Consejero Delegado de Biothys Medio Ambiente

Cristóbal Garrigosa

Objetivo: acabar con la contaminación olfativa

"Un emprendedor al servicio del medio ambiente"

Garrigosa es de nuevo pionero en el lanzamiento de un producto innovador

Lunes, 02 de Octubre de 2006
Cristóbal Garrigosa debe ser un referente para cualquier emprendedor. Con toda naturalidad explica sus aventuras como un “extraño” en el cerrado sector de la automoción: “decirle a los alemanes lo que tenían que hacer en temas de logística no era nada fácil”. Habla de sus primeras experiencias en China, donde se pasó, en las presentaciones, de no tener nada a usar el DVD (el vídeo jamás existió). Garrigosa se ha metido de lleno ahora en el medio ambiente, con Biothys, una empresa alemana que le ha otorgado la licencia para España, buscando como siempre ir por delante de la jugada, algo que como él explica: “te puede ir muy bien, siempre y cuando no llegues demasiado pronto”.

"Hay que avanzarse a su tiempo, pero con cuidado porque llegar demasiado pronto puede ser tan malo como llegar demasiado tarde"


"Nuestra tecnología no consiste en poner ambientadores, sino en provocar una reacción química que hace perder a los gases del olor su cualidad aromática"


"En China hace 30 años estaban como en España en el siglo XIV"


"Ganamos el concurso del almacén de consolidación de la SEAT de Pamplona porque realizmos la propuesta de cobrar de forma variable"


Cuando se puso por su cuenta, fundó CEDES, especializada en logística, ¿cómo consiguió que una empresa que iniciaba se hiciera con los derechos para el almacén de consolidación Just in Time de la SEAT en Pamplona?

Fue nuestro primer proyecto y lo ganamos mediante concurso. De hecho, el resultado nos sorprendió a todos, a ellos y a nosotros, porque las grandes empresas de logística del momento (hace unos 20 años) participaron también. La clave fue la innovadora propuesta de cobrar en variable.


¿Cómo?

Sí, en variable. Es decir, la SEAT nos pagaba tantos céntimos por coche producido. Si un día tenían una sobreproducción, pues había un sobre pago. Y si era domingo, y no producían nada, pues ese día no pagaban nada. Lo innovador de nuestra propuesta nos hizo ganar el proyecto.


De allí, dio el salto a diseñar un parque de proveedores, algo que no se hacía en el mundo occidental

Sí, fue en Martorell y también para la SEAT. Le pidieron a Price Waterhouse que buscara a alguien para esta tarea y nos eligió a nosotros. El proyecto fue tan innovador que a esa tecnología se le denominó “Barcelona”, algo de lo que estoy muy orgulloso, y que fue copiada posteriormente por las empresas de automóviles de occidente.


¿En qué consistía?

En establecer la sincronización. En que todo encajara en las entradas de proveedores y la fabricación de los coches. Se inauguró en 1992 y tenía a mi cargo unos 1.300 trabajadores de los cuales más de 700 eran fijos.
Esto nos abrió las puertas de un sector tan especial y diseñamos otro parque de proveedores en Puebla, México, para la Volkswagen, construimos y gestionamos uno para Nissan en la Zona Franca de Barcelona. Trabajamos para Mercedes, para Volvo. Diseñamos un parque para Ford y Volkswagen en Portugal donde se hacía la furgoneta a la que sólo le cambiaban el logo –dependiendo si se trataba de Ford o Volkswagen- pero que era la misma.


De allí a China

Sí, entre 1995 y 1996 diseñamos y construimos una plataforma logística en Zhejiang, una provincia al sur de Shangai, que todavía funcionan. Una empresa británica, Exxel Logistics, vino y me compró CEDES, pero yo me quedé con el proyecto de China.


¿El fenómeno “China” es tan impactante como la gente dice?

Desde luego, es muy especial. Hay que tener en cuenta que en China, hace 30 años, vivían como en España en el siglo XIV y los chinos han pasado muchos siglos en sólo tres décadas. Han ido de de un régimen feudal, a Mao, al comunismo y al capitalismo, sin anestesia, y un cambio así es difícil de digerir. Hace diez años, pude presenciar el inicio del “boom” y todavía están en desarrollo.
Hay gente que está muy preocupada con todo este fenómeno. En Yucatán, México, conocí a un catedrático de IPADE (el IESE mexicano) que me explicó que hacía análisis de “chinización” en su país. Es decir, iba por las empresas y veía si el nivel de “chinización” era alto, mediano o bajo. Si era alto, la compañía tenía muy poco de vida, porque sería engullida por los chinos. Si era media, le quedaban algunos años más y, si era alto, pocos más. ¡Es impresionante!


¿Qué características debe tener un emprendedor?

Emprender proyectos es más bien una necesidad. Hay gente brillantísima en las organizaciones y hay otra que, simplemente, no sabe estar, que no puede trabajar para otra. Un emprendedor debe correr riesgos terroríficos (yo me he pasado la vida avalando en los bancos) y debe estar preparado para hacerlo sólo, sin ningún apoyo institucional.


¿También es importante evaluar qué oportunidades de negocio hay?

Por supuesto y es fundamental llegar a tiempo. Hay que ir por delante, anticiparse a lo que va a ocurrir. Pero es tan peligroso presentarte antes de tiempo, como llegar tarde.
Es clave saber dónde se fabrica un producto, dónde se distribuye. Por un lado parecería que ahora todo es más difícil, porque no existen tipos de mercados, sino sólo “el mercado”. Pero por otra parte, ahora se manejan más elementos de información. Hace 15 ó 20 años pagabas por ella, hoy en día navegas en Internet durante el fin de semana y encuentra la información que necesitas.


Hace poco más de cuatro años, fundó en España Biothys, ¿por qué dio un giro tan grande en su carrera como emprendedor?

El medio ambiente es muy importante y hay muchas cosas en él por descubrir, cosas que podemos hacer para mejorarlo.


¿Qué es exactamente Biothys?

Es una empresa cuyo core business es la "desodorización" industrial. Es decir, evitar la contaminación de olores en el medio ambiente. Mientras más crecen las grandes ciudades, más se desarrolla la industria y más porquería se produce. Ya se ha regulado la contaminación acústica y llegará un momento en que esta otra, la olfativa, también sea regulada.


Me podría dar un ejemplo

Hay una fábrica de papel enorme en Pontevedra que huele mal y hay que hacer algo. Cerrar la fábrica no es la solución. La solución es eliminar los malos olores. Lo mismo puede ser aplicable a pequeñas cosas, como la peste que produce el cigarro. Tabacalera acaba de llamarnos para que le ofrezcamos un producto que elimine el olor a tabaco.


¿Y cómo funciona? ¿Es como un desodorante?

No, en lo absoluto. Un desodorante lo que hace es matar las bacterias que producen el mal olor. Los compuestos que utilizamos provocan una reacción que altera la estructura química de los gases, descomponiendo y haciéndole perder su cualidad aromática. Por supuesto, siempre que deseemos eliminar esta cualidad es porque su olor es negativo.