Interiorista y emprendedora autodidacta

Lola Lago

Interiorismo y filosofía

"Hay que democratizar el interiorismo"

Las prioridades del trabajo de Lola Lago son la funcionalidad y la simplicidad. Da la vuelta a lo establecido y lo acaba convirtiendo en algo necesario.

Jueves, 29 de Marzo de 2007
La innovadora interiorista Lola Lago asegura que el diseño actual tiene una calidad extraordinaria y afirma que en el sector hay grandes profesionales. Sabe que, por suerte, con las nuevas tecnologías y los nuevos materiales, se ha podido prescindir de unas estructuras deficientes que han habido hasta hace unos años. El 14 de febrero puso en marcha su nuevo proyecto, su página web.
¿De dónde nace la idea de ofrecer un servicio por Internet y a 1Euro el m2?

Después de un parón profesional hace ya unos años a causa de la maternidad, me di cuenta de que lo que estaba más acuerdo con mi filosofía y el desarrollo de mi profesión era socializar el interiorismo. Entonces, hice un experimento de montar un estudio de consulta, como lo que estoy haciendo ahora, pero en aquellos años sin Internet. Lo que ocurrió es que tuve muy pocos encargos, pero todos fueron un éxito. Por esto no me atreví a invertir en esa idea. Ahora las cosas son mucho más fáciles con Internet, porque he encontrado la clave para poderlo hacer, pero ya ves que la idea nació hace muchos años.


Es curioso que se le ocurriera un negocio como este hace tanto tiempo.
 
Sí y es ahora cuando he visto que toda mi vida he estado dando vueltas a la misma idea y la vía para poder desarrollarla la he encontrado ahora. Estoy muy ilusionada. Por una parte limita, ya que además de ser organizadora de espacio, me considero otras cosas dentro del mundo del diseño. En la red no puedo desarrollar este tipo de cosas, pero no me importa, porque el proyecto es muy ambicioso y puede llegar a democratizar y socializar el interiorismo. Prefiero desarrollarlo por esta vía porque está muy de acuerdo con mi filosofía de ver la profesión.  


Con una idea como esta ya tendrá imitadores.

No tengo ni idea, pero la verdad es que nunca me ha importado. Siempre me han publicado los trabajos que he hecho, no sólo algunos. Para mí los espacios son como grandes esculturas que se deben trabajar enteras, desde el boceto hasta la implicación total, casi como algo físico. Hago la función de entrenadora en las obras y con los operarios o hay un entendimiento desde el primer momento o sé que debemos seguir caminos distintos, no hay término medio. Así que con los que se van quedando conmigo hacemos un buen grupo porque pertenecemos a la misma línea de pensamiento. Trabajamos por otros valores, no solamente por el dinero.


Esta experiencia, además de ser diferente, rompe con muchos estereotipos.
 
Dentro del mundo del interiorismo hay una disfunción. Porque está pensado para la gente que tiene dinero y esta gente tiene unos clichés en su manera de hacer que no son los mismos que tengo yo. ¡Ya no estamos en el Renacimiento!, así que ya no podemos exigir unos acabados perfectos porque la mano de obra no es perfecta. Entonces, se le debe poner atención a cosas que son más importantes. Y hoy lo importante es el espacio. Si no hay espacio o hay muy poco, debemos aprovecharlo al máximo. Y aquí es cuando mucha gente desconoce cómo rentabilizarlo. 


Qué más se pretende con este proyecto.

Lo único que se pretende es ayudar a mucha gente. Mi planteamiento no es ser más o menos original, sino pensar que yo tengo un trabajo útil porque siempre lo he desarrollado de esta manera. Además, siempre he estado muy interesada en llegar a la gente y creo que es lo que me atrae de este proyecto. Percibo que la gente intuye que puedo armonizar, pero también sacar el máximo rendimiento de sus espacios. Y detrás de mis soluciones hay filosofía, contenido.


¿Qué tipo de filosofía?

Con un no al consumo indiscriminado, con un sí al que no somos perfectos. Por lo tanto, las soluciones perfectas no me las creo mucho. Jamás he entendido el minimalismo, quizá porque lo veo como algo demasiado simple y forzado. La simetría y la obsesión para que todo acabe cuadrando creo que no se corresponde con la realidad del individuo. Así que lo que propongo es que compremos el menor número de muebles posibles, admitamos que se salen de los parámetros convencionales, pero que sepamos con certeza que nos ayudarán.


¿Y todo esto por 1 Euro por metro cuadrado se puede hacer?

Nosotros explicamos este precio así porque es el proyecto básico. Es decir, si tú tienes 90 metros cuadrados, pagas 90 Euros. A partir de ahí, se puede elegir la reforma total, donde también se pagan las estructuras.


¿Nunca va personalmente a los sitios que reforma?
 
No, no, nunca. Es muy fácil. Puede que haya plano o no. Si lo hay, pido que me los envíen con una serie de anotaciones. De esta manera recibo los datos que necesito. Además, hay un cuestionario que se deben rellenar para que yo pueda conocer algo más sobre la persona a la cual le voy a hacer el proyecto. Quiero personalizar al máximo los proyectos, pero con unos pocos datos tengo suficiente, no necesito más. 


¿Cuanto se tarda en hacer el proyecto?
 
Un máximo de quince días hábiles. Pero siempre dependiendo de la afluencia de proyectos que tenga, claro. Puede ser que lo reciban al día siguiente o en cuatro días. Y tengo ayuda, claro, para las funciones más mecánicas, pero el pensamiento y el contenido lo hago yo.


¿Y qué tipo de perfil tienen sus clientes?

Lo bueno que tiene este proyecto es que puedo llegar a todas las edades, a cualquier mercado y a cualquier parte del mundo. Porque, en definitiva, lo que yo doy es el guión para orientar al cliente, así que no hay límites de ningún tipo. Sólo los que pueda tener el propio cliente.


¿Cuánto puede llegar a crecer este proyecto?
 
Esto es la punta del iceberg, porque hay mucho por desarrollar. Como por ejemplo, facilitar al cliente piezas que no son convencionales para aprovechar un espacio y así, yo no me veré limitada a la hora de hacerle una propuesta. Quiero llegar mucho más lejos. 


¿Piensa que ha tocado techo en su profesión con Interioresparatodos.com?

No tengo ni idea. Aunque a decir verdad, uno nunca sabe lo que le deparará la propia vida. Lo que sí le puedo asegurar es que esta es la primera vez en la vida que persigo un proyecto de verdad.


Tal y como está ahora la vida estructurada, cree que todo va por el mismo camino de lo bonito y barato.
 
Lo que es una realidad es que la gente cada vez más tiene un mayor nivel cultural, pero también un menor espacio en m2 y un menor poder adquisitivo. Y sí, todo va por este camino porque están sucediendo cosas en el mundo que obligan a cambiar la mentalidad que teníamos en los 80 y en los 90. Ahora, se debe ir por esta línea, no sólo por un tema económico, sino por un tema de responsabilidad de consumo.


Ahora hay otras inquietudes, otras preocupaciones…

Nosotros que estamos en el primer mundo tenemos la suerte de tener posibilidades, pero también con la grave responsabilidad de saber usarlas. Y si te propongo que compres un mueble y no dos, estoy colaborando a ir hacia esa tendencia de viabilidad. Un mercado emergente como el chino y el indio, que ya representan el 40% de la humanidad entera, puede hacer cambiar los esquemas filosóficos del primer mundo. Así pues, en la línea hacia donde la que vamos sí es esta.