Xavier Niño

“A veces hay que apostar a todo o nada”

Martes, 18 de Septiembre de 2012
En Feedback acostumbramos a interesarnos por aquellos mercados nuevos, por sectores que aún no están explotados, pero con frecuencia olvidamos que hay muchos más que, aún tratados, tienen empresas interesantes. Hoy les proponemos Corprom, una empresa de la moda cuya actividad principal es la fabricación de tejidos y todo tipo de accesorios de moda, como corbatas, bufandas, pañuelos, chalecos y pajaritas. Empresa lider del sector en España, cuenta con una experiencia de más de veinte años y trabaja con empresas de todo el mundo, sea la fabricación o la distribución.
“Creo que todo el que acaba trabajando aquí, como en general, en cualquier sitio, debe sentir algo más que simplemente agradecimiento por un salario. Debe intentar saberlo todo, conocer el producto, cómo se hace”
 
”La corbata sigue la moda de la mujer, pero con un año de retraso. Sobre todo, en la gama de colores que se impondrá. Luego, las marcas, las grandes quiero decir, pautan bastante lo que quieren, con lo cual nosotros diseñamos en base a lo que piden.
 
“Cuando se fabrica en Chino, lo único que hay que tener muy claro es implantar a sus trabajadores un decálogo de temas y pedirles que no se desvíen de ellos. Este es el secreto”
Usted empezó en la banca y parecía que ese sería su destino profesional
En efecto, me convertí en el segundo director de oficina más joven o al menos eso me dijeron, que nunca había tenido el Banco de Santander. Trabajé en Madrid, volví a Barcelona, y podía haber seguido así mucho tiempo si no se hubieran dado una serie de circunstancias que lo cambiaron todo.
 
¿Cómo qué?
Pues mire, un accidente de moto. En Marina-Diagonal se me llevó por delante un coche francés, y entre otras lesiones, tuve una severa fractura de clavícula que me obligó a hacer reposo durante 40 días.
 
Tuvo tiempo para pensar. Eso siempre va bien
Hace 20 años, la lesión que yo tenía no se podía curar de otra forma que llevando un aparatoso “avión” que no te deja hacer casi nada. Entre el dolor y el agobio, un amigo alemán me propuso que cuando empezara a sentirme mejor, me fuera con él a pasar unos días. Él se dedicaba al téxtil y fuimos a Colonia, en una de las ferias más importantes del sector en Europa. 
 
Y aquello le abrió los ojos
Yo alucinaba con lo que veía, me entusiasmó desde el primer momento, y eso que era la época en que en las corbatas se llevaban animalitos y esas cosas raras (risas). El caso es que me acerqué a un stand y en un mal inglés les dije que me quería dedicar a eso. Les dejé el número de fax de la papelería de al lado de casa. 
 
¿Y cómo acabó?
Un día, mi madre me dio un fax que habían recibido en la papelería. Me decían si quería ser su representante, a comisión, y no me lo pensé ni un solo momento. Dejé el Banco de Santander entre las críticas de amigos y conocidos, que me decían que aquella decisión era de locos, con la crisis que se avecinaba, liarse la manta a la cabeza de este modo. Pero uno debe perseguir su propio sueño. El caso es que los alemanes me hicieron llegar su catálogo: 12 cartulinas con la muestra de 12 corbatas.
 
¿Sólo doce?
Eso es lo mismo que me dijo la persona de Gales, la tienda a la que me dirigí para mi primera acción comercial. Llevaba doce retales, con perritos, caballitos, y esas cosas. El responsable me decía que los otros representantes llegaban con muestrarios llenos, maletas enormes. 
 
¿Y qué pasó?
Pues que al final me compraron. Una de cada modelo. Pero a los dos días me llamaron, porque se habían vendido y volví con doce más, y así empezó todo.
 
Y con el tiempo, dejó a los alemanes…
De hecho, con Ascot, que así se llama la marca, seguimos teniendo trato, y de hecho, ahora son clientes. Siempre habían sido punteros: iban a Italia, compraban el tejido y hacian la confección. Ahora somos no ya sus representantes, sino sus proveedores.
 
