Roser Cavallé

La voz

“No basta un buena voz para doblar”

“Creo que lo mejor sería verlo todo en versión original, sin doblaje, pero tampoco sin subtítulos. Así es cuando uno puede captar los matices de las interpretaciones de los actores originales. Pero a no ser que domines el idioma original, es difícil”

Martes, 13 de Septiembre de 2011
Nuestros protagonistas de Feedback acostumbran a ser personas que ocupan cargos muy importantes en el organigrama de pequeñas y grandes empresas. Pero hoy les proponemos una edición algo distinta. Y es que pocas profesiones artísticas son tan admiradas y detestadas como el doblaje. Con algunos prejuicios justificados (que desvirtúa la versión original) y otros no tanto (que fue un invento del franquismo, cuando en realidad viene de mucho antes), el doblaje en nuestro país ha tenido justa fama internacional. Pero los tiempos han cambiado mucho desde que en las oscuras salas de cine se oía a Felip Peña, Juan Manuel Soriano o Manolo Cano, así que hoy les proponemos en Feedback a alguien que a pesar de su gran veteranía aún está en activo: Roser Cavallé.
“En el cine, como en la radio, hay algo de engaño. De hacer creer al espectador o al oyente algo que no es verdad aunque todo el mundo lo sepa, o como mínimo, que lo intuya. Así que hay que tratar de hacer el trabajo de la mejor manera posible”

“Un buen director de doblaje tiene que sacar lo mejor de tu talento y eso es lo mejor. Los que tuve en mis primeros años conocían profundamente el medio y eso resulta imprescindible para hacer las cosas bien”

“Creo que lo mejor sería verlo todo en versión original, sin doblaje, pero tampoco sin subtítulos. Así es cuando uno puede captar los matices de las interpretaciones de los actores originales. Pero a no ser que domines el idioma original, es difícil”

Decíamos que usted empezó en la radio
Si, en el 53, hace de esto algunos días. Era en Radio Barcelona y había oposiciones para la voz del consultorio femenino. Por aquel entonces lo hacía una chica llamada María Garriga que se había casado y necesitaban a alguien. Pasé las pruebas y la cosa fue bien. Y así 16 años.

Aunque la gente la reconozca por ello, sé que no le gusta demasiado hablar de esta etapa

Bueno, qué le vamos a hacer, es la faceta por la que la gente me conoce. Pero he hecho muchas otras cosas. Por aquel entonces y aparte del consultorio de Elena Francis, también me incorporé en el cuadro escénico de la radio, donde estuve 12 años. Luego, con el tiempo, las emisiones del consultorio se trasladaron a Radio Peninsular y ya no me iba bien. Además, ya estaba más o menos consagrada con el tema del doblaje, y con la família y tres hijos, se complicaba el tema. Así que lo dejé.

Pero su voz tenía mucha credibilidad

Si, es cierto. En el cine, como en la radio, hay algo de engaño. De hacer creer al espectador o al oyente algo que no es verdad aunque todo el mundo lo sepa, o como mínimo, que lo intuya. Así que hay que tratar de hacer el trabajo de la mejor manera posible, para que todo resulte creíble.

Años más tarde, puso la voz de la consultora de radio que salía en “Algo para recordar” (1993) de Nora Ephron, con Tom Hanks y Meg Ryan
Si, ya me acuerdo. Fue un pequeño papel. Pero simpático. Fue entrañable volver hacer el consultorio, ni que fuera en cine.

A pesar de su profesionalidad, usted pertenece a toda una generación de grandes actores que no tenían mucha formación
¡Porque no había las escuelas y los cursos que hay ahora! Bueno, de hecho, hice un curso en el Instituto del Teatro. Había profesores muy buenos, si, pero siempre pensé que el mejor sitio para aprender era la radio.

¿Recuerda cuál fue su primera prueba?

Pues mire, nada más y nada menos que con un fragmento de “La loba” (1941), de William Wyler, con Bette Davis y Herbert Marshall. Doblaba a la protagonista, y aunque no había hecho nunca algo parecido, sólo la radio, al cabo de unos cuantos días, ya empezaba a trabajar.

