Director General de Fellowes

Héctor Barak

La importancia de destruir información confidencial

"Robar datos confidenciales es muy goloso"

Héctor Barak explica que cualquier información sensible y susceptible de ser robada con fines fraudulentos se deberá salvaguardar y destruir adecuadamente una vez que deje de ser necesaria

Jueves, 04 de Enero de 2007
Fellowes Ibérica es la filial española de la norteamericana Fellowes, fundada en 1917 y líder mundial en la fabricación y comercialización de destructoras de documentos. Fellowes Ibérica ayuda a las empresas en el proceso de gestión de la información en sus diferentes fases, desde la organización, conservación y protección hasta la destrucción de la misma, cerrando así todo el ciclo de vida de la información.

"No existe una legislación clara que especifique la obligatoriedad de destruir la información sensible"


"El 77% de los documentos que se tiran a la basura hoy contienen información que puede ser utilizada para suplantar la identidad de sus propietarios"


"Los expertos coinciden que la forma más adecuada para eliminar los datos que ya no se necesitan es destruirlos"


Hoy en día la protección de datos es una cosa que se tiene mucho en cuenta porque a la mínima se denuncia a alguien. 

La Ley de Protección de Datos (LOPD), cuyo objeto es garantizar y proteger el tratamiento de los datos personales, las libertades públicas y los derechos fundamentales de las personas físicas y, especialmente, de su honor e intimidad personal y familiar, permite actuar contra cualquier entidad física o jurídica que "descuide" sus obligaciones. La Ley impone la eliminación segura de la información personal. Sin embargo, no existe una legislación clara que especifique la obligatoriedad de destruir la información "sensible", ya que sólo especifica la obligatoriedad en lo que a su protección se refiere.


¿Por qué existe tanta cantidad de datos personales?

La innovación tecnológica y su rápida introducción en la vida moderna son la causa de que, cada día, más datos personales circulen a través de los más diversos canales de comunicación. Esta información, inadecuadamente protegida, puede caer en manos equivocadas y causar serios problemas a su legítimo propietario, un peligro del que pocas personas hoy son conscientes y que, sin embargo, ha convertido al robo de identidad en uno de los delitos más comunes, con más de 25 millones de víctimas en los últimos cinco años. En el plano empresarial, el robo de documentos corporativos se está convirtiendo, también, en una importante amenaza para las organizaciones. Ya se trate de espionaje industrial o de robo de identidades, esta sustracción de documentos se produce porque hay un buen número de información sensible, incluidos planes de negocios empresariales y patentes industriales, que no se hallan adecuadamente protegidas y carecen de cualquier tipo de seguridad.


Y entonces, ¿qué es lo que deben hacer?

A la vista está que las compañías deben asumir responsabilidades por fallos en la seguridad, de ahí la importancia que para ellas tiene tomar todas las precauciones necesarias para salvaguardar la información que manejan. Por lo tanto, la destrucción de todo tipo de documentos que contengan información que pueda ser utilizada para usos fraudulentos o incluso que pueda ser aprovechada por empresas competidoras es estratégica y debe tomarse como un gesto habitual antes de depositar los documentos en la papelera.


¿Por qué existe el interés por robar datos confidenciales?
 
Porque son unos datos "muy golosos". Un 77% de los documentos que se tiran a la basura hoy en día contienen información que puede ser utilizada para suplantar la identidad de sus propietarios. Existen múltiples usos fraudulentos de la información personal, abarcando desde la solicitud de tarjetas de crédito para compras, la apertura de cuentas para el pago de todo tipo de servicios, como el agua, el gas o el móvil, pasando por la solicitud de préstamos o la apertura de nuevas cuentas bancarias en nombre de las que se emiten cheques fraudulentos, hasta el uso del nombre de la víctima en arrestos policiales.


¿Es realmente tan fácil acceder a información confidencial?

Más de lo que se cree. Y es que, junto con el creciente empleo de prácticas fraudulentas como el phishing o el pharming, empleadas por los spammers con el fin de suplantar la identidad de las empresas y robar claves de acceso de los usuarios, uno de los medios más habituales para obtener información es recogerla de la basura o de los contenedores de papel usado, donde se depositan a diario decenas de documentos que contienen información sensible acerca de nosotros, así como de los planes de negocio, secretos y patentes industriales de muchas empresas.


¿De verdad que se va hasta la basura o contenedores?

En Estados Unidos, por ejemplo, el espionaje corporativo es un serio problema, que, de acuerdo con la cámara de comercio, supone unas pérdidas de 25.000 millones de dólares al año, sólo en propiedad intelectual. Curiosamente, la mayoría de los casos de espionaje son resultado de la sustracción de documentos depositados en contenedores de basura y de papel usado. Asimismo, el robo de identidades, también, puede producirse a raíz de que las compañías no protegen la información financiera de sus clientes o se deshacen de ella de forma inapropiada.


¿Qué es lo que se garantiza desde Fellowes?

No podemos garantizar al 100% que una persona no será objetivo del robo de identidad, pero conviene prevenir. No se puede robar lo que no se puede leer. Por ello, la mejor manera de prevenir el robo de la identidad o el mal uso de documentos corporativos confidenciales es gestionar y deshacerse de la información de manera adecuada. Para evitar que la información sea fácilmente accesible, se hace necesario tomar una serie de precauciones, incluida la destrucción correcta de la misma. Al respecto, los expertos coinciden que la forma más adecuada para eliminar los datos que ya no se necesitan es destruirlos, utilizando preferiblemente destructoras con un corte que haga más difícil el restablecimiento del documento, como las destructoras de corte cruzado o de confeti.


¿Qué tipo de empresas o personalidades son las que más piden sus servicios?

Al peligro de robo de identidad están expuestos todo tipo de empresas y hogares, por lo que el uso de equipos de destrucción de documentos, junto con la aplicación de otras medidas de prevención, debería generalizarse en todos estos ámbitos, recurriendo como hemos comentado antes, a las máquinas mejor adaptadas en capacidad y costes a los requisitos de cada usuario específico.


Su empresa es una de las que tiene que crecer más en un futuro, supongo, porque cada día hay más datos personales expuestos al público.

El mercado de equipos para la destrucción de documentos es nuevo en España y está evolucionando a marchas forzadas, con un gran potencial de crecimiento para el futuro, tanto a nivel de equipos personales y para el hogar, como al de equipos empresariales. Todavía resulta necesaria una cierta concienciación, ya que muchas empresas y usuarios finales todavía no se han planteado los problemas que puede generar el que la información confidencial caiga en manos inadecuadas. Si bien el mercado estadounidense ya está bastante concienciado acerca del peligro del robo de identidades, el europeo todavía está dando sus primeros pasos en este aspecto.


Los avances tecnológicos evolucionan día a día al igual que la información que se transmite a través de ellos. ¿Están también en constante evolución los medios que ustedes utilizan?

Estamos investigando y desarrollando continuamente, con el fin de adaptar mejor nuestros equipos a las necesidades de sus diferentes usuarios. En los últimos años se ha avanzado mucho en la ergonomía y facilidad de uso de estos equipos que hoy son más silenciosos, más limpios, de tamaño más reducido y más seguros.

 
Dentro de su sector, ¿qué otros documentos "pedirán" en el futuro ser destruidos?

La verdad es que sin pensarlo demasiado, uno cae en la tentación de decir que todos.  En resumen, cualquier documentación que contenga información sensible y susceptible de ser robada con fines fraudulentos, se deberá salvaguardar y destruirse adecuadamente una vez que deje de ser necesaria.