Y entonces funda Corprom 
Sí. Encontramos un fabricante que hacia Jacquard, hilos trenzados de distintos colores. No estaba de moda pero poco a poco fue calando y nosotros ganamos terreno. Fuimos pioneros en introducir colores que no se estilaban en las corbatas, como el amarillo, el rojo, o el azul celeste. Eran los 90, había capitalizado el paro, y era cuestión de apostar a todo o nada. A veces pasa. Y aposté. Y creo que acerté.
 
Habla apasionadamente de la corbata…
Creo que todo el que acaba trabajando aquí, como en general, en cualquier sitio, debe sentir algo más que simplemente agradecimiento por un salario. Debe intentar saberlo todo, conocer el producto, cómo se hace. Yo me pasé horas en los telares, intentando comprender los procesos y me he pasado todos estos años tratando de innovar, juntar más hilos en el trenzado, en la manera de poder enseñar las muestras a los clientes.
 
Y eso le lleva a inventar la corbata lavable en casa
Es el Wacotex, un acrónimo que nació de “wash” y textil, que es el fruto de dos años largos de investigación al lado de químicos y expertos en márqueting. El resultado es un producto que no tiene nada que envidiar en calidad a las otras corbatas, pero que se puede meter en la lavadora, al lado de la ropa que uno ha llevado todo el día. Ese es un salto importante y hoy, algúnas tiendas nos compran solo estas corbatas.
 
¿Y cómo se le ocurrió la idea?
Fue durante un viaje de regreso de Dubai. Se me acercó un auxiliar de vuelo, con la corbata llena de manchurrones, y pensé, pues va a tener que pasarse cinco horas enseñando esas manchas, con lo mal que queda. Y empecé a darle vueltas. Y entonces empezamos a hacer mil pruebas, cambiamos el trenzado, el cosido, hasta que dimos con la clave. Y está patentado.
 
¿Y qué tipo de clientes tiene?
Bueno, hay de todo: marcas conocidas grandes, otras de más pequeñas. Vendemos a todo tipo de punto de venta, desde Zegna o Zara, hasta las corbaterías de siempre, aunque hoy la corbata, como el foulard o el corbatín, ya se encuentra en las tiendas de ropa mezclada con otras cosas. Pero lo cierto es que ya estamos en 40 países, y la idea es seguir creciendo en este  enorme  mercado global.
 
Entonces ustedes son en buena parte los responsables de las modas en la corbata, sea la anchura, los colores o los estampados…
Le cuento un secreto: mire, la corbata sigue la moda de la mujer, pero con un año de retraso. Sobre todo, en la gama de colores que se impondrá. Luego, las marcas, las grandes, quiero decir, pautan bastante lo que quieren, con lo cual nosotros diseñamos en base a lo que piden. A veces compramos los diseños, o los creamos aquí. Y finalmente, la feria de Lyon, la más importante en nuestro sector, también es un foco de creación de tendencias.
 
Veo aquí corbatas que parecen corporativas…
Tenemos muchos clientes, desde clubs de fútbol, a corbatas del Parlament o de las Cortes, hasta esas de ahí, que las van a llevar los camareros de una conocida cadena de discotecas este verano.
 
Usted también ha acabado fabricando en China…
Hace 12 años los italianos me decían que las grandes cadenas de almacenes en Estados Unidos hacían pedidos pero que regateaban el precio de la unidad, así que se requería una supervisión, por lo que me pasé siete años viajando a China, unos días cada mes, para supervisar la creación de una fábrica que hiciera las cosas como nosotros queríamos. A los chinos, la única cosa que hay que hacer es implantarles un decálogo de temas y pedirles que no se desvíen de ellos.
 
¿Algún reto en mente para los próximos meses?
Estamos pensando entrar en la confección de camisas. Pero de momento, la cosa está aún en fase incipiente.
 
Una última pregunta. Odiará que le regalen corbatas en el día del padre… 
No, al contrario. Me encanta y de hecho soy coleccionista de corbatas especiales. Tengo una, por ejemplo, que me regalaron en Italia y que está hecha con la misma tela con la que se hizo una de las capas que lleva el Papa.