Fundador y Director Científico del IFR

Ferran García

Público o privado

"El futuro de la medicina pasa por el modelo asistencial"

Según el Dr. García, el profesional debe elegir si quiere trabajar en un modelo público o en uno de privado. Ya que estos dos modelos, afirma, no es lógico que se den en una misma persona.

Jueves, 07 de Junio de 2007
La palabra "fibromialgia", tan de moda en la actualidad, se define como un grupo de trastornos comunes reumáticos caracterizados por dolor en los músculos, tendones y tejido blando circundante. Al no haberse detectado alteraciones físicas en esta "enfermedad" (si se le puede llamar así), las hipótesis apuntan a que se debe a un factor psicológico. Y, teniendo en cuenta, que la "fibromialgia" es una de las principales causas de absentismo laboral, pone en duda que sea una enfermedad real. Algunos reumatólogos defienden su validez y médicos como el Dr. Ferran García, aseguran tratar la "fibromialgia" a más del 30% de sus pacientes. Además, esas visitas se hacen a través de un centro privado, ya que el Dr. García no cree en la sanidad pública, aunque considera a la medicina pública española como la mejor del mundo.

"No soy partidario de la alternancia entre la medicina pública y la privada. Creo que el profesional debe decidir. Existes dos modelos que son complementarios, pero que difícilmente se pueden dar en una misma persona"
 

"En el momento en el que se intenta eliminar la tecnología por causas presupuestarias, se está cayendo en un error"
 

"Hasta hace pocos años, la figura del médico era incuestionable. Nadie dudaba de su criterio a la hora de diagnosticar enfermedades. Hoy en día esto ha desaparecido"
El Instituto Ferran aborda algo más que la asistencia a los pacientes.
Sí, porque entendemos que la asistencia debe ser compartida con la actividad docente. Hasta hace pocos años, la figura del médico era incuestionable. Nadie dudaba de su criterio a la hora de diagnosticar enfermedades. Hoy en día esto ha desaparecido. Los nuevos tiempos, el avance de tecnologías como Internet, y una mayor concienciación de derechos ha facultado que hoy seamos expertos en la enfermedad que padecemos. Y esto además irá a más, cobrará más relevancia. Así, pues, esta formación debe ser complementaria, al paciente y al médico. Y por ello, debe estar plenamente consolidada.

Estos enfermos, pero, no son expertos.
De acuerdo, pero cuando se le da a un enfermo el diagnóstico de una patología que tendrá impacto en su calidad de vida, somos conscientes de que debemos tener mucho cuidado. Que debe recibir mucho apoyo y que, quizá, parte de la información que pueda recibir por canales que no sean los estrictamente médicos no sea del todo exacta. Por ello debemos cuidar esta figura del enfermo experto, porque entre otras cuestiones, podrá ayudarnos también mucho.

La reumatología quizá exige tener enfermos expertos más que en otras áreas.
Sí, pero no crea, en muchas otras especialidades también. Lo que se hace aquí, en España, es hacer grupos de soporte, lo que significa que aquello que se aporta se hace con la mejor intención, pero con frecuencia hay poco rigor. A veces incluso este tipo de grupos pueden resultar contraproducentes.

Ha desarrollado parte de su carrera en Norteamérica. ¿Qué aprendió de su sistema?
No estoy descubriendo nada si afirmo que la medicina pública española es la mejor del mundo. Hay muchos aspectos a destacar, pero creo que uno de los esenciales es la relación entre médico y enfermo. La libre elección del médico en la privada, el hecho de que el paciente pueda escoger al profesional que lo atenderá es algo que pienso que es muy importante. De acuerdo que tanto en la pública como en la privada hay grandes profesionales, pero el hecho de poder escoger es algo que para mi resulta esencial. 

¿Mejoraría usted algo si pudiera?
Pienso que el sector privado está creciendo mucho y que los profesionales que trabajan en él deberían reciclar cada cinco años su licencia, como ya se hace en Estados Unidos. Tenga en cuenta que la Medicina, como cualquier ciencia, va avanzando, y que los conocimientos de hace una década no son los mismos que ahora, por lo que resulta imprescindible que los profesionales tengan un reciclaje continuo en aquello en lo que desarrollan su trabajo.

