Socio de Piqué Abogados y Asociados y Secretario del Consorcio Digital

Francisco de Quinto

Hacia la digitalización

"Los prejuicios nos impiden asimilar nuevas tecnologías"

Para Francisco de Quinto no tiene mucho sentido hacer colas, esperar a que te pongan sellos, grapar papelitos y hacer agujeritos para archivar en pleno siglo XXI.

Jueves, 07 de Junio de 2007
En su inmortal Hamlet, Shakespeare aludía a la "tardanza de la ley" como una de las razones que le impulsaban a no seguir viviendo. Y ciertamente, sabemos que la justicia es lenta, sí, y que está muy detrás de la sociedad, también. Pero que las cosas podrían cambiar es una hipótesis de futuro no demasiado arriesgada. Las nuevas tecnologías podrían imponerse muy pronto en los juzgados y administraciones de modo que el "papeleo" podría pronto terminarse si hubiese, no sólo voluntad para ello, sino también el desechar determinados prejuicios. Así que confiamos en que todo se andará. Pero despacio, claro. Sólo faltaría.
"El programa Avanza estará vigente hasta el próximo 2010 y tiene por objetivo facilitar el traspaso a la factura digital facilitando el "apagón" del papel"
 

"Si España es la novena potencia del mundo en volumen económico y ocupamos el puesto 35-38 en competitividad, entonces es que algo está fallando. Somos una economía con mucho músculo y poca neurona, y esto a la larga atrofia el músculo"
Forma parte de la idiosincrasia de la justicia el papeleo. Los membretes, los impresos, los certificados, las firmas… ¿podemos aventurar que en un día no muy lejano esto terminará?
Yo creo que sí. Y no es cuestión de optimismo, créame. La estrategia original del Consorcio Digital, del que formo parte, fue empezar con el apagón de la factura de papel. Esto, que hace cuatro años sonaba a chino, hoy ya está presente en las leyes españolas. En las Cortes, se aprobó un texto de una ley de contrato en el sector público, que lo que hace es aplicar el modelo danés en el estado, ya que en Dinamarca está en vigor desde hace unos años. En él se dice que quien quiera contratar, a partir de determinada fecha, deberá hacerlo digitalmente o no lo hará. Si pensamos que el sector público es el 45% del PIB, pues es un buen principio.

Suena muy fácil, pero algún problema habrá en cuanto a su fiabilidad.
Admito que un sistema que ha estado presente desde siempre es difícil de erradicar y el cambio produce cierta desconfianza, de acuerdo; pero si lo pensamos es un mero problema psicológico: la resistencia al cambio y el conocer cosas nuevas y aplicarlas. La ventaja que supondría mediante lo digital es que es mucho más potente que el papel y, además, tiene plenos efectos jurídicos. Con lo cual, no tienen ningún problema y es barato.

Entonces es una mera cuestión de prejuicios.
Pues sí. Es absurdo pero es así. Lo único que se debe hacer es conocer qué se debe hacer y, luego, ponerlo en práctica, cosa que nadie está por la labor.

En principio esto es lo que marca la ley. Pero habrá algún tipo de ayuda estatal.
Pues sí. Mediante el programa Avanza que estará vigente hasta el próximo 2010. Tiene por objetivo esto que comentamos, pero con la diferencia que aquí hay incentivos para su pronta aplicación. Esto está impulsado por el Ministerio de Industria. Hace dos años que estamos con este programa y nadie lo conoce ni lo aplica, claro. Resulta asombroso.

Estamos hablando de un desconocimiento por mero desinterés.
Y esto no es un problema sólo del estado. Esto es un problema generalizado, excepto Dinamarca, Finlandia, Irlanda y el Reino Unido en un segundo nivel. Aquí estamos en unos niveles bajos de competitividad y continuamos cayendo. Piense que Estados Unidos llegó a la plena digitalización hace diez años, en 1996-97. Nosotros llevamos una década de retraso.

¿Tan mal estamos?
Si España es la novena potencia del mundo en volumen económico y ocupamos el puesto 35-38 en competitividad, entonces es que algo está fallando. Somos una economía con mucho músculo y poca neurona, y esto a la larga atrofia el músculo. Este es el riesgo que corre el estado español. Lo que está claro, es que la competitividad está mezclada con la corrupción y el marco legal.

