Director General de Dynasol

Daniel Compte

 Asfaltando el progreso.

 “En la innovación es esencial la opinión del cliente”

 Dynasol nace fruto de una joint venture entre Repsol YPF y el grupo mexicano DESC.

Jueves, 23 de Febrero de 2006
 Uno de los mejores ejemplos de lo que se conoce como globalización lo puede dar Dynasol, una joint venture entre Repsol YPF y DESC, un grupo mexicano que produce caucho sintético y que se ha convertido en el segundo productor mundial. La oficina comercial la tienen en Houston (Texas), la planta en México, la central en Madrid y una instalación en Santander. Facturan 300 millones de euros anuales. Daniel Compte, director de la compañía, nos habla de todo ello. 
“Es fundamental recuperar los costes de la innovación. Y también ser conscientes de que el coste más grande que tiene es el fracaso de sus proyectos”


“Siempre hay que integrar la voz del cliente en los proyectos de innovación. Su opinión siempre será necesaria”


“Adoptar medidas relacionadas con el medio ambiente que se sitúan por delante de lo que aún no es obligatorio, nos da cierta ventaja”


“Actualmente, el gran proyecto de nuestra compañía es instalarnos en Asia. Los grandes proyectos de asfaltado se encuentran ahora allí, y en China”


 
 Las aplicaciones del caucho deben ser infinitas.
 
Por supuesto: las aplicaciones esenciales van desde la modificación de los asfaltos de las carreteras, hasta la modificación de plásticos para proporcionar consistencia al producto. Pero hay un sinfín de utilidades más. Desde accesorios de los automóviles, hasta objetos de escritorio como bolígrafos o cualquier superficie adhesiva. Claro que nuestro producto incide de modo a veces muy indirecto en los productos, pero no debemos olvidar que son objetos que mejoran nuestras vidas. 
 
 
La joint venture parece que globalizó toda la marca.
 
Sí, fue constituida en 1999 y creo que fue un caso afortunado de buenas ideas. Las dos empresas que se unieron habían crecido paralelas: la estatal petroquímica española buscaba un socio tecnológico para formar una compañía de caucho sintético. La puso en Santander y vivía de lo que necesitaba el mercado nacional. En México pasó más o menos igual, pero con la diferencia de que no era estatal. Las dos empresas se encontraron, se cansaron de competir y decidieron unirse a la globalidad. Han formado una joint venture a partes iguales y tienen una comunidad de objetivos muy clara.
 
 
¿Qué papel tiene un director general en esta operación?
 
Básicamente la de todos los directores generales: conseguir que la compañía crezca aún más. Cuando me ofrecieron este trabajo, ya me conocían y quedamos que lo primero que había que hacer era no crear problemas entre socios y hacer mucho más cercano el hecho que tengamos los puntos de trabajo muy lejos entre sí. 
 
 
¿En qué ha consistido su participación en el Congreso? 
 
Básicamente he hablado sobre la gestión de los costes de innovación. Estamos trabajando con los retos de Dynasol y pensamos que pueden ser aplicables a otras empresas. Entre los puntos más importantes está el hecho de que la innovación afecta a toda la empresa y no sólo al departamento correspondiente; así que no sabemos lo que gastamos en innovación porque no somos capaces de saber hasta dónde puede llegar. 
 
 
Y esto tiene un coste ambiguo de rentabilizar.
 
Por ello es muy importante recuperar estos costes. Y también ser conscientes de que el coste más grande que tiene la innovación es el fracaso de sus proyectos. Por supuesto, hay estrategias para minimizar este fracaso, pero lo esencial es hacer el trabajo básico al principio. Y por último, pero no menos importante, siempre hay que integrar la voz del cliente en los proyectos de innovación. Su opinión siempre será necesaria. Inventar podrá ser útil para algo o quizá no, pero la innovación siempre aportará algo. Así, que sí, creo que las ponencias que se han realizado han ido muy bien y la valoración es muy  positiva. 
 
 
¿Cuál es la relación de Dynasol con el medio ambiente?
  
Estamos situados en la única instalación industrial importante que se encuentra en Santander, así que creo que tenemos que ganarnos el derecho a estar allí. Suficiente trabajo tenemos para mejorar nuestra imagen como para que encima la podamos llegar a estropear, o sea que sí, somos conscientes de la gran responsabilidad que tenemos y por ello, creemos en un concepto como el de la sostenibilidad, que incluye nuestro compromiso con la sociedad. Personalmente, pienso que adoptar medidas relacionadas con el medio ambiente que se sitúan por delante de lo que aún no es obligatorio, nos da cierta ventaja. No olvidemos que la inversión por obligación no es la misma si se hace por convicción, porque entre otras cuestiones, resulta mucho más eficaz. 
 
 
Pero el tema del agotamiento de los recursos siempre está sobre la mesa.
  
Hay la idea que industrias como la nuestra devoran todos los recursos naturales, pero no es cierto. Por ejemplo: las últimas cifras que conozco sobre el uso de la industria química de recursos naturales no renovables (como el petróleo), indican que sólo se trata de un 7% de todo el consumo mundial. Aquí, lo que tiene gran incidencia es el transporte, y por ello no sólo atañe a la industria química sino que todos participamos en este agotamiento de recursos. El problema, pues, no es de la industria química.
 
 
También empieza a haber mucha conciencia ecológica.
 
En este sentido, pienso que con el agua ha habido una gran concienciación para no despreciarla. Y creo que la mayoría de la gran industria tiene mucho cuidado con esto. Es algo de sentido común pero también de eficiencia. Si no utilizamos nuestros recursos con eficiencia, no somos competitivos. Porque en el fondo se trata de un ahorro, de algo que acabará teniendo un valor posterior. Sólo para poner un ejemplo: en el último consejo de administración pasamos inversiones por 7 millones de euros que justificamos por ahorro de recursos. Así que, al final, todos estos temas acaban por converger y cuidar el medio ambiente es rentable. 
 
 
¿Cuáles son los próximos proyectos de Dynasol?  
 
Actualmente, el gran proyecto de nuestra compañía es instalarnos en Asia. Los grandes proyectos de asfaltado se encuentran ahora allí, sobretodo en China. La responsabilidad que tenemos con los accionistas es mantener rentable lo de México pero también lo de Santander. Debemos, pues, abrirnos camino, arriesgarnos. Y ahora nos falta la pata asiática y unos cuantos socios. Ya sabes que somos compañías con experiencias en "parteneriado".