Director de Ópera Actual

Fernando Sans Rivière

 La opinión del experto.

 "El reparto es excelente, podría firmarlo cualquier gran teatro del mundo"

 El director de Ópera Actual destaca el brillante elenco de artistas y la profesionalidad de la producción. 

Jueves, 02 de Febrero de 2006
 Como en las mejores historias, la casualidad y el atino hicieron que la pasión de un joven historiador (la ópera) se convirtiese, tiempo después, en el foco de su vida laboral. Rivière fundó Ópera Actual, una de las mejores revistas de ópera del mundo y la única en castellano, junto con su profesor universitario, Roger Alier. Éste, reputado crítico y enciclopédico erudito de la lírica, trabó estrecha relación con el incipiente enamorado de la ópera y decidieron hacer una revista, con pocos medios pero mucha pasión. Empezaron con algo pequeño, cabía en el bolsillo y se podía leer en catalán y castellano. Lo que comenzó como un pasatiempos con pretensiones es a día de hoy una realidad contrastada gracias a miles de lectores repartidos por el planeta. Con motivo del estreno de Aida, la Macroproducción de Luxor, charlamos con el todavía joven y apasionado Rivière para que nos brinde su opinión sobre ella.
"Siempre he sido un hombre de ideas fijas. Las metas que me marco las cumplo. Si algo no existe hay que hacerlo, y esa tenacidad es lo que me hizo dar a luz y criar Ópera Actual".


"Los Tres Tenores abrieron puertas y tuvieron una repercusión mundial nunca vista en toda la historia de la ópera".


"Se está cuidando mucho la producción y los extras, y esto, en una Aida es muy importante, porque ayuda a crear vistosidad y realismo a la obra".


"Esta no es una producción fantasma, todo lo que la envuelve muestra una intención de hacerla fiel a la original".


 
 ¿De pequeñito ya le gustaba la ópera?
 
Pues sí. Yo tenía dos abuelos muy aficionados a la ópera. De joven también tocaba el violín.
 
 
Venía de familia.
 
Uno de ellos ponía Wagner a toda castaña, a las nueve de la mañana, en el jardín de la casa de verano. Esa música me fascinaba. Mi otro abuelo siempre había estado relacionado con la ópera desde la vertiente de mecenazgo. Tenía un palco en el Liceu y fue con él cuando fui por primera vez a la ópera. Quedé enganchado.
 
 
Su actual empresa también la fundó temprano...
 
Sí, y fue posible gracias al apoyo de mi profesor de Universidad, Roger Alier. Pero él nunca ha querido figurar dentro de la empresa, ahora ocupa el cargo de Presidente Fundador. Sin embargo no para de escribir y de dar conferencias. Es un torbellino.
 
 
¿Con qué compaginaba la edición de los primerizos números de Ópera Actual?
 
Estaba de becario en el CSIC y supervisaba la revista fuera de horas. Comencé sin saber que esto acabaría siendo mi futuro laboral. Siempre he sido un hombre de ideas fijas. Las metas que me marco las cumplo. Si algo no existe hay que hacerlo, y esa tenacidad es lo que me hizo dar a luz y criar Ópera Actual.
 
 
Hábleme de su empresa. ¿No cesa la actividad operística?
 
No cesa. Es más, ahora estamos trabajando en la versión digital de Ópera Actual. Tenemos presencia en el extranjero, sobretodo en América del Sur, y cada vez más, una mayor penetración en el mercado estadounidense. Es por eso que queremos digitalizar la revista para evitar los costes de suscripción y copar un público más amplio. Nuestra tirada actual es de 21.000 ejemplares y nuestro prestigio establecido es muy elevado.
 
 
¿Qué les diferencia de las otras revistas del mundillo?
 
Tenemos corresponsales en todo el mundo, y también seguimos muy de cerca la carrera de los artistas españoles. También apostamos mucho por la ópera contemporánea, aunque a veces público y crítica nos llevemos algunas decepciones. Pero es necesario cuidar la lírica para que no muera nunca. En definitiva, somos voceros relevantes sobre lo que acontece en el mundo de la ópera española y jugamos en su defensa y reivindicación. 
 
 
Habla sobre que no muera la ópera. Pero eso es cosa del público, quién es quien decide cuando una cosa vale la pena o no. ¿Hay savia nueva en los palcos?
 
Sí, la hay. Las instituciones y teatros se encargan de que la haya. El Liceu es quien más trabaja en este sentido: pases para escolares, espectáculos didácticos para los más pequeños... Sin embargo, yo comprendo que hasta que no tienen una cierta edad, la ópera no divierte a los jóvenes. Son representaciones que duran tres horas, tienen argumentos complejos... Muchos se pierden. Lo que sí ha beneficiado a la ópera en los últimos tiempos y ha captado nuevo público han sido los subtítulos.
 
 
Así las obras se hacen más comprensibles... Yo lo veo bien.
 
A los más puristas a veces no nos gusta, porque desvirtúa la ópera, el arte en sí. Pero por otra parte ha incitado al conocimiento del espectáculo a mucho público nuevo.
 
 
¿Espectáculos como Aida, la Macroproducción de Luxor, dan buena imagen y favorecen a  abrir este arte a otros públicos?
 
La veda la abrieron los Tres Tenores. Al principio, sus conciertos levantaron polémica porque muchos decían que aquello no era ópera. Pero abrieron puertas y tuvieron una repercusión mundial nunca vista. Las macroproducciones, si están bien hechas, pueden atraer a mucho público. En estos espectáculos surge siempre un público nuevo, que no está ligado a la escena operística pero que sabe apreciar la calidad de una producción cuidada, como parece que es el caso de esta Aida de Luxor.
 
 
¿Que destacaría de Aida, la Macroproducción de Luxor?
 
Aida es una obra que funciona muy bien en espacios grandes. Verdi la concibió para que así fuera. El reparto es muy bueno, podría firmarlo cualquier gran teatro de ópera del mundo, eso un entendido lo ve en seguida. Además hay cantantes españoles, algo que en Ópera Actual valoramos mucho. La orquesta y el director también son muy remarcables. Por lo que sé, se está cuidando mucho la producción y los extras, y esto, en una Aida es muy importante, porque ayuda a crear vistosidad y realismo a la obra.
 
 
¿Cuál es, para usted, el momento álgido de Aida?
 
La Marcha Triunfal es uno de los momentos emblemáticos de la obra y de toda la historia de la ópera. A nivel musical Aida es muy interesante porque Verdi la trabajó mucho. Era ya bastante mayor cuando la compuso, se nota una impronta madura en la partitura. Aida tiene muy buenos momentos, por eso es tan popular. No es de extrañar que sea la ópera que más veces se ha representado en el Liceu.
 
 
¿El público elitista, el que sólo pisa los teatros, es partidario de estas macroproducciones?
 
Esta no es una producción fantasma. Todo lo que la envuelve (grafismo, patrocinadores, colaboradores...) muestra una intención de hacerla fiel a la original. Los periodistas lo notan. El público masivo también. El elitista, si la macroproducción tiene garantías, la acepta y la aplaude.