¿Está permitida ya la digitalización en todos los ámbitos?
El 14 de abril pasado, se publicó una Orden Ministerial de Hacienda, que ha tardado tres años, la cual permite la digitalización con unos requisitos tecnológicos en cualquier documento, incluso los que están a lápiz y papel. Por lo tanto, se pueden digitalizar todos los archivos históricos.

Esto es un impulso hacia las nuevas tecnologías, pero cada año hay cambios.
Estamos sobrados de tecnología, pero no se preocupe, ésta aún mejorará. Por ejemplo, hay programas en Europa de convergencia de firma electrónica, un elemento que aporta fiabilidad y seguridad jurídica, con la telefonía móvil. Con lo cual, todo lo que hacemos para dar validez jurídica desde el ordenador, lo podemos hacer también desde el móvil. Este hecho abre unas perspectivas brutales en ámbitos tan cotidianos como en el sector de los transportes, por ejemplo.   

Para que una buena implantación funcione, debe estar supeditada a varios agentes.
En ello estamos. Aquí, la ley española ya permite la externalización documental a terceros y el 100% de las gestorías. Y el que no lo haga, estará fuera del  mercado, eso por supuesto.  

A los fabricantes de papel no les debe hacer mucha gracia esto.
No, no hay ningún problema, porque este tipo de medidas no implican que se consuma necesariamente menos papel. El papel se consumirá para otras cosas. Es una medida más dirigida a agilizar los trámites burocráticos: en pleno siglo XXI no tiene demasiado sentido hacer colas, esperar a que te pongan sellos, grapar papelitos y hacer agujeritos para archivar.    

Y todo esto está resuelto en Estados Unidos.
Sí y no sólo ahí. También en Indonesia, en China, en la India. Allí no hay papel. Cuando se hace una transacción con un indonesio, no manda un papel. Lo que ha hecho esa gente es conseguir mano de obra barata con tecnología punta, y aquí en Europa estamos con la mano de obra más cara del mundo y tecnología del siglo XIX. No hemos adelantado nada.

Parece imposible poder ver a un ejecutivo, por ejemplo, sin su maletín con sus papeles.
Mire, desde el año 2002, existe en el estado un programa que se llama NEXNET que está en fases piloto en Galicia, País Valenciano y Cataluña. La idea de este programa es implantar, optativamente, todos los procedimientos judiciales a través de Internet en el 2010, excepto los juicios orales. Paralelamente, hay otro proyecto de ley que, también optativamente, el ciudadano puede relacionarse a través de Internet con la Administración. Y con este programa las Administraciones deberán estar preparadas por la demanda que se les vendrá encima.   

¿Hay algún proyecto de este tipo que se haya implantado plenamente en España?
En el Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, hay un proyecto que ya es real y que, además, es pionero. Desde el mes de abril de 2006, está en vigor la Ordenança Reguladora de l’Administració de l’Ajuntament de Barcelona. Desde esa fecha, el consistorio barcelonés ha resuelto más trámites por Internet que en papel. Esta ley que aplica la digitalización a nivel administrativo se llama Ley para el Acceso de los Ciudadanos a la Administración Electrónica.  

Dos enemigos que podría tener todo este sistema serían los virus y la piratería.
Son dos enemigos que tienen respuestas tecnológicas probadas y económicas, y las soluciones que va a aportar todo el trámite a través de Internet generará un coste mucho mayor que estos dos "problemas". Esto, como he dicho antes, es un problema psicológico y el de querer hacerlo.

Cuando llegue su completa aplicación será un paso importante. Pero no podemos decir que el Derecho haya hecho muchos adelantos en tantos siglos.
Sí, tiene usted toda la razón. El mundo del Derecho es uno de los más reacios a todas las nuevas tecnologías, nos guste aceptarlo o no. No obstante, en los ejemplos que hablábamos antes de Indonesia y demás países, ya se puede percibir que hay cambios. Y estos no tardarán en llegar aquí. Veremos.