Director de Frescuore

Joan Fruitós

Fruta fresca por internet

“Siempre hay que ir pensando en el futuro para ir adaptándose a él”

Martes, 18 de Mayo de 2010
El viejo lema setentero del “Renovarse o morir” puede aplicarse continuamente en el mundo empresarial. Negocios que parecen acabados y en los que lo más lógico sería tirar la toalla y dedicarse a otra cosa, pueden convertirse, con ingenio, tenacidad y disciplina en nuevas oportunidades, que sin dejar de lado lo esencial, se han reformulado. Hoy les presentamos uno de estos casos, Frescuore.

“La clave de la compra por la red es la confianza. Todas las dudas de la compra por internet se evaporan cuando el producto llega bien, a la hora pedida y con el mismo precio que en la tienda”

 

“No dejamos de pensar en cómo será el negocio dentro de cinco años. Siempre hay que ir pensando en el más allá, en cómo cambiarán las cosas para ir, poco a poco, adaptándose a ellas” 

 

“Más allá del alimento, la fruta continua siendo, con la práctica del ejercicio, un pilar esencial de buena salud. Pero es que es así, no falla. Sienta bien comer fruta y verdura, y si se hace deporte, pues aún mucho mejor. Y la gente ha tomado conciencia de ello”

 

¿Qué pasó en el 92? 

Hasta este año, vendíamos la fruta en los mercados municipales de Badalona, pero nos dimos cuenta de que había una saturación en el sector, que los hábitos estaban cambiando y que la gente tenía cada vez menos tiempo para dedicarse a la compra. Así que en agosto de aquel año, abrimos la primera tienda en Barcelona, y desde entonces no hemos parado. 

Por lo que cuenta, pues, su despegue profesional vino a partir de un cambio de hábitos

Sí, pero también ha habido otros factores. Sin embargo, uno de los esenciales fue pasar de la venta del mercado a la tienda. Pusimos al alcance de mucha gente la fruta, cuando hasta aquella época sólo se podía adquirir en el mercado. Hoy, por ejemplo, no hay ningún barrio en Barcelona que no tenga varias fruterías. 

Y esto ha cambiado los hábitos

Pues sí. A raíz de esto, hemos potenciado el consumo de fruta, y hemos cambiado el hábito de su compra, porque las horas de más venta ahora son de siete a nueve de la tarde y no a primera hora de la mañana como hasta hace pocos años. Pero esto no se acaba aquí. Ahora la gente ya no tiene tiempo de comprar ni por la tarde, así que desde el pasado mes de octubre aceptamos encargos on line. 

¿Y cómo pueden gestionar toda esta logística?

Tenemos 13 camiones que se encargan de la de las tiendas y la on-line la llevan unas furgonetas frigoríficas mucho más pequeñas.  

Es curioso el cambio de hábitos. Había la creencia que la fruta que se compraba tenía que verse físicamente  

Bueno, ahí está nuestro reto: convencer a la gente de que tecleando en el ordenador puede tener la misma fruta y con la misma calidad. Hasta llegar a este objetivo, habrá dudas: de si los plátanos que me traerán a casa serán los mismos que los de la tienda; que no los podré tener hasta el día siguiente; que quizá los habrá tocado mucha gente… pero todas estas cuestiones se evaporan cuando el producto llega bien, a la hora pedida y con el mismo precio que en la tienda. 

El gran inconveniente de su producto es que tiene una fecha de caducidad muy corta

Sí, es uno de los principales problemas. Porque cuando se está hablando de fresones y en el mes de mayo se llega a los 30 grados, hay que ser muy profesional para tenerlas con las mínimas mermas posibles porque si no, la mercancía acaba perdiéndose. Y ahora nos encontramos además de que en cualquier época del año hay todo tipo de fruta. 

¿Y qué pasa con la fruta madura? 

Depende del grado de madurez, pero una buena solución es hacer fruta cortada de la madura, y venderla. Sale muy bien, y es buena. Y la aprovechamos, claro. 

¿Y por parte de los mayoristas, como ustedes, funciona como si se fuera a comprar el pescado?

Bueno, tenemos la gran suerte de estar en Mercabarna donde llega la mejor fruta de todo el mundo. Nosotros somos empresa de distribución y de tienda, y por suerte, las cosas han cambiado, y los horarios no son como hace muchos años, en que todo se hacía casi de madrugada, a partir de las 12. Ahora el mercado empieza a las nueve de la mañana y a las tres, cuatro ya hemos terminado. Lo importante, sin embargo, es que hemos conseguido superar una situación que parecía adversa. Y que no paramos de invertir en marketing y visualización. 

De hecho su despegue vino por un cambio de hábitos sociales 

Y no dejamos de pensar en cómo será la compra de aquí a cinco años. Siempre hay que ir pensando en el más allá, en cómo cambiarán las cosas para ir, poco a poco, adaptándose a ellas. 

Ahora se mira mucho esto de la conciliación 

Y sin duda ha contribuido a nuestro crecimiento. Uno de los factores de este aumento en el sector de la fruta en la provincia de Barcelona ha sido debido precisamente al cambio de horario. 

¿Y la competencia? ¿Qué me dice de las fruterías que abren chinos? 

Bueno, encajan igual que las nuestras siempre que estén dentro de la legalidad, por supuesto. La desventaja la tenemos en la calle cuando nosotros pagamos todos los impuestos que nos exigen, y otros colectivos pues son más permisivos. Pero ahora entra en vigor un convenio con la Asociación de Cadena de Fruterías para luchar contra toda esta competencia desleal.  

Hablemos de otros temas más o menos candentes. ¿Qué hay de la polémica con los transgénicos?

Creo que se le dio mucha importancia, quizá demasiada. Hay productos transgénicos, por supuesto, pero también hay muchos controles al respecto. 

Y a pesar de ello, parece que la fruta es sinónimo de salud y bienestar 

Es cierto. Parece que la fruta, con el ejercicio sean dos de los pilares esenciales. Pero es así, no falla. Sienta bien comer fruta y verdura, y si se hace deporte, pues aún mucho mejor. Lo cierto es que la gente ha tomado conciencia de ello, y cada vez se vende más verdura. Pero aún queda un largo camino por recorrer. El objetivo sería que en las comidas, la gente volviera a acostumbrarse a tomar fruta de postre.

Da pereza pelar la fruta

Bueno, de hecho también se está implantando la fruta cortada, pero cuesta, porque hay un coste añadido bastante importante.  

¿Han notado la crisis especialmente? 

La verdad es que muy poco. Podemos estar contentos que en el pasado año, en 2009 sólo bajamos las ventas un 5%. Hay un hecho incuestionable: la gente continúa comiendo, pero obviamente compran mirando mucho el precio. Antes quizá esto no se tenía mucho en cuenta. 

Así, pues, les va bien.

Fíjese: ahora estamos impartiendo formación a gente muy válida que nos ha hecho llegar su currículum. Son personas que eran jefe de producción de grandes empresas, multinacionales incluso; personas con estudios, que se quedan sin trabajo debido a la crisis. Y estos últimos siete años lo hemos tenido que coger todo. Debido a la crisis nos está cambiando el personal, viene gente buena. Y los que se están formando en nuestras tiendas, les ofrecemos una tienda como franquicia. 

Aún así, esto continua siendo una empresa familiar 

Sí, tengo mis hijos aquí. Es fácil trabajar con ellos, porque desde pequeños han crecido con el negocio, lo han vivido, y por tanto, lo conocen de primera mano. Los dos llevan las tiendas y yo me ocupo más de la central.