Vicepresidente de Mutua Intercomarcal

Alexandre Blasi

Una vida aprendiendo y enseñando

"La tecnología debe adaptarse a la persona, o la entendemos así o no iremos a ningún sitio"

Alexandre Blasi profundiza sobre la necesidad de adaptarse a los continuos cambios a los que estamos sometidos y de experimentar, como forma necesaria de aprendizaje.

Lunes, 06 de Noviembre de 2006
Hablar con Alexandre Blasi es una verdadera experiencia. A pesar de una dilatada trayectoria profesional de éxito en sectores diversos, Blasi continúa, a sus 62 años, aprendiendo y enseñando. Su gran virtud es tener las cosas claras y saber que todo aquello que tenemos a nuestra disposición, por tecnológico que sea y complicado que parezca, debe estar al servicio del crecimiento de la persona.

"No se sabe qué será lo siguiente en venir. En tecnología hay que estar preparado para cualquier cosa"


"La tecnología es una herramienta. ¿Quién hace la foto, la cámara o la persona?"


"Internet es estupendo para la experimentación, porque ahora uno puede ponerse a buscar algo libremente, y lo encuentra"


"Un título hoy no es garantía de nada, porque cinco años después de habértelo sacado, o te has reciclado o estás perdido"


"En el SIMO, las empresas pequeñas pueden tener un gran retorno de la inversión que realicen"


Cuando mis padres eran pequeños, no había televisión; cuando yo lo era, no existía Internet. ¿Qué será lo que se están perdiendo ahora mis hijos?

No se sabe. No sé puede hacer ingeniería ficción. Todos los inventos han sido impactantes en su momento. Desde la radio, en la que uno creía que había alguien escondido dentro. El primer teléfono. Hay que estar preparado para cualquier cosa.


Con la fuerza que está cogiendo Internet, ¿acabará por absorber a la televisión?

Y no será al revés: que la televisión acabe por absorber a Internet. ¿Dónde va la telefonía móvil? ¿Qué más utilidades se le encontrarán? Vivimos en un mundo cambiante, donde lo importante son las relaciones entre las personas. Un mundo que necesita un equilibrio. Es vital que las personas se adapten a la tecnología y puedan hacer uso de ella.


Y en el fondo, ¿tanto cambio tecnológico nos lleva a tener una sociedad mejor?

Sí, siempre y cuando se vea desde la perspectiva de lo que hay más allá de la tecnología: las personas. La tecnología es una herramienta. ¿Quién hace la foto, la cámara o la persona? Detrás de esa foto está una persona. Como detrás de una obra de arte está un artista o de una empresa, un empresario.


Tecnológicamente hablando, ¿no le parece que es todo más complicado cada día?

No es un tema de que sea complicado o no, sino de adaptación. Al hacerse uno mayor, le cuesta más adaptarse al cambio. La memoria de la persona está preparada para el momento. La gente joven acepta el cambio con naturalidad. Hoy en día, a un niño de cierta edad le es más fácil descubrir cómo funciona un vídeo que a un adulto, porque su lógica está ya adaptada y no necesita prácticamente mirar el manual de instrucciones.


¿Qué importante es la formación en el campo tecnológico?

Es vital enseñar, pero es también vital la voluntad de aprender. Ahora, la formación por la formación no tiene sentido, no se da por infusión. El dinero más inútilmente gastado en una empresa es el que se gasta en las clases de inglés. Es necesaria la experimentación. Por mucho que a uno le enseñen un manual con un martillo, unas medidas y la función de un clavo, si no se pone a clavar y se da más de un martillazo en un dedo, no aprenderá. Internet es estupendo para la experimentación, porque ahora uno puede ponerse a buscar algo libremente y lo encuentra.


¿Me puede dar otro ejemplo además del martillo?

Los Masters son muy buenos porque otorgan herramientas a los futuros directores de empresa, pero después éstos tendrán que utilizarlas. En la misma línea, el sistema Toyota TPS (Toyota Production System) falla si se piensa que es una mera tecnología. Este sistema va sobre el arte de la motivación de las personas que usan una tecnología. Tecnología adaptada a la persona: o lo entendemos así o no vamos a ningún sitio. 


Después de tanto tiempo trabajando con coreanos, ¿qué aprendió de ellos?

Que lo imposible no existe. Que la perseverancia es muy importante y la velocidad para adaptarse a un entorno cambiante, fundamental. Ellos tienen una fórmula diferente en el momento de fijar el precio de un producto. Nosotros solemos decir: cuánto gasto, cuánto quiero ganar y entonces fijamos el precio. Ellos estudian a qué precio puede comprar el mercado y fijan ese precio. Con lo cual, el arte está en fabricar a ese precio: al que podré vender ahora y al que venderé en un año si cae un 30%.


De nuevo surge la importancia de la adaptación

Por supuesto. Antes nos era imposible pasar 5 herzios y ahora pasamos diez megas por la banda ancha. Las universidades van a paso de tortuga. Un título hoy no es garantía de nada, porque cinco años después de habértelo sacado, o te has reciclado o estás perdido.


En su dilatada carrera profesional, ¿cuál ha sido la etapa más difícil?

Todo, cuando lo vives, te parece difícil. Una vez que lo has superado, lo miras de forma diferente. He aprendido en todas las etapas. Como profesor. Trabajando en Telesincro. En la empresa familiar –una tienda- aprendí a valorar el ser vendedor. Yo iba con prepotencia de ingeniero y pude ver que un producto mediocre se puede vender, si el comercial es bueno. En la empresa del automóvil aprendí la importancia del servicio al cliente y temas como la producción en masa, además de tener presiones diferentes.


¿Qué opina del SIMO?

Es muy interesante. Yo voy todos los años. Es un punto de encuentro de personas. Sirve para la divulgación de algunos productos y las empresas pequeñas pueden tener un gran retorno de la inversión que realicen.


Hablando de las empresas pequeñas, ¿lo tienen cada vez más difícil ante los grandes gigantes del mercado?

Creo que no. Las empresas pequeñas siempre se quejarán de las grandes. Pero en sus inicios Microsoft estaba formada por dos o tres personas. IBM era una sola vendiendo puerta a puerta. Intel. Amazón. J.K. Rowling, la escritora de Harry Potter, visitó hasta siete editoriales. Si el producto es atractivo en un sector y hay una estrategia comercial, se darán oportunidades y hay que saber transmitirlas.