Rosa María Calaf

Prestigio periodístico

“En periodismo, las nuevas tecnologías son sólo un medio. Nunca un fin”

“Los medios generalistas que ya están irremisiblemente perdidos. Lo dicen los expertos, los analistas. Pero sí que ahora hay un campo nuevo, el de las nuevas tecnologías: internet, las redes sociales... es algo impresionante y hay mucho por trabajar”

Martes, 13 de Septiembre de 2011
Pocos colectivos profesionales han perdido tanto prestigio en tan poco tiempo como el de los periodistas. La poca preparación académica, la precariedad laboral, las siempre difíciles relaciones con el poder entre otros aspectos, han socavado un oficio que hace ya demasiado tiempo despertaba admiración entre la ciudadanía. Por suerte para todos, aún están en activo algunos ejemplos del periodismo comprometido y luchador, y hoy les presentamos uno de ellos. La periodista Rosa Maria Calaf.

“Los medios generalistas que ya están irremisiblemente perdidos. Lo dicen los expertos, los analistas. Pero sí que ahora hay un campo nuevo, el de las nuevas tecnologías: internet, las redes sociales... es algo impresionante y hay mucho por trabajar”

“Uno de los principales problemas del sector es que los periodistas se han convertido en comunicadores. El periodista tiene que informar de un contenido muy preciso, importante y frágil, en el que hay un compromiso y una responsabilidad social. La comunicación es otra cosa”

“Los medios generalistas invierten en el hardware, en la maquinaria, y no en el software, que son los periodistas. Y por eso hoy no se hace periodismo de servicio: las empresas no se quieren gastar dinero en motivar la excelencia informativa y todo ello provoca una desinformación en la sociedad”
Creo que a estas alturas de la vida la gente te percibe como alguien que tiene muchas cosas por contar. ¿No te has planteado escribir algún libro que recoja un poco tus reflexiones sobre la experiencia acumulada?
Creo que todas las editariales me lo han propuesto. Y no he aceptado porque creo que aún tengo mucho por hacer. Y desde la primera línea. Me gusta lo que estoy haciendo: estar a favor de un periodismo de calidad. También hay algo más. Quiero devolver algo de lo que lo que he tenido la suerte de recibir, pero con la diferencia de que me siento mucho más liberada, al no tener la presión de un informativo diario. Creo que sí, ahora dispongo de la suficiente serenidad para contemplar las cosas desde otra perspectiva, y con los años y esta experiencia, tengo la suerte de no tener que competir con nadie.

Y estás metida en temas de docencia. Algo que se te da muy bien
Si, estoy presente en las universidades, con un trato muy directo con los alumnos. Y después también en másters, en lecciones inaugurales... como te decía, quiero compartir aquello que he aprendido y defender el periodismo de calidad y de servicio, aquel que creo que se está perdiendo. Quizá es algo utópico, lo sé.

¿Por qué lo crees?
Lo es en los medios generalistas que ya están irremisiblemente perdidos. Lo dicen los expertos, los analistas. Pero sí que ahora hay un campo nuevo, el de las nuevas tecnologías: internet, las redes sociales... es algo impresionante y hay mucho por trabajar. El año pasado, por ejemplo, estuve tres meses en Australia, este año en América del Sur. Y he visto cómo en algunas zonas está aumentado otro tipo de periodismo, uno comunitario. Se buscan otras vías y la tecnología lo permite.

Siempre has distinguido entre periodismo y comunicación
Es que creo que son cosas totalmente distintas. A veces coinciden, y es bueno que así sea pero siempre tiene que ser en la forma, no en el contenido. Uno de los principales problemas que pienso que hay en este sector es que los periodistas se han convertido en comunicadores y no es lo mismo. El periodista tiene que informar de un contenido muy preciso, importante y frágil, en el que hay un compromiso y una responsabilidad social. La comunicación es otra cosa.

Pues ahora, con las nuevas tecnologías que comentaba, la distinción es aún más ténue

Y es exactamente igual. Es evidente que las nuevas tecnologías hay que utilizarlas al máximo, pero siempre como un instrumento, nunca como un objetivo. La herramienta tiene que estar al servicio del contenido. Y hoy en día, los medios generalistas invierten en el hardware, en la maquinaria, y no en el software, que son los periodistas. Y por eso hoy no se hace periodismo de servicio: las empresas no se quieren gastar dinero en motivar la excelencia informativa y todo ello provoca una desinformación en la sociedad.

La crisis ha sido una buena excusa para esto y para muchas otras cosas

Sí, de acuerdo, la crisis ha sido un pretexto fantástico, pero todos sabemos que este tema no es de ahora. El problema es que el periodismo como tal tiene que ser molesto para determinados segmentos de poderes, más económicos que políticos, y esto, óbviamente, no interesa. Por lo tanto, lo mejor es neutralizar esta influencia y desacreditarla. Pero el problema no está en España, es algo que en general afecta a todos los países. Hemos construido un tipo de sociedad de consumo, con unos medios muy fuertes pero no al servicio de los ciudadanos.

