Director del festival Primavera Sound

Alberto Guijarro

“Quizá el secreto esté en hacer cosas que los demás no hagan”

“Durante toda mi trayectoria profesional en la organización de conciertos, he intentado siempre hacer cosas que los demás no hacían. Probablemente en mí ha primado el interés artístico por encima del interés masivo. Y esta ha sido la diferencia”.

Lunes, 29 de Agosto de 2011
Aunque pueda parecer que está íntimamente ligado, el cosmopolitismo de una ciudad no se mide sólo por su tamaño o la cantidad de museos que pueden visitar los miles de turistas que recibe cada año. También lo define su apuesta por la modernidad, la presencia de propuestas culturales de cualquier tipo y el hecho de convertirse, con el tiempo, en un referente internacional. El Festival de Música Primavera Sound que se celebra en Barcelona desde el año 2001 es uno de estos pilares que han situado la ciudad condal en la agenda de la modernidad. Combinando propuestas independientes con artistas de contrastada trayectoria, el Festival cerró su primera edición con 8.000 personas. Este año han pasado cerca de 120.000. Hablamos con Alberto Guijarro, su director.
“Durante toda mi trayectoria profesional en la organización de conciertos, he intentado siempre hacer cosas que los demás no hacían. Probablemente en mí ha primado el interés artístico por encima del interés masivo. Y esta ha sido la diferencia”.
 
“Hay que tener cada vez más en cuenta que el turismo que podríamos llamar “musical”, va en aumento. Hay gente dispuesta a aprovechar la oferta del Primavera Sound para conocer la ciudad, profundizar en ella, y disfrutar de lo que más le gusta: la música”.
 
“La imagen de Barcelona en el extranjero es muy buena. Quizá hasta un poco sobrevalorada. La gente llega aquí pensando que esto es un hervidero creativo con músicos y artistas en cada esquina, pero también es cierto que en general, la gente encuentra la ciudad fascinante".
Caso curioso el suyo... un ingeniero químico metido a gurú de la musica 
Bueno, no creo que haya para tanto. Pero lo cierto es que disfruto con lo que hago. Mucho, además. Durante toda mi trayectoria profesional en la organización de conciertos, he intentado siempre hacer cosas que los demás no hacian. Quizá este es el secreto.  Probablemente en mí ha primado el interés artístico por encima del interés masivo. Y el Primavera Sound es un reflejo de ello. El reflejo y la culminación de esa premisa. Pero el hecho de convertir con el tiempo algo que en un principio era alternativo en algo multitudinario, pues no deja de ser interesante. 
 
El festival lo lleváis entre tres socios... ¿tenéis los papeles muy repartidos?
De hecho, Gaby Ruiz y yo somos los que damos más la cara. Gaby se dedica, y lo hace de maravilla, por supuesto, a la contratación de los artistas. El tercer socio lleva la parte financiera que siempre es la más discreta y la más necesaria en cualquier negocio. Y yo me encargo de las relaciones con las instituciones, de la comunicación  y de todo lo que pueda suponer “nuevos proyectos”.
 
Empezásteis con 8.000 espectadores y este año habéis cerrado con 120.000. Habéis tocado techo? 
Es un tópico pero la pura verdad: cuesta más mantenerse en la cima que subir a ella. De momento, creemos que aún estamos en fase de crecimiento, pero no nos dormimos, y durante 5 dias, pretendemos que cada año, nuestra oferta sorprenda y cautive a todos aquellos que nos vienen a ver. Sean los de cada año o gente que se apunta por primera vez. 
 
Hagamos un poco de historia. ¿El fenómeno del concierto de música en un festival masivo empezó en Woodstock? 
Woodstock nació en un momento muy concreto y en unas circunstancias históricas y sociales también muy concretas, y que podríamos resumir con la idea de que el mundo, y especialmente buena parte de la sociedad norteamericana estaba harta de la guerra del Vietnam. Por aquel entonces, la música era un símbolo de protesta, encajaba todo muy bien. 
 
