Director Gerente de Linde Material Handling Ibérica

Paul-Friedrich Drumm

 Una empresa pionera

 No tenemos que ser los primeros, pero técnicamente, sí hemos de serlo"

 Linde produce al año más de 10.000 carretillas elevadoras de última generación.

Miércoles, 07 de Junio de 2006
 Linde Material Handling Ibérica, pertenece al grupo alemán Linde, cuyas otras dos áreas de negocio son: Linde Gas y Linde Frío. La división, capitaneada por Paul Friedrich Drumm, fabrica y comercializa carretillas elevadoras de alta gama a nivel mundial. La filial española del grupo se encuentra en plena fase de expansión. Drumm asegura que el 2006 se cerrará con un incremento de la facturación de entre el 5% y el 7%. La sede de Linde Ibérica se encuentra en Pallejà, Barcelona, y emplea a más de 300 personas en toda España, mayoritariamente en las áreas de post-venta y comercial. Hablamos con Drumm en la jornada de clausura del SIL 2006, salón del que Linde ha sido la empresa patrocinadora. 
"Implantamos el alquiler de carretillas como servicio complementario en 1992. Esta área nos ha hecho fuertes y nos ha permitido construir una estructura de servicio post-venta que supone el eje cental de nuestro negocio en España"


"Somos abanderados en I+D. Solamente el año pasado, Linde registró en todo el mundo 288 patentes"


"El gigante asiático no podría desarrollarse a la velocidad a la que lo está haciendo si fuese una democracia"


"Europa está frenada. Padecemos una lentitud en la toma de decisiones debido a que todo el mundo declara su derecho a oponerse"


 
 ¿Qué siente después de estos quince años al timón de Linde?
 
En estos quince años han pasado muchas cosas, especialmente en España. La devaluación de la peseta en 1992 nos afectó mucho. Tuvimos que reducir plantilla y luchar por mantener nuestros escenarios. La crisis hizo que cambiásemos la estrategia de la empresa.
 
 
¿Qué hicieron?
 
Implantamos el alquiler de carretillas como servicio complementario. Esta área nos ha hecho fuertes a lo largo de los últimos años y nos ha permitido construir una estructura de servicio post-venta que supone el eje central de nuestro negocio en la península.
 
 
¿Linde está en un buen momento?
 
Soy economista, nunca puedo mostrarme eufórico, pero hasta ahora es un buen año.
 
 
¿Le da miedo algo?
 
No, pero entramos en una fase de consolidación del mercado. En los últimos años, nuestros inmediatos competidores también han entrado en el sector del alquiler, creando así una demanda artificial. Linde ha puesto en el mercado una flota muy joven de carretillas elevadoras y eso, lógicamente, no nos permite mantener el mismo crecimiento, explosivo, que en los últimos ocho años. Sin embargo, mantendremos una estructura y resultados aceptables.
 
 
Aquí, en su estand del SIL, sólo se ven carretillas elevadoras ultramodernas, pero lo cierto es que el grupo, a nivel mundial, posee otras dos áreas de negocio ¿Cuál es realmente el cuore business de la compañía?
 
Es una buena pregunta. No hay un cuore business en Linde. Linde Gas es el área que reporta más beneficio, facturan más del doble que nuestra división. Es posible que en un futuro, las dos áreas actúen de forma independiente y nos desliguemos del grupo. No será una ruptura fruto de un saneamiento económico, porque Linde Carretillas e Hidráulica tenemos una gran reputación y mejor estabilidad. Sólo significará la centralización de ambos negocios de forma independiente.
 
 
¿De qué puede presumir su compañía?
 
De ser abanderados en I+D. Solamente el año pasado, Linde registró en todo el mundo 288 patentes. El compromiso con la innovación es una filosofía que ya promovía el fundador de la empresa, hace 125 años.
 
 
¿Mr. Linde ya apostaba por la I+D cuando todavía no había coches en las calles? ¡Bravo!
 
