Catedrático en Psiquiatría

Enrique Rojas

 La psicología de la pobreza.

 "La felicidad es la administración inteligente del deseo"

 Enrique Rojas afirma que la erradicación de la pobreza no es una utopía.

Lunes, 03 de Julio de 2006
 El mundo trata de reducir el número de pobres a la mitad para el año 2015. Líderes como Bill Gates, presidente de Microsoft; Muhammad Yunnus, fundador del Banco de Grameen, organismo que saca de la pobreza cada año a casi el 100% de sus prestatarios; o el propio Enrique Rojas, catedrático en psiquiatría y uno de los pensadores más influyentes de nuestro país, aseguran que erradicar la pobreza es factible. Si bien es cierto que las tasas de pobreza extrema han disminuido en algunas regiones del mundo como Perú, casi un 5% en los últimos años, y China, más de un 40% según los últimos informes; todavía queda mucho trabajo por delante. Más de 1.200 millones de personas viven con menos de un dólar al día, 800 millones pasan el día sin llevarse nada a la boca y 28.000 niños mueren por causas derivadas de la pobreza cada día. 
"La felicidad, como nivel de vida y bienestar, es la reducción de ella al materialismo"


"El tercer mundo se ha convertido en un mundo racional y lógico mientras que el tercer mundo aún mantiene frescura y lozanía en el hombre pobre"


"En los países pobres el cultivo de la inteligencia es muy escaso. Desarrollan una inteligencia natural, basada en conductas y comportamientos impresionantes como la capacidad de superar adversidades"


"En los países pobres, mucha gente no está alfabetizada. Si falla esta base, es difícil erradicar la pobreza. El primer plus psicológico para terminar con ella es enseñar a leer y a escribir"


 
 Mil quinientos millones de personas viven con un dólar al día, otros mil doscientos viven con dos. Es decir, dos mil ochocientos millones de ciudadanos viven en una situación de pobreza material. Los pobres en lo material, también lo son en lo psicológico.
 
 
Razóneme eso.
 
La psicología es todo lo que se hospeda dentro de la conducta humana. La psicología de la pobreza puede dividirse en las siguientes parejas: educación y cultura; inteligencia y afectividad, que son las dos herramientas psicológicas más representativas; y voluntad y lenguaje.
 
 
Hábleme de la pobreza en educación y cultura.
 
Educar viene del latín: educare es acompañar, y educere significa extraer. La educación es una tarea que consiste en convertir a alguien en persona libre e independiente. La educación es la base: la arquitectura del edificio. Mientras que la cultura es la decoración de ese edificio. En los países pobres, mucha gente no está alfabetizada. Si falla esta base, es difícil erradicar la pobreza. El primer plus psicológico para terminar con ella es enseñar a leer y a escribir.
 
 
¿Sin alfabetización puede haber cultura?
 
La cultura y la educación van ligadas. La cultura es la estética de la inteligencia, lo que queda después de lo vivido. La curiosidad por todo aquello que el hombre ha podido crear a lo largo de la historia: la pintura, la literatura, la poesía, la literatura, la música… 
 
 
¿Qué argumentación psicológica tiene el binomio inteligencia-afectividad?
 
La inteligencia es la capacidad que tiene el hombre para disponer la mente. Intus legere significa leer por dentro. La inteligencia es captar la realidad en su complejidad y en su conexión; es capacidad de síntesis: saber distinguir lo fundamental. En los países pobres el cultivo de la inteligencia es muy escaso. Desarrollan una inteligencia natural, basada en conductas y comportamientos impresionantes como la capacidad de superar adversidades, que es el cultivo mismo del padecimiento de la miseria.
 
 
¿Qué tipos de inteligencia deben desarrollarse?
 
En primer lugar, la inteligencia teórica: la que se da cuando una persona es capaz de manejar los distintos segmentos que hay dentro de ella; la inteligencia práctica, que es la capacidad de resolver problemas; la inteligencia social, que es la capacidad de las personas a entablar relaciones; la inteligencia creativa: expresar el arte que llevamos dentro; la inteligencia emocional: capacidad de estimular el corazón y la cabeza en una misma circunstancia… 
 
 
¡Son muchas!
 