Pero ha pasado el tiempo y las circunstancias también 
Por supuesto. Ahora mismo, por ejemplo, entiendo que el Primavera Sound tiene un público muy heterogéneo, que no tiene porqué responder a los estándares de lo que entendemos por “festival alternativo”. La suerte es que ahora hay de todo. Y hay convocatorias, más en la línea Woodstock que podríamos llamar “de acampada”, con públicos de edades que oscilan entre los 18 y los 25 años, y que viven la experiencia como una aventura. Porque realmente lo es. 
 
Vosotros, pues, tenéis un target con una edad superior
Si, por supuesto. Nuestro festival tiene un perfil esencialmente urbano: la gente que viene tiene ya un poder adquisitivo.
 
Hemos mencionado el sentido cosmopolita que adquiere una ciudad como Barcelona con convocatorias de este tipo
Lo cierto es que los hoteles de la zona del Fórum estaban, por ejemplo al completo. Llegó gente de todos los rincones de Europa, incluso de Estados Unidos, o de Asia o de Australia. 
 
Y de paso, aprovechamos para hacer un poco de turismo
Claro. Hay que tener en cuenta que el turismo que podríamos llamar “musical” va en aumento. Hay gente dispuesta a aprovechar la oferta del Primavera Sound para conocer la ciudad, profundizar en ella, y disfrutar de lo que más le gusta: la música.
 
Y realmente disfruta, pero ¿cómo es la perspectiva desde dentro? 
Como puedes suponer, son días completamente agotadores. Debes estar en mil detalles porque en el fondo, no deja de existir un cierto aire “artesanal” en todo esto. En esta edición, por ejemplo, hemos tenido el tema de las tarjetas recargables para las bebidas, lo que nos ha supuesto un esfuerzo suplementario. Y sí, hay que resolver mil y un detalles que van viniendo sobre la marcha, así que queda poco tiempo para descansar.
 
Pues menudo alivio cuando todo termina, ¿no?
Si, pero al cabo de una semana, ya se está trabajando para la edición del año siguiente.
 
¿Y podemos avanzar alguna cosa para el 2012? 
Pues mira, nos hemos propuesto ganar en calidad con los servicios que ofrecemos, y especialmente, queremos abrir el festival a la ciudad, no sólo organizar conciertos en la zona principal del Forum, sino potenciar lo que se hace en todas las salas de Barcelona.  
 
¿Algo más?
Bueno, vamos a seguir insistiendo en el network de negocios que este año ya ha funcionado muy bien. Y es que la gente aprovecha el festival para venir a cerrar sus propios negocios. Este año, por ejemplo, han venido muchos profesionales de la música que se han aprovechado de esta idea.
 
Y aparte de la preparación del próximo festival, ¿qué más hay?
El Primavera Club que tiene lugar en invierno es otro de nuestros productos. También hay que tener presente que hacemos giras durante el año, con algunos de los grupos que han estado en el Festival. La verdad es que la actividad que llevamos a cabo no sólo es frenética en los días previos al Festival: también continua durante el resto del año. También nos llaman para impartir conferencias desde muchos rincones del mundo. Ya sabe, cursos en la universidad, charlas... 
 
Y usted que se pasa gran parte del año viajando por todo el mundo, ¿qué imagen cree que tiene Barcelona en el extranjero?
Muy buena. Yo diria que quizás hasta un poco sobrevalorada. La gente llega aquí la primera vez pensando que esto es un hervidero creativo con músicos y artistas en cada esquina, algo que por supuesto no es verdad. Pero también es cierto que en general, la gente encuentra la ciudad fascinante.
 
Y también dirige la Sala Apolo... ¿ya le queda tiempo?
Sí, llevo ya 15 años. Ahora, el disponer de dos salas, nos permite programar cosas muy distintas, para tipos de público distintos. Y yo a Apolo le dedico más o menos la mitad de mi tiempo.
 
No sé si querrá escuchar música cuando dispone de algún tiempo para relajarse... 
Si, claro, por supuesto. Me gusta casi toda la música pero, si tengo que decir qué géneros escojo en esas situaciones, pues probablemente sea el jazz, el folk o el soul.