¿Algún otro aspecto?
La inmigración que hemos tenido estos últimos años también afectará, de un modo u otro, nuestro sistema sanitario. Por la puerta de la Seguridad Social entrarán muchas personas, algunas con patologías graves, que tarde o temprano acabarán pidiendo una  asistencia privada y de mejor calidad. Por ello, debemos ser capaces de proporcionarla.  Porque si en el sistema público no se pueden hacer todas las pruebas necesarias y sí en el privado, es evidente que se debe recurrir a la sanidad privada. Es lo que siempre ha diferenciado los dos sectores.

Usted apostó por la privada.
Cuando acabé la carrera, uno de los primeros trabajos que tuve fue en un hospital de San Boi haciendo una sustitución: en un día tuve que atender a 137 personas. Pues bien, desde aquel día decidí que haría la medicina que yo quisiera. Y esto es lo que es el Instituto Ferran de Reumatología, una agrupación de personas, o mejor, de compañeros, que suscriben estos principios y que han decidido que su vida profesional sea una apuesta por la calidad.

¿Cree que un mismo especialista puede practicar la medicina pública y privada a la vez?
No soy partidario de la alternancia. Creo que el profesional debe decidir. Existen dos modelos que son complementarios, pero que difícilmente se pueden dar en una misma persona. Lo que no es lógico es que un profesional tenga que ofrecer sus servicios en otro sitio cuando acaba su jornada laboral, y de este modo, incrementando su responsabilidad en su oficio de médico. Pienso que lo que debe hacer un profesional es tener una jornada única, en la que pueda ganar su dinero sin tener que hacer más trabajos. 

La medicina es la primera partida presupuestaria en un estado como el español. ¿Cree usted que este modelo seguirá mucho tiempo?
A medio plazo cambiará. El gasto sanitario tiene un crecimiento exponencial. Para que se haga una idea, nosotros mismos trabajamos con herramientas de diagnóstico que son biochips, resultan muy costosas, pero esto no quiere decir que no sean necesarias. En el momento en el que se intenta eliminar la tecnología por causas presupuestarias, se está cayendo en un error. Yo he visto como muchos comités de consenso están compuestos por personas que no saben de lo que están hablando. Esto en Estados Unidos es impensable.

Las enfermedades reumatológicas afectan al absentismo laboral de manera muy elevada.
Sí, las cardiovasculares son las primeras y las reumatológicas, las segundas. Aproximadamente, entre el 30 y el 45% de las visitas médicas en todo el estado español son por problema reumatológicos. El 10% de las consultas de urgencia son por dolor de hombro. O sea, que son patologías que producen un gran impacto socio-laboral. Es una de aquellas patologías que produce más bajas a medio y largo término. Y esto, una vez más, choca con la falta de reumatólogos a nivel existencial primario.

¿Qué se debería hacer para que hubiera más?
Bien, hay conceptos que a nivel popular parece que son difíciles de definir. A cualquier persona le preguntas qué función tiene un traumatólogo y pocas vacilaran en contestar que se ocupa de los huesos y sus roturas, así por definirlo de modo muy general. En cambio, un reumatólogo resulta más difícil de concretar, y es algo más que ocuparse de las inflamaciones dolorosas en las partes musculares y fibrosas del cuerpo. Esta concepción populista es la misma que se resiste a creer que la artritis, también, se puede dar en personas jóvenes. Por ello, cada vez hay más personas que nos piden que les demos una asistencia buena de calidad por un precio asequible y están dispuestas a pagarla. Creo que en un futuro esto irá a más, o sea que es de prever que haya más compañeros de profesión que den el paso y apuesten por una medicina privada de calidad.

Hay muchos emprendedores en la sociedad, pero quizás falta verlos en la medicina.
Quizá sea porque la medicina es un negocio que no sólo está para ganar dinero, sino también que cumple una importantísima función social y humana. Es algo en lo que entra la ética, para entendernos. Por ello me gustaría que el Instituto Ferran se viera como algo pionero. Desde el principio apostamos por algo en lo que creímos que podríamos ser útiles y esta utilidad viene dada por la elección que le comentaba.

¿Que más necesitan?
Lo que necesitamos es que haya más profesionales que se acerquen a este modelo, porque tenemos muchas demandas para abrir este Instituto en más ciudades, pero no lo podemos hacer porque no hay compañeros afines esta formación.

¿Este modelo es una apuesta de futuro?
Es necesario hacer entender que esta medicina es un gran futuro. Consiste en substituir una medicina con profesionales "quemados" por uno profesionales gratificados, con ganas e ilusionados. Sólo desde este punto de vista, y a pesar del resultado económico, se debe apostar por este modelo asistencial.