Eran buenos tiempos para el doblaje que se hacía en Barcelona

Pues si, estaban Felip Peña (John Wayne, Laurence Olivier), Ramon Martori (Charles Laughton, Finlay Curray), Josep Maria Ovies (Spencer Tracy, Groucho Marx) y muchos otros. Estábamos en los estudios de Voz de España, en la Avenida del Tibidabo. Y allí fue como empezó todo.

Peña, Ovies o Martori, ¿eran mejores actores que directores?
Eran grandes actores pero también grandes directores. Te llevaban para que sacaras lo mejor de tu talento y eso era lo mejor. Conocían profundamente el medio y eso resulta imprescindible para hacer las cosas bien.

Hemos mencionados a tres grandes actores de doblaje que tenían grandes voces. ¿Es un requisito esencial para trabajar en doblaje?
Tiene su importancia, pero no es lo esencial. A veces escuchas doblajes con buenas voces pero no hay interpretación, no hay pasión. Y lo peor: tampoco talento. Así que lo más importante es que hay que ser un buen actor o una buena actriz. Y también algo que echo mucho de menos: la dicción. A veces, cuando sólo escuchas voces sin ver la imagen no entiendes qué dicen.

Desmintamos otros tópico. Se dice que se gana mucho dinero

Bueno, esto no es del todo cierto. Los que más trabajan si que ganan, pero especialmente en publicidad. Sin embargo, no nos olvidemos otra vez del talento. Hay que tener mucho para doblar tanto. No sé, por ejemplo, a Luis Posada (Leonardo Di Caprio, Jim Carrey), se le escucha mucho en publicidad.

Con tantos años en el oficio, ¿cuál considera que es su trabajo más dificil?

Fue con Anna Magnani, la actriz italiana, a la que he doblado en diversas ocasiones, como “Roma, città aperta” o “La rosa tatuada”. Pero fue dificilísima en “Viento salvaje”, porque había expresiones en italiano y yo no lo dominaba, así que había que hablar con acento. Por suerte, había un gran director, aquello que comentábamos: Felip Peña.

¿Algún otro logro orgulloso?
Pues si, hay varios. Pero por ejemplo el haber doblado a Jean Hagen que interpretaba el personaje de rubia tonta en “Cantando bajo la lluvia” en el doblaje de 1974. El que se realizó en el 1953 lo hizo Elvira Jofre.

Con tantos años de carrera, las cosas habrán cambiado mucho de cuando empezó

A nivel técnico, quizá lo más destacado para los actores es que antiguamente estaban los actores que tenían que doblar en la misma sala. Ahora se hace por pistas separadas, y aunque es difícil ponerse en situación cuando no hay ningún otro actor que te dé la réplica, se gana en el resultado final, porque se nivelan los cambios de voz y las tonalidades para que todo salga uniformemente. 

También ha doblado mucho en catalán

Si, hace algunos años hubo mucho trabajo, cuando TV3 hacía muchos doblajes. En este sentido nunca tuve ningún problema en cuanto al acento, así que he doblado tanto en castellano como en catalán a Ana Magnani, pero también a Sofia Loren, o a Liz Taylor. Y se hace de todo, claro, no sólo películas: también documentales...

Y también dibujos animados
Pues si. La versión en dibujos animados de la serie de televisión de “101 dálmatas”, del Canal Disney. Doblaba a “la mala”, Cruela de Vil. En la versión original estaba April Winchel y yo la doblé en castellano. Pero fue duro: 150 capítulos, en los que a veces llegaba a doblar cuatro o cinco en un solo día.

Permítame un último tópico: ¿Versión original o versión doblada?

Creo que lo mejor sería verlo todo en versión original, sin doblaje, pero tampoco sin subtítulos. Así es cuando uno puede captar los matices de las interpretaciones de los actores originales. Pero a no ser que domines el idioma original, es difícil, aún sabiendo el argumento. Así que el doblaje es un mal necesario, y a al gente mayor le resulta mucho más cómodo. Pero yo creo que vamos a la versión original. Tarde o temprano.

Roser Cavallé
Roser Cavallé
Actriz de doblaje