Director General CORES

Ignacio Lapetra

La base es el garbanzo

"En el sector de la restauración colectiva, tener una relación familiar con el cliente es fundamental"

Para Ignacio Lapetra, alimentación debe ser sinónimo de confianza y la clave en una empresa del sector tiene que estar en una premisa simple: dar bien de comer.

Martes, 30 de Enero de 2007
Las necesidades de instituciones como colegios o residencias de ancianos pasan hoy en día por tener un catering externo. Ignacio Lapetra, como director general de CORES, nos explica la importancia de una empresa como la suya, en un mercado en que abundan las multinacionales, pero en el que no puede olvidarse algo fundamental: el trato familiar con el cliente.

"En nuestro sector se piensa mucho en el marketing y en la fidelización, pero lo qu en verdad importa es dar bien de comer"


"Vi pasar muchos trenes en quince años, hasta que decidí subirme en el de CORES"


"En España, en el sector del catering, hay nicho para una empresa como la nuestra"


"La ausencia de vocaciones religiosas ha provocado el auge de empresas de catering, como la nuestra, en España"


Después de quince años trabajando en una firma tan grande como Serunión, ¿qué es lo que le llevó a fijarse en CORES?

Para empezar, es una buena pregunta. De hecho, me la hago todos los días. Habían pasado muchos trenes por delante de mí, y no cogí ninguno. Al final, paso el de CORES, y decidí subirme.


¿Por qué?

Pues, porque se dieron muchos cambios de estructura, de estrategia… Todo llegó a estar muy poco personalizado.


Y la relación personal en un sector como el suyo es muy importante.

Por supuesto. En el sector de la restauración colectiva, el catering vamos, es fundamental también con el cliente. Debe ser una relación familiar porque, en el fondo, están en su casa. Cocinas y trabajas desde su casa. Alimentación es sinónimo de confianza. En una relación de largo recorrido, no todo va a salir perfecto. Algún día se te quemará algún plato, se enfermará el cocinero o te fallará un proveedor… Es entonces cuando debes estar allí, porque el cliente te debe conocer.

Además de establecer esta relación personal, ¿cuál es la clave del éxito?

Muy simple, dar bien de comer. Hoy en día, en el catering se piensa mucho en el marketing, en la fidelización… Pero la base está en el garbanzo. En dar una comida casera y de calidad, en que la gente disfrute comiendo.


¿No es paradójico que en un país como España, en el que se come tan bien, haya necesidad hoy en día de una empresa como la suya?

Lo es, pero hay que cubrir esas necesidades y para ello estamos nosotros. Creo que estas necesidades han aumentado con la falta de vocaciones religiosas.


¿Cómo es eso?

Muy sencillo. Las congregaciones se han ocupado de los colegios, de las residencias de ancianos. Hace 20 años, cocinaban las mismas monjas o los curas. Pero, con la bajada de vocaciones, lo primero que eliminaron fue el dedicarse ellos o ellas tanto a la cocina como a la limpieza. Y de allí viene el auge de empresas como la nuestra. Los estudiosos del tema verán que en Francia ha ocurrido lo mismo, aunque mucho antes.


Hace poco más de un año que se fundó CORES, ¿cómo van las cosas?

El balance es muy positivo y estamos con mucha ilusión. Nos estamos asentando en el mercado y nuestro objetivo es posicionarnos en nuestro nicho.


¿Operar desde Aragón es una ventaja o una desventaja?

Depende cómo se mire. Por un lado, por supuesto, se tiene un volumen de negocio más reducido. En Zaragoza únicamente hay un colegio donde comen a diario 1.000 niños, comparado con los muchos que se encuentran en Barcelona, y ya no digamos en Madrid. La ventaja es que hay menos competencia y que el conocimiento del cliente es más familiar.


Hablando de la competencia, ¿no es muy difícil estar en un sector donde  se mueven grandes empresas, incluyendo multinacionales?

Sí, desde luego, hay multinacionales enormes como Aramark, con sede en Philadelphia. Luego hay otras como Serunión que se han ido haciendo a partir de comprar una a una empresas pequeñas. Sin embargo, como las grandes copan un 55% del mercado, queda bastante todavía para empresas como la nuestra. En Francia tienen el 80% y es más complicado, pero aquí hay nicho.


¿Dónde se ve de aquí a cinco años? ¿Hasta dónde puede llegar CORES?

CORES en lo que debe centrarse es en dar bien de comer. Después, llegará hasta donde quieran sus clientes.