Presidente de la Asociación Española de Directivos

Ramón Adell

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"El directivo tiene una capacidad de influencia muy importante"

Para Ramón Adell, la época en que los españoles no tenían la capacidad para hacer cosas grandes se ha acabado. Hay directivos en nuestro páis que ocupan los primeros puestos en empresas importantes y el elemento de formación ya no es un handicap. 

Martes, 30 de Enero de 2007
La AED, Asociación Española de Directivos, es una entidad que apoya y ayuda a la función del directivo. Además, contribuye al desarrollo de las personas que pertenecen a ella y promueve el diálogo entorno a la empresa.

"los directivos españoles tienen una gran categoría internacional"


"Hacer las cosas bien y rápidamente cada vez será más importante, porque vamos hacia un mundo donde es más difícil la predicción"


"a mí lo que me preocupa de los jóvenes es que sólo quieran estudiar. Creo que deben ponerse a trabajar desde tercero de carrera"

Usted lleva seis años como Presidente de la Asociación Española de Directivos, de la cual fue reelegido hace dos. ¿Cómo describiría esta experiencia?

Como una experiencia excelente. Esta asociación nació prácticamente de cero y hoy tenemos 1.700 asociados. Hacemos actividades de carácter recurrente en Barcelona, Madrid y, desde el año pasado, en Valencia. Estamos todos muy contentos, porque pensamos que el objetivo que tenemos es ser un punto de referencia del directivo y lo estamos cumpliendo.


¿En qué radica el trabajo de la AED?

Organiza actividades para sus socios, buscando no sólo la formación estrictamente, sino que el concepto de punto de encuentro sea el que destaque como elemento formativo. Es decir, el directivo es una persona que, normalmente, tiene poco tiempo y cuando aplica parte de su tiempo a cosas que no son esencialmente su trabajo necesita una oferta de calidad, porque sino, no quiere asistir.  


¿Qué es lo que ha aportado usted a la asociación durante estos años?

Esto debería preguntárselo a los socios, no a mí (entre risas). Creo que este periodo ha servido para hacer crecer a la asociación y consolidarla definitivamente. Para decirlo de alguna manera, hemos puesto a AED en el mapa. Estamos consiguiendo que se tenga en cuenta la importancia que pueda tener la opinión del directivo en muchas cuestiones sociales y económicas. Hasta ahora, los elementos de opinión alrededor del mundo de la empresa estaban polarizados en dos áreas: sindicatos y patronales. La gente se había olvidado que, en medio, hay una figura sumamente importante: el directivo.


¿Quién es el directivo?

Una persona con una capacidad de influencia muy importante, tanto con los que conforman su equipo, como hacia los grandes temas de debate. Y en AED lo que queremos conseguir es poner esto sobre el papel y que se tenga en cuenta. Creo que lo estamos haciendo.


¿De qué manera?

Por ejemplo, mediante encuentros periódicos con los portavoces de los grupos parlamentarios en el Parlamento de Cataluña y la Asamblea de Madrid. En el ámbito CEDE lo hacemos en el Congreso de los Diputados y en el Senado.


¿Es útil todo esto?

Es muy útil. Por ejemplo, cuando los portavoces nos dicen que les preocupan los horarios de los comercios, nosotros concretamos una cita con ellos sin prensa, sin resúmenes, sin nada. Vamos con cinco o siete directores generales y explicamos cuáles son realmente los problemas. Esto es tremendamente enriquecedor, porque el directivo puede trasladar sus inquietudes, que muchas veces el político no conoce, y a su vez, el directivo descubre que las cosas no son tan sencillas. 
 

Actualmente, ¿a qué nivel se encuentra el estado español en lo que se refiere a presidentes y directivos?

Estamos muy bien. Los directivos españoles tienen una gran categoría internacional. Hay directivos de nuestro país que ocupan los primeros puestos en empresas importantes. El elemento de formación ya no es un handicap, tenemos gente muy bien preparada. Además, yo siempre digo una cosa: superada esta etapa y puestos a este nivel, el directivo español tiene una calidad superior al extranjero, que es la flexibilidad y capacidad de adaptación.


¿Por qué?

Los españoles hemos demostrado muchas veces saber hacer muy bien las cosas que se presentan en el último momento. Por ejemplo, cuando teníamos que poner el IVA en marcha, parecía que el mundo se hundía y las empresas lo hicieron y no pasó nada. Con el tema del Euro, lo mismo. Esta cualidad cada vez será más importante porque vamos hacia un mundo donde es más difícil la predicción. Las cosas  no están tasadas, te obligan a improvisar. 


No hace falta marcharse fuera para ser el mejor.

No, no, es más, una persona que el día de mañana ocupe un lugar de dirección en una empresa multinacional, de cualquier parte del mundo, y haya pasado dos años de su vida en Barcelona, donde se vive y se trabaja muy bien, tendrá un recuerdo imborrable que le ayudará enormemente. Aquella persona, cuando deba abrir una delegación en el sur de Europa, no tendrá que preguntar dónde, lo hará directamente en Barcelona. Y digo Barcelona como podría ser Madrid. 
 

Por lo que se refiere a su profesión como catedrático en la Universidad, ¿estará en contacto con gente que quiere ocupar un sitio de directivo el día de mañana?

A los que tenemos la fortuna de mantener contacto con la gente universitaria nos va muy bien. La gente joven va cambiando con el tiempo y si no interrumpes este contacto, te das cuenta de cómo está evolucionando la sociedad. 

 
¿Qué relación existe entre la empresa y la universidad?

La colaboración entre la universidad y la empresa cuesta mucho que vaya más allá de un discurso teórico. Esta colaboración existe cuando se crea una comisión y el mundo de la empresa le manifiesta al universitario que necesita unos ciertos requisitos y ésta hace un esfuerzo para adaptarse. ¿Pero qué pasa? Que dentro de la universidad cuesta demasiado mover las cosas.


¿Cómo ve a los jóvenes actualmente?

La cultura del esfuerzo ha perdido peso en la formación. Pero, sí que es verdad que las generaciones jóvenes no lo tienen tan fácil como parece.   Hoy en día los jóvenes poseen más preparación de futuro, más visión global del mundo, pero deben asumir que tienen deberes y responsabilidades. 


¿Cree que es un tema preocupante?

A mí lo que me preocupa de los jóvenes es que sólo quieran estudiar. Creo que deben ponerse a trabajar desde tercero de carrera, porque después te llegan currículums de gente de treinta años con dos carreras y másters pero que no sabe cómo se trabaja dentro de una empresa.