Director General de Bajamar S.A.

Rafael Arnal

Alimentación mediterránea

"Lo que comemos genera sensaciones, emociones e incluso estados de ánimo"

Según Rafel Arnal, la comunicación suele ser más accesible en la empresa familiar

Jueves, 04 de Enero de 2007
Bajamar S.A. es una empresa de conservas que se encuentra en Navarra desde 1967. Los espárragos y los pimientos son la base de sus productos, pero Bajamar ha ido creciendo y asentándose en el mercado durante estos años. Parte de su evolución se debe al lanzamiento de la marca de platos cocinados Mamía, en 1992. Bajamar empezó siendo una empresa familiar y hoy ya está presente en un gran número de países.

"Adaptarse significa tener sensibilidad para captar cambios"


"Entrar en la gran distribución nos dio dimensión"


"La normartiva sanitaria es un apoyo para nosostros"


¿Cómo llega usted a Bajamar? ¿Por qué una empresa del sector alimentario?

La vinculación de mi familia con el sector alimentario llega de forma indirecta. Mi padre, Rafael Arnal Montes, tenía varios negocios a mediados de los 60 y algunos estaban vinculados con la alimentación, como un almacén mayorista de coloniales. Surgió la idea de montar una nave de secadero de bacalao y, al poco tiempo, dada la ubicación de la misma en la ribera navarra, se inició la fabricación de conservas vegetales.


Los inicios de una empresa familiar, ¿son siempre duros?

Yo no diría duros, son distintos a empresas de otro tipo de naturaleza. Todo tiene ventajas e inconvenientes. Está claro que las preocupaciones se llevan a casa y, también, se discuten en casa, y eso no siempre es agradable. El lugar de trabajo y la jornada laboral son términos que se diluyen: se trabaja en casa, en la oficina y el fin de semana. Si se convive o se tiene trato estrecho con la parte de la familia vinculada al negocio, es inevitable hablar de temas de trabajo. Aunque estas situaciones tienden a suavizarse a medida que una empresa crece, y con ello su equipo humano. También tiene ventajas. En la empresa familiar la comunicación suele ser más accesible y la dedicación se compensa con una mayor flexibilidad. Aunque sin duda, la mayor satisfacción es lograr que algo arranque con la colaboración de la familia.


¿Qué cree usted haber aportado a la empresa?

Básicamente, la organización de su estructura para pasar de ser una nave, de prácticamente manipulación, a una estructura moderna y unas instalaciones que se apoyan en la tecnología más avanzada que ha existido en cada momento. Motivado por la obsesión que he tenido siempre por ofrecer un producto, no sólo de calidad, sino que garantice la máxima seguridad alimentaria.


¿Cómo evoluciona la empresa desde ser "pequeña" hasta llegar a tener presencia internacional a gran escala?

Tengo que decir que seguimos siendo una empresa mediana. Sin embargo, qué duda cabe de que ha habido un gran cambio de los inicios hasta ahora. El mayor giro comenzó al fabricar conservas vegetales, pues esta tarea exige una cuantiosa inversión en instalaciones y equipo humano. Entrar en la gran distribución nos dio dimensión. En los últimos años la globalización, tanto en apertura comercial como en comunicación, ha abierto nuestro negocio al exterior en importaciones y exportaciones de nuestros productos a muchos países.


Empezaron con conservas, secadero de bacalao, conservas vegetales… ¿la vida cotidiana les hizo elaborar alimentos precocinados?

Siempre hemos estado muy interesados en la innovación. Esta idea, unida a nuestra misión de empresa, "nuestro fin es facilitar la alimentación equilibrada de la población, basándonos en la cocina tradicional navarra y española, como parte de la dieta mediterránea", hizo que viéramos que los cambios de estilo de vida pedían productos que permitieran alimentarse bien. Por ejemplo, cuando no hay tiempo o no se quiere cocinar para una persona sola.


¿Tienen pensado lanzar otros productos? ¿En qué línea?

Siempre tenemos proyectos entre manos, en este momento estamos desarrollando varios, si bien no puedo desvelar de qué se tratan. Lo que sí puedo decir es que están muy vinculados con nuestra idea de alimentación equilibrada en conservas y cocinados.


¿Es importante en la vida un proceso de adaptación como el que se ha dado en su empresa?

