras cosas porque ha habido algún momento en la compañía que teníamos trabajadores de 17 nacionalidades. Y en el desarrollo de Pocoyó hemos intentado encontrar los mejores en cada una de las áreas”
 
“Lo importante es tener muy claro lo que se quiere hacer y a dónde llegar, y luego tener unos buenos desarrolladores productivos que te manejen bien las sensaciones que vas a transmitir al público”

En un momento en el que la animación está dominada por el mercado extranjero, ¿cuál es el secreto del éxito?
Creo que no hay una fórmula mágica para el éxito, ni en este ni en cualquier otro. Existen muchos factores y que cuando consigues que funcionen todos, puede que tengas éxito. O no. 
 
Y el éxito se mide por la audiencia
En cualquier negocio de media el éxito está en que el público le guste lo que tú estás enseñándole. Y para que el producto tenga audiencia tiene que estar muy bien preparado. No es solo una cuestión de imágenes o de diseño gráfico. Hay todo un conjunto editorial muy importante detrás del desarrollo del personaje que estás preparando. Y especialmente, el mensaje. 
 
Aunque sea algo muy infantil
Por supuesto. Cuando nos planteamos hacer Pocoyó, lo hicimos pensando en algo que les gustara a nuestros hijos. Arrancamos Zinkia con la idea de que había un hueco en el ámbito de la animación preescolar, que no estaba cubierto con producto que a nosotros nos hiciera estar felices, es decir, no disfrutábamos viendo los dibujos animados que ya había en la televisión y pensábamos que nuestros hijos tampoco lo harían, así que pensábamos que podíamos hacer algo mejor de lo que ya había. 
 
Y cómo sucede cuando abres un nicho de mercado, hubo reacciones para todo
Cuando empezamos a aparecer en las ferias internacionales y a ver a otras empresas del sector, nos dijeron que estábamos locos: que la animación preescolar estaba muerta, y que no había capacidad de meter un producto nuevo. También el hecho de cómo unos españoles podíamos plantearnos pretender meternos en este negocio. Pero contábamos con mucha ilusión, mucho trabajo y las ideas muy claras. 
 
Pero cuando hay dinero de por medio todo el mundo quiere controlar
Otra cosa que nos ha ayudado: el hecho de habernos mantenido independientes. Somos pequeños, no pertenecemos a ningún grupo y aunque esto nos ocasiona algún problema a la hora de firmar grandes contratos, nos proporciona también mucha capacidad de maniobra.
 
¿Cuáles fueron los referentes que utilizaron David Cantolla, Luis Gallego y Guillermo García para crear Pocoyó?
Una de las fuentes que influyeron en la personalidad de Pocoyó fueron Calvin y Hobbes, de Bill Watterson y Little Nemo de Winsor McCay. Pero en todo el proceso de creación de Pocoyó, también han influido profesionales que han ido aportando su granito de arena en la formación del mundo, el entorno, la personalidad, la psicología de Pocoyó y los demás personajes, que además han ido desarrollándose y creciendo. 
 
Y el éxito fue extraordinario
Estamos presentes en 203 países y aunque en España es donde estamos más consolidado, hemos empezado a abrir mercado en los Estados Unidos, Italia, México, Argentina… También en China, en Rusia, en Turquía. Y por supuesto recibimos mails, y comentarios en el blog de todo tipo. Y todo esto nos entusiasma.
 
Empezaron en televisión pero Pocoyó ya está en los videojuegos y on line 
Mira, el otro día me enseñaron un vídeo en el que salía un niño de año y medio que cogía un libro y empezaba a hacer así, como si ampliase la imagen de una pantalla de Ipad, y se enfadaba porque la foto no crecía. Esto resulta muy revelador en muchos sentidos pero especialmente en el hecho de que ahora los niños no sólo están centrados en la televisión, que es un soporte más. 
 
Claro, están los tablets y los móviles
En nuestro caso, en los EEUU se ven casi 12 millones de episodios de Pocoyó al mes a través de YouTube, y la mitad en aplicaciones de terminales móviles y tablets. Así que des del principio teníamos claro que era un contenido digital que tenía que estar presente en muchas plataformas. En Facebook tenemos un millón de seguidores, en la web, 300.000 visitante únicos mensuales, y en el blog, cinco millones de visitantes únicos. Así que la idea es que cuando quieras ver Pocoyó lo puedas hacer a través de cualquier plataforma. Y que te guste, claro, que eso es lo más importante. 
 
