Presidente de Unión Suiza

Lluís Vendrell

“La historia de Unión Suiza es también la historia de Barcelona”

Martes, 19 de Junio de 2012
Puede que una gran ciudad se defina por sus monumentos, sus catedrales y sus museos, pero lo que realmente nos dice cómo es esta ciudad son sus establecimientos comerciales, especialmente los que acumulan la experiencia de diversas generaciones. Hoy les presentamos uno de estos ejemplos que van ligados íntimamente con la historia de Barcelona: Unión Suiza, la firma de relojería y joyería que empezó hace más de siglo y medio. Hoy conoceremos su historia, pero también, de su presidente, e intentaremos vislumbrar su futuro.
“La historia de la tienda es también la de la ciudad. Y eso es lo que pocas marcas, hoy pueden decir. Por eso, tomamos la determinación de elevar Unión Suiza a la categoría de marca de lujo barcelonesa, como podrían ser Cartier a París o Bulgari a Milán”
 
“¿Externalizar cargos directivos? Todos nosotros sabemos de nuestras limitaciones. Yo no soy economista, ni he hecho comercio internacional, pero sé de que va el negocio. Estoy en él desde siempre”
 
“Uno de los aciertos de cuando Maragall fue Alcalde de la ciudad fue la creación de Turisme de Barcelona, que fue una iniciativa público-privada que ha dado muy buenos resultados. Si hubiera más como esa, las cosas podrían ir mejor”
Esto de que su tatarabuelo fuera el fundador de lo que hoy es Unión Suiza, hace más de siglo y medio, deber relativizar mucho las cosas, ¿no? 
Pues si. De hecho, él decidió abrir una tienda de venta de relojes y joyería; primero en  el centro al lado de la Iglesia del Carme. En aquella época, esto estaba aún dentro de las murallas. Hubo una época en la que estuvimos también en Sants, cuando aún no estaba integrada en Barcelona. También en la calle Ample, en Sant Pau, en las Rambles, y en Rambla Catalunya, desde donde la tienda vió pasar la historia de la ciudad. 
 
De hecho, esta idea resulta como muy poética
Sí, es una historia que además trato de reflejar en un libro que estoy acabando y que hace una narración paralela de la compañía, de la ciudad y de lo que aconteció durante tantos años.
 
En los 150 años, la historia de un establecimiento es como la historia de la ciudad que lo acogió ¿no? 
Desde la tienda se ha vivido mucho: alcaldes, obras, las transformaciones de la modernidad… pero también los disturbios, la inestabilidad política, las murallas que rodeaban Barcelona, las ampliaciones de la ciudad, la quema de conventos durante la “Setmana Tràgica”, los pistolers…
 
Podría ser un best-seller: explicar la historia de una ciudad a través de lo que pasa en una joyería 
Bueno, no sé acabará siendo un best-seller, no lo sé, ojalá. Pero mi idea es tratar de explicar la evolución de un proyecto durante dos siglos, y siempre en la misma ciudad, Barcelona.
 
Porque de hecho, un vistazo a la evolución de sus tiendas es echar un repaso al comercio, a su historia, en una ciudad…
Eso es lo que pocas marcas, hoy pueden decir. Y por eso, decidimos poner eso en valor. Y hace unos años, la familia tomó la determinación de elevar Unión Suiza a la categoría de marca de lujo barcelonesa, como podrían ser Cartier en París o Bulgari en Milán.
 
De hecho, se complementan muy bien, la joyería y la ciudad
Hay un historiador británico, un tal Hughes, que decía que no podía escribir sobre Barcelona sin acabar hablando del concepto de Catalunya… pues a mí me pasa algo parecido: no puedo explicar nada de Unión Suiza sin hablar de Barcelona.
 
Retrocedamos hasta el inicio. ¿Cómo empieza todo? 
Pues es a mediados del siglo XIX. En esa época teníamos la fábrica en Suiza, en la localidad de la Chaux de Fonds. Mi bisabuelo, que por cierto, era íntimo de Hans Gamper, luego Joan Gamper, era el socio número 7 ó 8 del Barça. Y ya por aquel entonces fabricábamos nuestros relojes con la denominación de Kronos.
 
