Rosa Martí y Julio Fernández

“En las adopciones temporales, todo el mundo gana”

Martes, 24 de Mayo de 2011
El perfil de los protagonistas de Feedback es el de ejecutivos, directores generales, gente de algún modo relacionada con la élite empresarial, y porqué no, también social. Pero el éxito no tiene porqué ser económico. Hace unos días hemos recordado el 25 aniversario del accidente nuclear de Chernóbil, la mayor tragedia nuclear de la historia. Y hoy les queremos presentar una asociación sin ánimo de lucro recientemente constituida, Es per tu, (“Es para ti”, en castellano), que acoge temporalmente a niños y niñas ucranianos, afectados por las radiaciones de la zona. Hablamos con sus creadores.
“Lo que hacemos es una especie de labor de “desintoxicación”, es decir, al estar aquí durante los meses de verano, regeneran sus defensas. Y aparte del elemento lúdico de viajar, conocer otra cultura, otros idiomas, y conocer el Mediterráneo, lo importante es que durante dos meses, “se limpian”.
 
“Cuando vienen los niños, y conoces las familias, te das cuenta de lo gratificante que resulta para todos. Sólo le diré que las famílias que acogen a los niños “ganan”, así entre comillas, mucho más que los niños que vienen”
 
“En una adopción, ni que sea temporal, se establecen lazos muy profundos en muy pocos días, y los vínculos continuan con el tiempo”
La asociación “Es per Tu”, ¿a qué se dedica, exactamente?
Nos dedicamos a acoger, en verano y en Navidad, a niños que viven en zonas contaminadas que estuvieron afectados por las radiaciones nucleares. Los niños, como la gente mayor, tienen que salir de allí periódicamente para “descontaminarse”. Lo que hacemos nosotros y otras asociaciones es traerles a Barcelona durante un período de tiempo. De hecho es una asociación muy reciente, sólo tiene unos pocos meses, pero tenemos muchas ganas de salir adelante, de abrirnos a nuevos horizontes, de idear nuevos proyectos y de poder desarrollar todo lo que tenemos pensado. A finales de año ya hemos previsto hacer la primera acogida.
 
Bueno, y si de hecho ya lo hacen otras entidades, ¿por qué también vosotros?
Mucha gente nos formula esta pregunta, pero tiene fácil respuesta. Cuando vienen los niños, y conoces las familias, cuando te involucras emocionalmente en todo lo que conlleva que vengan durante un período de tiempo, te das cuenta de lo gratificante que resulta para todos. Sólo le diré que las famílias que acogen a los niños “ganan”, así entre comillas, mucho más que los niños que vienen: les resulta una experiencia muy gratificante. 
 
Nos lo creemos. ¿De dónde proceden exactamente los niños que acogen?
De una zona llamada Ivankiv, a unos 70 kilómetros de Chernóbil. Es un pueblo grande, de unos 11.000 habitantes y allí están todos los recursos que permiten hacer el intercambio, en un centro llamado Dobiria. Cabe decir que no todos los niños proceden del pueblo, que no deja de ser una especie de centro aglutinador. 
 
Perdone la pregunta si resulta incómoda. ¿Cómo están estos niños? Quiero decir, ¿sufren malformaciones?
Los niños han nacido muchos años después que ocurriera el accidente, y aunque por desgracia, aún se producen malformaciones, los niños que damos en acogida son exteriormente sanos. Lo que hacemos es una especie de labor de “desintoxicación”, es decir, al estar aquí durante los meses de verano, regeneran sus defensas. Y aparte del elemento lúdico de viajar, conocer otra cultura, otros idiomas, y conocer el Mediterráneo, lo importante es que durante dos meses, “se limpian”.  
 
Porque a pesar del tiempo transcurrido, la zona en la que se produjo el accidente debe estar aún muy afectada, ¿no?
Tardará siglos en recuperar la normalidad. Actualmente, hay ciudades que literalmente están muertas, con barrios fantasma en que todo está abandonado, como si de un día para otro la vida hubiera desaparecido la vida de repente. Tienes la sensación de que son lugares malditos. Pero a pesar de todo esto, la gente que no tiene recursos tiene que vivir necesariamente allí.  No les queda otro remedio. 
 