Sin embargo, creo que no debemos cometer la ingenuidad de pensar que el periodismo es independiente.
Honestamente, creo que nunca me he sometido a una línea editorial. También es verdad que TVE no me ha exigido nunca hacer nada de lo que no yo quisiera, pero también yo he propuesto temas y no se han aceptado. De todos modos, pienso que en este mundo, como en tantos otros, también hay que ceder.

Ahora que menciona TVE, ha pasado por muchas etapas en el ente, ¿no?
Siempre fui nombrada a ocupar alguna corresponsalía por un director general distinto y de estilo también distino. Fui a Moscú por primera vez en 1987, estando Gorbachov, y abrimos oficina. Después, con los años, volví otra vez. De todos modos, creo que es más fácil hacer internacional que no nacional y creo que tengo que agradecer mucho a la gente que me he ido encontrando por el camino.

Repasemos un poco más el currículum
Aparte de Moscú, también he estado en Nueva York, cuando terminé mi etapa en TV3.
También en Buenos Aires, en Roma, cuando el Vaticano se unió con Italia; de allí a Viena, y otra vez a Moscú. Y también en Hong Kong, cuando abrimos en Oriente. Y en Pekín, por los juegos olímpicos

Y con tanta experiencia televisiva, ¿no te han ofrecido colaborar en prensa escrita per expresar tus opiniones al respecto?
La verdad es que no me sobraba tiempo para hacer otras cosas, pero lo cierto es que soy una periodista de medios audiovisuales. Y no sé si sería capaz de escribir un libro, no me atrevo. No soy una persona muy disciplinada en el orden de todo lo que he llegado a hacer, porque tengo otras prioridades, otra manera de vivir, y no sé. Posiblemente más adelante.

Quizás necesites algo que te motive
Pues sí, yo creo que hasta para construirme mis propios recuerdos. Pero que después pueda salir algo publicable, este es otro cantar. Pero tengo otras motivaciones. Estoy con las charlas que quizá se publiquen y estoy trabajando en algo llamado “Envejecimiento activo”, en que hablaré, pues ya sabes, de la satisfacción del camino recorrido, de aprovechar este bagaje que tienes para servir al prójimo y estas cosas. También por internet estoy haciendo un experimento con alumnos de la ESO, llamado “Descubre el periodismo con Rosa María Calaf”. Siempre en clave audiovisual, claro.

De hecho, es el mundo dominante, el audiovisual
Si, lo de la imagen y las mil palabras, es cierto. Pero sobre todo, yo quiero que la gente se de cuenta de cómo la cultura audiovisual influye en la sociedad, mucho más que lo escrito. Y esa importancia tiene un doble filo, ya que se convierte en una herramienta poderosa, y la gente debe entender que es también peligrosa. Hay que controlarla, y especialmente, cuestionarla. Por ello es tan importante el desarrollo del espíritu crítico.

La gente confunde información con opinión
Completamente de acuerdo. Al dar una notícia hay que exponer sólo los hechos y tratar de ir más allá de las 6 W, es decir la seis preguntas básicas, sólo puede estar al alcance de alguien que tenga un bagaje suficiente que lo pueda legitimar. Y lo cierto es que las nuevas tecnologías permiten opinar demasiado, y esto acaba provocando que la gente piense que está informada, cuando en realidad está manipulada.

Y es tan fácil hacer demagogia
No sólo es fácil. También es peligroso.

¿Qué opina de los movimientos populares que ha habido a nivel internacional estos últimos meses?

Mira, a estas alturas yo no quiero dar lecciones a nadie, ni pretendo juzgar, así que sólo digo lo que veo. Sí, es verdad que ha habido movimientos sin derramar sangre. Empezando por Filipinas, después Indonesia, después fue en Ucrania y la cosa se ha ido extendiendo a otros países. Pero creo que de entrada en estos países había una dictadura.

Cosa que no sucede aquí por ejemplo
No, claro. Aquí ves que la democracia se divide entre el centro derecha contra el centro izquierda. Pero la raíz es que cada vez vota menos gente, y como en los Estados Unidos, al final acaba mandando una persona que votada por la mitad del 25% que finalmente fue a votar.

Será que la gente está conformada con lo que tiene
Bueno, pues ha sido a través de los medios que se ha convencido a la gente de lo que se ha querido. Está demostrado, y no es nada nuevo afirmarlo, que la gente no piensa ni reflexiona, y el peligro es el populismo que sería hacer funcionar lo que es irracional. El mismo esfuerzo que se ha invertido en crear una cultura de la confrontación debería ser utilizada para crear la cultura del conocimiento que aglutine ideas, tendencias y países de un mismo continente como Europa.

Pero este concepto del europeísmo como aglutinador quizá ya empieza a estar algo trasnochado
Yo soy muy europeísta pero creo que, efecivamente, hay algo que falla. No hay voluntad política para que las cosas funcionen, y lo peor, los poderes económicos, que deberían ser los motores del impulso, tampoco están muy motivados. Así que, entre todos, estamos construyendo una sociedad enferma, y lo estamos haciendo del modo más fácil: con el miedo.

¿Dónde podremos encontrarte dentro de un año?
No lo sé. Me gusta mucho la frase de Hemingway: “Mi casa no es para vivir, es para volver”.