Karlf Von Linde decía: "No tenemos que ser los primeros, pero técnicamente, sí hemos de ser los primeros".
 
 
Un techie del siglo XIX.
 
Fue un hombre avanzado a su época, desarrolló los cimientos de una tecnología que aún hoy sigue vigente. Dedicó toda su vida a la innovación tecnológica y además, fundó el Museo de la Técnica, en Munich, uno de los más importantes del mundo.
 
 
¿Qué significa para Linde asistir y ser patrocinador oficial de una salón como el SIL?
 
Venimos aquí para dar una imagen cercana. El nuestro no es un stand para vender, sino para presentarnos, hablar y escuchar a nuestros clientes. Aquí no hacemos ofertas ni negocios, eso viene después. En el SIL nos concentramos en el diálogo.
 
 
Tienen montada una gran parafernalia: números musicales de presentación de sus carretillas, regalan toallas, bolis, bolsas… ¿Es importante el marketing en su sector?
 
Sí, mucho.
 
 
Pero las empresas de su entorno no son muy proclives a invertir en comunicación…
 
No es habitual, pero para Linde es fundamental. Cuando trabajé en el sector de la cosmética, comprendí la importancia de la comunicación en la empresa. En la cosmética la comunicación lo es todo: hay que testar las necesidades del público, cuidar mucho la imagen gráfica, saber comunicar las propiedades de los productos…
 
 
¿Les piden carretillas en potencias emergentes como China o India?
 
China es una ventaja y una desventaja. La ventaja es que se abre un mercado en el que Linde puede crecer. La desventaja es que ayudamos a aumentar la competitividad de China de forma irracional. India, al ser una democracia, se inclina más hacia el nivel científico y al servicio, no a la capacidad industrial. China será un gran potencia productiva, pero India será una gran potencia en sabios. Por otra parte, el gigante asiático no podría desarrollarse a la velocidad a la que lo está haciendo si fuese una democracia.
 
 
¿Qué percepción tiene sobre el mercado de Estados Unidos?
 
Estados Unidos tiene la ventaja de no haber encontrado nada que haya frenado su crecimiento en las últimas décadas. En Europa ha habido conflictos que han congelado nuestro progreso: una guerra civil y una dictadura en España, el régimen nazi alemán, las Guerras Mundiales… Estados Unidos ha participado en guerras, pero no ha batallado en su país y no ha padecido efectos en su base industrial e infraestructuras. 
 
 
¿Con esto quiere decir que el viejo continente no se encuentra en su mejor momento?
 
Europa está frenada. Padecemos una lentitud en la toma de decisiones debido a que todo el mundo declara su derecho a oponerse. Si uno quiere fabricar en un sitio, aparece otro reclamando su derecho de preservar tal lugar por su valor ecológico. Nadie cede en su terreno. En China esto no pasa, el gobierno manda y decide: no hay trabas administrativas para el crecimiento.
 
 
Hábleme de usted ¿Quién es su ídolo?
 
A riesgo de parecer un fanático: Karl Von Linde. He leído todos sus libros y cada vez que estudio más sobre su persona, más me fascino.
 
 
¿Tanto?
 
Es un ejemplo de superación. Se crió en el seno de una familia modesta y empezó muy joven. Siempre fue un rebelde. Le echaron de la Universidad de Zurich porque se oponía a las teorías de sus profesores.
 
 
¿Usted se considera un rebelde?
 
 Sí, un poco... ¡Y quiero serlo! Los rebeldes son los que rompen las fronteras, corren riesgos y se comprometen porque su trabajo aporte un beneficio a la humanidad.
 
 
Estoy con usted.
 
¡Linde dedicaba sus vacaciones a desarrollar nuevas ideas!
 
 
Por muy rebelde que sea, yo no sacrifico mis vacaciones…
 
Bueno… ¡Yo tampoco! (Ríe)