Gerente de la Universidad Abat Oliba CEU

Jorge Soley

Formando personas

"Detrás de los grandes éxitos y los grandes fracasos, están las personas"

Soley vela porque los alumnos reciban una formación completa en su triple dimensión: personal, social y religiosa.

Lunes, 02 de Octubre de 2006
La Universidad Abat Oliba CEU ha dado un cambio enorme en los últimos tres años, desde que el 25 de junio de 2003, el Parlamento de Catalunya aprobara que fuera una entidad totalmente privada. A partir de ese momento, esta institución ha iniciado un proyecto que ilusiona, cuyo objetivo es la formación completa del alumno en su triple dimensión: personal, social y religiosa. Jorge Soley tiene claros estos criterios y sabe hacia dónde va en su trabajo como gerente de la Universidad Abat Oliba CEU, realizando sus funciones con entusiasmo y pasión, porque como el mismo dice: “Nos pasamos media vida en el trabajo y es necesario, por ello, que nos guste lo que hacemos, que nos apasione. De lo contrario, sería algo muy triste.”

"Una universidad es una comunidad, un conjunto de personas"


"Las mejores universidades han nacido bajo el amparo de la Iglesia"


"Las notas son un instrumento válido, pero por sí solas son incompletas"


"No estamos creando robots, sino personas que van a enriquecer la sociedad"


¿De qué le sirvió su experiencia anterior para ser gerente de una universidad?

Cada negocio tiene una parte de conocimiento del propio negocio. Yo no soy nada “manitas”, pero cuando estuve en la empresa anterior, vendiendo tornillos, pues tuve que aprender del tema. Aquí también. La vida de la Universidad es cuestión de irte empapando de tu entorno y de ir aprendiendo. Los hombres no somos autómatas y somos flexibles y nos adaptamos. Pero en toda empresa tratamos con personas y al final detrás de lo grandes éxitos y los grandes fracasos, hay personas. Con cara, con nombre. Y eso es aquí, con libros o con tornillos. Después, si hay que vender tornillos, pues se venden. Y si hay que vender helados, pues se venden helados.


Lo de las personas es especialmente importante en una institución como ésta.

Especialmente importante. Una universidad es una comunidad, un conjunto de personas Como dice nuestro rector, en la universidad hay unas personas, que son los profesores, que tienen algo que vale la pena explicar y otras, los alumnos, que creen que hay algo que vale la pena aprender. Y ambos grupos se ponen en contacto… El resto, las instalaciones, la página web, la intranet, todos los que estamos en la parte de gestión, etcétera, estamos al servicio de que esto pueda producir. Al final, uno pasa por muchos sitios, conoce a personas y aprende a relacionarse con ellas, a dirigirlas, a sacar lo mejor de cada una, para orientarlas, para marcarles objetivos, para arroparlas. 


Habrá muchas similitudes, pero también hay diferencias…

Muchas. Por ejemplo, el tipo de producto que damos no es de comprar y vender y ya está. Es algo mucho más a largo plazo. Estamos transmitiendo unos conocimientos y eso no es una transacción; es un proceso que dura cuatro o cinco años. A un chaval lo vamos a tener un tiempo y esto exige una reflexión a largo plazo y, por tanto, planificarlo más. Un tema de ventas es algo más puntual.


¿Alguna otra que valga la pena destacar?

 A diferencia de otras empresas, nuestro tipo de personas más destacado está formado por profesores: gente interesante. Es necesario encontrar profesores que no vivan aislados y creen una vida cultural interesante. Y es difícil. Pero si quieres algo interesante, es más complejo. Las cosas más planitas son más facilitas. Gestionar personas, profesores, sabios en sus campos, es más complejo, porque tienes que dar lecciones a gente que sabe mucho en sus propios campos, como el de la gestión por ejemplo, lo cual parece paradójico, pero aquí radica el interés y la diversión de este trabajo. 


No basarse sólo en lo académico, sino formar a la persona en una triple dimensión, esto suena muy americano

Las notas son un instrumento válido, pero sólo por sí solas son incompletas, incluso para evaluar conocimientos. Para desarrollar nuestra metodología estamos utilizando muchas de las experiencias norteamericanas, que son muy válidas y trasladables, por tanto, priorizamos la atención a lo que ocurre en Estados Unidos, donde, no sólo tenemos relación con universidades como Notre Dame, St. Thomas University, la Catholic University of America, sino que enviamos alumnos que tienen experiencias muy valiosas.