También la inteligencia fenicia, la relativa al mundo de los negocios. Lo que vale una hora en el primer mundo no es equiparable a una en el tercer mundo. Pasamos del terrible pragmatismo de un hombre que tiene que producir, a la pérdida de tiempo de los pobres. Luego también tendríamos la inteligencia analítica, la discusiva… 
 
 
¿La pobreza es un devorador de afectividad?
 
La afectividad es el gran plato del banquete de la vida, el pura sangre de la psicología: los sentimientos, las pasiones… El primer mundo se ha convertido en un mundo racional y lógico mientras que el tercer mundo aún mantiene frescura y lozanía en el hombre pobre. Como parangón extremo podemos decir que el hombre occidental ha llegado a la lexitimia, la incapacidad de expresar sus sentimientos. En cambio, el hombre pobre únicamente se mueve por la emoción. En el primer mundo, además, se ha producido un fenómeno muy curioso: la represión de la espiritualidad.
 
 
Ha habido una "paganización" global.
 
Chesterton, escritor inglés, (1874-1936), ya lo dijo: "Cuando un pueblo deja de creer en Dios, puede creer en cualquier cosa". Los echadores de cartas, la quiromancia, el ocultismo, los chamanes, el mentalismo, el dinero, el sexo, el poder, el triunfo: son dioses minúsculos a los que el hombre rico idolatra. Y el sexo es uno de los más potentes.
 
 
¿Por qué?
 
Está a cada hora, a cualquier instante. En el mundo de la pobreza también está presente, y muchas veces se practica de forma primaria y elemental. No olvidemos que el sida nace en África central, y se extiende como reguero de pólvora por todo el mundo. En Kenya es frecuente encontrar en las cunetas de las carreteras, ataúdes preparados para las muertes repentinas. El 40% de la gente del país está infectada con el virus del sida.
 
 
¿Cómo debe ser entendida la sexualidad?
 
Ha de ser concebida como medio de expresión del amor, y una importante raíz de la felicidad.
 
 
¿Un hombre pobre puede llegar a ser feliz?
 
Hace poco leía un artículo en que una mujer del Chad, en el África central, decía que la felicidad para ella sería que su hijo aprendiera a leer y ecribir, y que pudiese comer carne. El niño estaba rodeado de moscas, correteando desnudo junto a otros niños a casi cuarenta grados al sol. La felicidad mínima para ellos es poder recibir alimentos.
 
 
¿Qué es la felicidad y cómo debe entenderse? 
 
La felicidad, como nivel de vida y bienestar, es la reducción de ella al materialismo. Consiste en estar contento con uno mismo al poner en juego cuatro ingredientes: amor, cultura, trabajo, y la propia personalidad. Dicho de otra manera, la felicidad se consigue teniendo una personalidad equilibrada, cultivando madurez, que es el puente de entrada al castillo de la felicidad, en cuyo interior se encuentra la vida afectiva, la profesional y la cultural. La felicidad también consiste en la administración inteligente del deseo, en encontrar una buena relación entre lo que uno ha deseado y lo que ha conseguido.
 
 
¿De la misma manera que se cree que la felicidad es una utopía, también lo es igualar la riqueza en el mundo?
 
Yo creo que no. Marshall, el gran economista británico, dijo que terminar con la pobreza era uno de los retos que debía proponerse la sociedad rica, y Bill Gates piensa que la pobreza se puede erradicar en los próximos 20 o 25 años. Hay que enfatizar en que consiste la erradicación de la pobreza: se basa en proporcionar asistencia médica, alimentos y un puesto de trabajo. Si el mundo trabaja en proporcionar estos elementos a los necesitados, quizá, dentro de unos años, no tengamos que debatir estas cuestiones, y podremos ser un poco más felices.