Aunque es español, Pocoyó tiene unos guiones que se hacen en los Estados Unidos. ¿Por qué?
Entendemos el mundo como algo global, entre otras cosas porque ha habido algún momento en la compañía que teníamos trabajadores de 17 nacionalidades. Y en el desarrollo de Pocoyó hemos intentado encontrar los mejores en cada una de las áreas, a veces los hemos encontrado en España y otras veces no. Y los guionistas pues no son todos norteamericanos, también hay ingleses, algún español… la idea no es trabajar con nacionalidades sino en lo mejor de podamos ofrecer para que el producto sea global y lo disfrute todo el mundo. 
 
Han pasado por un mal momento y hace unas semanas era noticia que habían conseguido reducir las pérdidas en un 96% y en un solo año. ¿Cómo lo consiguieron?
Con trabajo, muchísimo trabajo. Y esperamos seguir así. Al principio tuvimos un retraso en la comercialización internacional de los derechos de Pocoyó, pero lo logramos en 2011, y desde entonces, ese crecimiento ha ido muy rápido, y para que te hagas una idea, en 14 meses hemos conseguido más de lo que nuestro agente internacional consiguió en 7 años. De modo que hemos reducido la pérdida porque hemos conseguido abrir comercialmente la capacidad de venta del producto en muchos países que no estaban antes. Ten en cuenta que el mismo contenido que se comercializaba en España, se comercializa en el resto de países. Así que a cuantos más países se pueda exportar el producto, más rentable es la compañía, porque el coste es el mismo. 
 
Pocoyó es la joya de la corona de Zinkia pero hay otros negocios, ¿no? 
Bueno, el negocio fundamental es Pocoyó, no sólo la animación y la base es la explotación de la marca, con todo lo que comporta. Es decir hay que licenciar la marca para que, por ejemplo, el que fabrica camisetas ponga Pocoyó y venda más; o el que fabrica zapatos, los haga con Pocoyó. El secreto está en que el fabricante de mochilas piense que por poner Pocoyó en su producto pues sus ventas van a incrementar un 30%, y una parte de ese incremento de ventas te la da como royalties, así que ese es nuestro negocio.
 
Así que tenemos las televisiones por un lado y las licencias de la marca
Sí, y hay un tercer negocio: la explotación digital del contenido, que fundamentalmente viene a través de la publicidad. Y ello sin olvidar que sí, que tenemos otras marcas a parte de Pocoyó, pero ahora estamos completamente centrados en él. 
 
Pero háblenos un poco de proyectos de futuro, como Yoyomi o Fishtail.
En su momento desarrollaremos, ya que hemos hecho mucho trabajo sobre ellas. Las hemos presentado en mercados internacionales, estamos en negociaciones y en conversaciones con diferentes jugadores… pero la situación actual es la que es y nadie quiere asumir riesgos. En esto queremos ir acompañados y queremos tener la seguridad de que el producto va a tener salida, porque entre otras cuestiones, hay mucho dinero en juego y también mucho tiempo invertido. 
 
Háblenos de la tecnología que utilizan 
Utilizamos Maya, un tipo de software estándar, con algunas pequeñas modificaciones nuestras trabajadas conjuntamente. Pero no hay elementos diferenciadores, ni brebajes o pócimas mágica que te haga tener una animación diferente respecto a otras productoras. Si es cierto, por ejemplo, que en Pixar disponen de unos desarrollos que les hacen ir un poco por delante; pero eso es algo que percibe el ojo del profesional, no el usuario normal que va al cine. Lo importante es tener muy claro lo que se quiere hacer y a dónde llegar, y luego tener unos buenos desarrolladores productivos que te manejen bien las sensaciones que vas a transmitir al público.
 
Unas sensaciones que van más allá del mero entretenimiento 
Bueno, nosotros creamos Pocoyó porque queríamos que nuestros niños tuvieran una infancia un poco más feliz, transmitiendo mensajes positivos, que sean válidos para cualquier civilización, para cualquier cultura y cualquier religión pero sin una finalidad estrictamente educativa. Que en definitiva, les ayuden a ser mejores personas. Por ello, ser embajadores de la hora del planeta es un mensaje que está muy en línea con lo que ya he ido diciendo. 
 
Algo muy encomiable 
También colaboramos de forma intensa con UNICEF, porque entendemos que el mundo del niño es el que más debe protegerse. Y nosotros queremos preservar estos años de la vida, la infancia, porque por dura que haya sido, es el momento que vives más ajeno de los problemas reales y más dueño de ti mismo. Así que lo que pretendemos es proporcionar las herramientas que te ayuden incluso a ser todavía un poco más feliz.