Es fundamental. Adaptarse es tener sensibilidad para captar cambios y la inteligencia necesaria para buscar aquellos compatibles con la esencia de la empresa o la persona, de forma que le permitan crecer. La adaptación bien planteada no es una renuncia, sino una evolución.


¿Qué estrategia internacional ha seguido?

Una muy discreta, por decirlo de alguna manera. Hemos huido de lanzamientos espectaculares para hacerlos de la mano de empresas o personas que comparten nuestros valores, sobre todo, de trabajar con productos de calidad y con ética empresarial. En importaciones hemos actuado de la misma manera, lo que nos permite contar con proveedores que son auténticos colaboradores. Siempre trabajamos con empresas que nos ofrecen la máxima garantía y confianza, que visitamos y auditamos regularmente. Todos los productos que avala la marca Bajamar tienen la mismas y exigentes garantías de calidad y seguridad.


¿Qué aceptación tienen los productos mediterráneos fuera de España, especialmente en países recónditos?

Depende de los productos. Con la globalización, cultivos típicamente navarros o mediterráneos se han extendido a otras zonas y se han incorporado a la dieta de países lejanos. Aunque hay casos curiosos como China, donde se cultivan y fabrican espárragos casi en su totalidad para la exportación. Allí no existía cultivo de blanco y este producto, a pesar de la importante producción que hay ahora, no ha creado hábito entre la población local. Por lo demás, la dieta mediterránea es un concepto ya muy conocido, aunque cada país tiene sus particularidades y preferencias.


¿Tienen en cuenta temas como la obesidad a la hora de desarrollar y comercializar sus productos?

Sí y también velamos por el cuidado de la salud, por lo que tenemos líneas comerciales de platos cocinados Mamía "Sin Colesterol" y "sin conservantes ni colorantes ni saborizantes" para permitir una alimentación equilibrada y saludable sin renunciar al sabor. Por supuesto, también tenemos productos como la fabada o el cocido, que defendemos como legítimos componentes de la dieta mediterránea, pero viéndolos siempre como complementos y no como base de la dieta. Algo similar a lo que ocurre con otros alimentos que, a veces, se critican, pero en los que lo peligroso no es un consumo racional de los mismos, sino el abuso, el tomarlos como base de la dieta. En la comercialización de nuestros productos tratamos de dar la mayor información nutricional para informar al consumidor.


¿El sector de la alimentación es muy diferente a cualquier otro?

Tiene sus propias características, más en los sistemas de producción que en la comercialización, que viene a ser similar en todos los sectores. La gestión de materias primas y los controles de producción son temas muy importantes, debido a la directa relación entre alimentación y salud, hay que ser muy cuidadoso para evitar riesgos. Además, el consumo está ligado con el disfrute personal o social, por lo que es importante no decepcionar expectativas. El trabajo en este sector es apasionante. En las conservas vegetales permite estar en contacto directo con productos vivos con la tierra, pues hay que visitar y controlar plantaciones. El desarrollo de productos cocinados y la investigación en la gastronomía es una labor casi siempre muy grata. En el sector de la alimentación los productos aúnan una parte técnica importante, pero también un alto grado emocional, ya que lo que comemos genera sensaciones, emociones e incluso estados de ánimo, y ese es un apartado que no podemos olvidar en nuestro trabajo.


¿Cómo le afectan los temas relacionados con la sanidad?

Sanidad afecta en el sentido de que se debe ser muy cuidadoso con los procesos productivos y la selección de proveedores. Sin embargo, como he dicho, el tema de seguridad alimentaria es para nosotros un aspecto fundamental, por lo que la normativa sanitaria es un apoyo, no una pega, ya que refuerza este aspecto, y la cumplimos con creces.


Acaban de recibir el premio al Mérito Alimentario, ¿cómo lo ganaron? ¿Es satisfactorio que haya un reconocimiento al trabajo?

La condecoración al Mérito Alimentario que me ha otorgado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación es un reconocimiento que me llena de satisfacción y que se ha basado en mi trabajo en pro de la innovación alimentaria, tanto desde la gestión de Bajamar, como de las entidades y asociaciones de las que he formado parte.


Disfrutar de la buena gastronomía es uno de los verdaderos placeres de la vida…

Y además es un placer sano. Hay que disfrutar, no abusar. En España tenemos la suerte de contar con una gastronomía rica y variada, que nos permite gozar de manjares diversos, que además beneficien nuestra salud.