Habrá habido momentos difíciles. La Guerra Civil, por ejemplo
Y mucho antes, pero la Guerra Civil sí, constituyó una prueba muy dura. Hubo una bomba en el Cine Coliseum, aquí al lado, que hizo saltar por los aires la tienda que teníamos en la Rambla de Catalunya, y obligó a mi abuelo a empezar de cero. Eran los tiempos del “Oro del Rhin”, la famosa cafetería, del Bolero, del desarrollo del Eixample… 
 
¿Ustedes deben ser los más antiguos de la ciudad en el sector, no?
No exactamente. Justo un año antes, Lluis Mas Riera había fundado su negocio, así que no. Claro que hoy es propiedad de otra familia, de Oliveres Bagués, pero, vaya, estamos ahí, esto es lo importante. 
 
¿Y todos los Vendrell están en el negocio? parece complicado
Yo soy el mayor, pero sí, la cosa está repartida: Xavi lleva Kronos; David, el taller de joyería…
 
¿Y sus hermanas?
Tradicionalmente, las mujeres de la familia no se han incorporado al negocio, ni tampoco las esposas, aunque la séptima generación va a romper eso. Hoy en día, las cosas ya no son como antes. Mi hija, de hecho, ya se ha incorporado al proyecto familiar.
 
Un proyecto que tiene muy claro.. 
Hace ya unos años, la familia decidió cuál debía de ser el target, el objetivo que queríamos lograr. Empezamos por marcarnos un libro de ruta para convertir la marca Unión Suiza en una que identificase el lujo en Barcleona. Y fuimos a buscar dos diseñadores de referencia, Martín de Arzua y Ricard Domingo, para dotar de personalidad a nuestro logo. Escogimos a Judit Mascó como nuestra imagen y determinamos unos porcentajes mínimos de fabricación de producto en casa…
 
Y eso, ¿les sale a cuenta?
Probablemente, sea una rentabilidad más psicológica que real, al menos a medio plazo, pero queremos que el 90% de nuestros productos se hagan en Barcelona. Y si no, en Cataluña, y si no, pues en el resto de España, y si no, pues en Europa. Mire, mi abuelo se fue a montar una fábrica en Suiza para hacer los relojes Duward y Kronos, y ahora nos toca a nosotros devolverle a Barcelona el protagonismo de la fabricación de algo que tiene un gran valor añadido.
 
¿Tenéis en mente ir externalizando los cargos directivos, como algunas empresas familiares han ido haciendo?
Todos nosotros sabemos de nuestras limitaciones. Yo no soy economista, ni he hecho comercio internacional, pero sé de qué va el negocio. Igual que no he querido ponerme a diseñar nuestro logo, ese rombo de Unión Suiza que ya casi todo el mundo reconoce, o ponerme como imagen de la marca, hay cosas que los de la familia sabemos hacer bastante bien.
 
¿Para cuándo una expansión a nivel internacional?
Nosotros creemos que las cosas deben hacerse paso a paso. Es como poner los cimientos, primero el rediseño, ahora la imagen, ahora cambio o ratificación de los proveedores, una buena campaña a cargo del fotógrafo Outumuro, hacer que las ventas en el extranjero vayan creciendo, o decisiones como por ejemplo, tener en nuestras tiendas unas corbatas de “siete pliegos” exclusivas, que hace por cierto un tal Jaume Vendrell, que dicho sea de paso, no tiene nada que ver con nosotros. 
 
Unión Suiza ya es una marca de lujo de Barcelona, y su Presidente es a la vez de la Asociación de Comerciantes de la Diagonal, de Shopping Line…
Sí, debo decir que, en la época del alcalde Maragall, uno de los aciertos fue la creación de Turisme de Barcelona, que fue una iniciativa público-privada que ha dado muy buenos resultados. Si hubiera más como esa, las cosas podrían ir mejor.
 
¿Piensa que el producto de lujo es ajeno a la crisis?
Quizás no lo sea tanto como otros, pero debo decir en honor a la verdad, que desde hace tres o cuatro años las ventas están bajando, aunque el aumento de la venta al turismo ha compensado la caída. Y luego, que muchos de nuestros clientes trabajan en los mercados globales, y debo admitir que la crisis, fuera de Europa, no es tanta…