¿Qué importancia tienen las notas en este método?

Las notas son importantes. Estoy de acuerdo, el examen, de acuerdo, pero hay todo un trabajo a lo largo del año. Un relación entre profesor y alumno, constante continua. Unas clases que  ya no son solamente magistrales, sino discusiones sobre una documentación que el alumno ya ha trabajado previamente. La nota final tiene un peso que no llega ni a la mitad. En España se ha olvidado el formar personas que sean además juristas o economistas o psicólogos, porque el jurista no es quien sabe poner un pleito ni el economista el que sabe rellenar unos impresos para hacer la declaración del IVA. También, también deben saberlo, pero no es lo principal. En nuestra universidad pensamos que hay algo más: la persona que ha reflexionado sobre lo que es su profesión, sobre lo que es la justicia, la ley, la economía, las relaciones personales que se dan en el trabajo…


¿Y cómo transmiten esto?

Mediante la propia vida universitaria en la que se integra la vida de comunidad con otros alumnos, con los profesores, con el entorno que nos rodea. Animamos a  realizar actividades culturales, solidarias, teatro… aquellas que ayuden a formar a la personas. Si no, las universidades acaban convirtiéndose en academias. Y nosotros, aspiramos a ser una Universidad y a integrar todos esos saberes.


En la formación completa del alumno incluyen el aspecto personal, social y religioso. Háblenos de este último.

Este aspecto lo tenemos muy claro. Nuestra universidad está promovida por una fundación católica y una asociación católica, La Fundación San Pablo y la Asociación Católica de Propagandistas. Además, no es solamente un adorno, sino que pensamos que lo que enseñamos aquí y lo que aquí se vive nace de que somos católicos. No significa que a toda la parte de competencias técnicas no le demos mucha importancia. Un profesor por ser católico y buena persona, no es un buen profesor. Debe ser competente en su materia. Pero sí le pedimos un respeto.


¿No genera esto reticencias o rechazo?

Nos parece que lo católico, lejos de ir en detrimento, es una gran ventaja porque nos aporta una base muy sólida sobre el mundo y la persona y, a partir de aquí, podemos enseñar otras cosas. Lo decimos con mucha claridad. Quien se sienta incómodo o que no pueda soportar eso, me imagino que ya no viene. Aquí hay diversidad, no hay exámenes de religiosidad. No podemos olvidar tampoco que todas las grandes Universidades, las medievales, la Sorbona, Oxford, Salamanca, han nacido al amparo de la Iglesia. Una buena Universidad católica, sin complejos, es el mejor lugar para que se siga produciendo esa reacción de descubrir la verdad y entusiasmarte con ella, lo cual es el principio de la educación.


De esta manera, ¿será aún más difícil encontrar profesores que formen de acuerdo al ideario de la Universidad?

Sí, lo es. Pero de hecho es difícil encontrar buenos profesores en cualquier campo. Porque un profesor es aquel que se ha encerrado unos cuantos años a pensar a fondo, en profundidad sobre su materia, porque uno no da lo que no tiene. Encontrar profesores que hayan seguido este proceso, no es fácil, especialmente en el mundo de hoy en día en que priva la cultura del zapping y paso de aquí para allá. Es difícil, pero los hay.


Volviendo a los alumnos, ponen un énfasis muy grande en que participen en la sociedad
 
No estamos creando robots, sino personas que van a enriquecer la sociedad. A través de la Asociación de Antiguos Alumnos se intenta canalizar actividades para que esas personas después no se limiten nada más a su trabajo, sino que sean conscientes de que tienen el deber de devolver algo. La universidad tiene que estar en contacto con la sociedad, no puede ser un recinto cerrado. Por aquí pasan muchas personas profesionales, periodistas, pensadores, gente con iniciativas sociales… que se sienten como en una casa. Les abrimos las puertas y los invitamos a comer, a tomar el café, a merendar. Tenemos diversas iniciativas, porque pretendemos ser un punto de referencia en la vida cultural e intelectual de nuestra sociedad y que nuestros alumnos se integren en ella. 


¿Está satisfecho con el camino recorrido? ¿Queda mucho trecho por andar?

Muy contento y muy satisfecho. Sacar adelante una Universidad con este modelo es un reto apasionante y donde cada día aprendes cosas. ¿El futuro? Mi único horizonte es esta universidad y sí que queda mucho trecho por recorrer para consolidarla, para convertirla en un punto de referencia intelectual, pero también en la vida social y cultural de Barcelona, Catalunya, España y el mundo.