La tragedia de Japón, Fukujima, ha sido comparada con Chernóbil. 
Aunque ha sido una gran tragedia, estamos hablando de escalas distintas. Para que se haga una idea, aquello que obsesionaba a los expertos era la refrigeración de la central, 300 barras de uranio. En Chernóbil había 3.000 pero además eran de plutonio, un material mucho más tóxico. Así que las consecuencias nunca serán tan devastadoras, aunque sí muy graves. 
 
Con esta situación y una experiencia de tanto tiempo, las gestiones para adoptar temporalmente deben ser fáciles
Pues si. El hecho de estar trabajando durante tanto tiempo ha agilizado mucho las cosas. Hicimos un convenio con una entidad y con su directora, Galina Babich, que pertenece a un centro de la UNESCO que canaliza las gestiones. Y por lo que se refiere a los papeles, hemos presentado la solicitud ante el Departamento de Justicia. Ahora estamos pendientes de la página web. 
 
Y exactamente, ¿cómo funciona todo el proceso?
Los niños son inscritos desde pequeños, y las entidades recorren a esta base de datos, escogiendo a los pequeños atendiendo a unos criterios: que no tengan recursos, que no hayan salido nunca de allí y cosas así. Son niños con edades comprendidas entre los 6 y los 15 años que pertenecen al mismo barrio o a la misma escuela, aunque no necesariamente. Acostumbran a haber muchas solicitudes así que no puedes traerlos a todos. 
 
¿Y ellos saben que tienen que salir? 
Desde que tienen uso de razón. Además, siempre tienen a alguien de su entorno que ha viajado fuera de la zona contaminada. Y de hecho, vas por la calle y te piden que te los lleves. 
 
Y entonces vuestra labor es canalizar esta ayuda
Exacto. Buscaremos familias acogedoras, entre 15 o 20. Y a partir de aquí escogeremos según la disponibilidad. Durante unas semanas convivirán con la família de aquí. No hay ningún programa oficial, así que dejaremos a las famílias la libertad para que puedan hacer lo que los adultos quieran. En verano, al ser un período de tiempo más largo sí que organizaremos actividades. 
 
Y con la experiencia que tienen, ¿qué tal la adaptación? 
Al principio cuesta, especialmente el idioma, pero solo es durante la primera semana. Los niños aprenden muy deprisa y si en la casa acogida se habla catalán o castellano, pues aprenderán catalán o castellano. 
 
Hemos hablado de los niños. ¿Qué perfil pedís a los adoptantes?
Pues que esencialmente estén motivados, con muchas ganas. Recomendamos que haya otros niños en casa, pero no es indispensable. El mejor síntoma de que las cosas van bien es que se quiere repetir. Y de hecho, lo hacen más de la mitad, con los mismos adoptantes y el mismo niño. Piense que se establecen lazos muy profundos en muy pocos días, y los vínculos continuan con el tiempo. 
 
Puede haber problemas?
Claro, especialmente morriña, y durante los primeros días, hasta que no hay un proceso de adaptación. No son frecuentes, pero puede haberlos. Como tenemos contacto diario con ellos, sabemos cómo se siente el niño. Y si detectamos que el problema es irresoluble, lo enviamos otra vez a Ucrania.
 
¿Qué es lo que les gusta a los niños cuando vienen por aquí?
Pues les encanta el ambiente, el entorno, la comida. Al principio les sorprende un poco cómo vivimos: tenemos que pensar que aquí estamos en una sociedad opulenta, rica, capitalista y allí, hasta hace muy poco tiempo, el sistema económico y político era otro. Además, tenga en cuenta que provienen de un entorno rural, con diferencias notables respecto a la gran ciudad. No son pobres, pero tienen necesidades. Y son humildes pero muy hospitalarios.
 
¿Qué tal la educación?
En general, están mucho mejor educados que los de aquí (risas). Los perfiles de las familias son distintos, pero hay un esfuerzo, por las dos partes para que todo vaya bien y no haya conflictos. 
 
Seguro que después de esta entrevista habrá gente que quiera colaborar con vosotros, ¿puede hacerlo?
Pues si. Hay gente que no puede acoger niños por lo que sea, así que ofrecemos la posibilidad de que puedan ser socios y que, con las cantidades aportadas se puedan sufragar los gastos que se generan. En principio, además, queremos que la asociación se haga cargo de los gastos del transporte de los niños. También pediremos ayuda a nivel institucional, aunque ya sabemos que los trámites son muy lentos.