Directora General de Chambers&Partners

Fiona Bioxal

Investigación y asesoramiento

"Las empresas no deben temer asesorar al máximo al cliente"

Las guías The Chambers Guides son un verdadero referente para cualquier profesional.

Jueves, 26 de Julio de 2007
La complejidad del mundo globalizado en el que estamos inmersos ha hecho más necesaria la intervención del mundo jurídico en casi la totalidad de asuntos de cierta relevancia económica. Por ello resulta imprescindible que pueda haber empresas que tengan como misión asesorar a otras empresas sobre cuál puede ser el mejor despacho o el mejor bufete al qué acudir. Chambers&Partners, se dedica a esto. Sus guías The Chambers Guides son un verdadero referente para cualquier profesional, y contemplan las mejores firmas de abogados de 175 países, proporcionando listas independientes y rankings de los mejores. Valorada por la calidad de su trabajo, hoy hablamos con su Directora General, Fiona Bioxal.
"El derecho es un mundo muy complejo, que tiene muchas particularidades, recovecos e idiosincrasias. Así que el mejor camino para tener el mejor abogado es recurrir a alguien que pueda asesorarte sobre aquello que más te puede convenir. Para que puedas tener una visión global y general del problema, y con todos los datos, tomar así la mejor decisión"

"Con las nuevas tecnologías, el Derecho ha materializado proyectos que parecían irrealizables hace sólo un par de décadas. Pero por otro lado, creo que se ha perdido cierta humanización. Creo que el trato no es tan personal como hace unos años y esto lo echo de menos"



Sé que está sorprendida por el premio que le han concedido.
Sí, la verdad es que nunca nadie antes había reconocido por mi trabajo o mi trayectoria profesional. Es algo que empezamos hace ya tiempo, y consideramos que era un placer lo que hacíamos. Por eso nunca esperamos ser reconocidos.

Pero alguna vez tenía que llegar un reconocimiento a una labor por la que ayudan a mucha gente.   
Bien, como puede suponer, no lo hicimos para ser reconocidos algún día, la verdad. Nos gusta la investigación, somos muy curiosos y estamos muy interesados en todo lo que se refiere a la profesión legal. Y cuando empezamos nos dimos cuenta de que faltaba un puente, un enlace entre los despachos de abogados y sus clientes digamos potenciales.

Pero no es sólo una buena idea. Llevarla a cabo habrá comportado un gran esfuerzo antes de que pueda ser reconocida. 
Sí, y me gusta admitir que esta opinión va en constante crecimiento. Pero partamos de una base clara, nuestra labor tiene reconocimiento y prestigio por varias razones: unas serán de índole profesional, pero otras son de tipo coyuntural. El mercado legal es extraordinariamente numeroso, está siendo cada vez más competitivo, y ahora es muy difícil para los clientes ser capaces de juzgar qué despachos de abogados son buenos y cuáles no lo son tanto.

Ustedes asesoran a las empresas proporcionando datos suficientes para que ellas puedan escoger a quien mejor pueda defender sus intereses. 
Sí, creo que lo que le interesa más de nuestro trabajo y especialmente de nuestras publicaciones, es que ayudamos a escoger lo mejor en una circunstancia muy concreta. Y por ello hacemos comparativas entre muchos países, realizando amplias investigaciones que nos permitan tener un amplio análisis de todos los mercados.

Les hacen la vida más fácil, digamos... 
Por supuesto. De esta manera no tienen que hacer esta investigación ellos solos. Mire, el derecho es un mundo muy complejo, tiene muchas particularidades, recovecos e idiosincrasias. Así que el mejor camino para tener el mejor abogado es recurrir a alguien que pueda asesorarte sobre aquello que más te puede convenir. Para que te advierta sobre los riesgos que puedes correr y que en un determinado momento puedas tener una visión global y general del problema, con todos los datos, para tomar así la mejor decisión. Las empresas no deben temer asesorar al máximo al cliente.

Tendrán un equipo muy amplio para poder hacer toda esta investigación.
Tenemos a mucha gente, cierto, entre noventa y cien personas están dedicadas a la investigación. En Chambers&Partners nunca hay una rutina de trabajo, es decir, que cada día es diferente. Piense que estamos realizando investigaciones en 175 países y en un día podemos oír a más de siete lenguas diferentes a cualquier hora del día y de la noche. Se mantienen conversaciones con abogados, con directores de empresas, con quien pueda ayudar a nuestro trabajo. La mayor parte de gente que trabaja en la empresa está constantemente al teléfono con abogados y gente de cualquier parte del mundo para poder llevar a cabo su trabajo.

Esta globalización jurídica parecía impensable hace pocos años. ¿Cómo ve el derecho a principios del siglo XXI?
Bueno, creo que en unos aspectos como este que le mencionaba resulta increíble, porque el uso de la tecnología ha materializado proyectos que parecían irrealizables hace sólo un par de décadas. Pero por otro lado, creo que se ha perdido cierta humanización. Creo que el trato no es tan personal como hace unos años y esto lo echo de menos.

Todo se ha vuelto mucho más complejo.
Sí, y no me refiero sólo a la política sino precisamente a la complejidad, al volumen, a la demanda de clientes. Todo esto significa que se debe trabajar de un modo muy diverso para ofrecer a la gente aquello que quiere. No sé, quizá es una impresión, pero a mí me parece que, antes, la relación entre abogados y clientes era más estrecha: quizá se divertían más y pasaban más tiempo juntos. Ahora, con tanta prisa, no hay tiempo para nada.

Usted trabaja con muchos países, cada uno de los cuales tiene su propia personalidad jurídica. ¿Es difícil trabajar con tanta diversidad?
No, creo que no, porque las jurisdicciones están muy globalizadas. Si quiere que le sea honesta, creo que una de las cosas que hacemos francamente bien, y por la que nuestras publicaciones son muy necesarias, es que entendemos las diferencias de cada una de las jurisdicciones de los distintos países en los que trabajamos. Cuando investigamos sabemos a lo que están expuestos todos los profesionales en sus respectivos países. Básicamente lo que hacemos es darles la información necesaria para utilizar la ley en su área y le aseguro que en cada país son muy diferentes las unas de las otras. Lo bonito de nuestro trabajo es que entendemos a las 175 jurisdicciones en las cuales trabajamos.

¿Sería más fácil tener un derecho más globalizado?
No lo creo porque muchas jurisdicciones tienen muchos mecanismos propios que requieren de abogados que sean conscientes de una problemática estrictamente local. Y muchas veces, la legislación no deja hacer este tipo de cosas que facilitarían nuestro trabajo. Así que no creo que haya muchas oportunidades para que haya un derecho global. Hay prácticas globales, sí, pero no un derecho global.

Usted parece tener un trabajo que le ha compensado sobradamente sus aspiraciones profesionales. ¿Cree que le falta algo por realizar?
Siempre hay algo en lo que quieres trabajar, por supuesto. Lo que yo siempre he querido es ser capaz de cubrir la profesión global en cada jurisdicción en la que sea posible  hacerlo. Y lo hemos logrado porque ya le digo que lo cubrimos en 175 países. Pero, por el momento no los cubrimos todos tan bien como querríamos.

¿Y cómo cree que esto podría mejorar?
Pues observar todos los detalles de cualquier proceso en el que estamos inmersos para que las empresas puedan utilizarlo y, de cara a un futuro, hacerlo mejor, tal y como querríamos. Sin embargo debemos tener muy presente que cuando se trata de cubrir la legalidad, hay tantos factores en movimiento y evolución que no todo resulta tan sencillo.

¿Hay muchas variantes?
Sí, claro, todo cambia y crece, igual que la vida misma. Lo que se debe hacer es no perder de vista esos movimientos y seguir su evolución para tener claras las prioridades que hay que seguir.    

No es muy común ver a una mujer en un mundo tan masculinizado.
Sí, lo sé. Pero, he acabado haciendo esto, es algo que ha evolucionado junto al crecimiento de la empresa y he acabado haciendo lo que creía que debía hacer sin haberlo planeado desde el principio. Sé que soy una mujer en un mundo de hombres y que mucha gente cree que me parezco más a una bibliotecaria que no a una responsable de una empresa de asesoramiento legal. (risas). Pero, sólo hago lo que pienso que es necesario hacer.