Vicepresidente ejecutivo de P&B

Xavier Pitarque

 Barcelona se ha convertido en el puerto de referencia crucerista en el Mediterráneo. Este año se han hecho 104 escalas.

 "Somos los que cuidamos a los pasajeros en su escala"

 "P&B es hoy por hoy un referente en la consignación de buques de crucero aprovechando su ubicación en Barcelona. Su vicepresidente ejecutivo, Xavier Pitarque, habla para Feedback."

Lunes, 19 de Abril de 2004
 La Agencia Marítima P&B, nació en 1998 gracias a la fusión de dos prestigiosas empresas del sector naviero, Pérez & Cía. y Samuel Bull. Ambas dedicadas a labores de consignación de cruceros. 
Hoy por hoy, P&B centra su trabajo en ofrecer óptimos servicios a los armadores, tripulación y pasaje que efectúan escalas en los puertos españoles, en gran medida gracias a la experiencia en el sector de Xavier Pitarque, actual vicepresidente de la compañía. El abanico de prestaciones, que proporciona la agencia, va desde tramitaciones burocráticas hasta la organización de visitas y excursiones que requieran los pasajeros.
El objetivo futuro de P&B es ofrecer calidad y servicio a las grandes multinacionales de cruceros, y de esta manera potenciar el nivel económico de la empresa así como fortalecer su posición en el mercado. La mayor baza de P&B, sin duda es el conocimiento del sector, la experiencia y la perseverancia de una firma al servicio del mar.
 
"Una vez están los pasajeros en tierra, nosotros nos cuidamos absolutamente de todo."

"Este año hemos llegado a tener por primera vez un millón de pasajeros. Ochocientas escalas en el Puerto de Barcelona. Cada vez se está utilizando mas como puerto base"

"De hecho, en la industria de los cruceros, en una compañía solvente repiten un 40% de pasajeros cada año"

 
 

¿Qué hace una empresa como P&B?
 


Una consignataria es como un consulado. Aquí vienen embarcaciones que transportan ciudadanos extranjeros y como tales, necesitan un lugar donde sentirse respaldados. Nosotros actuamos y los representamos de todas las maneras, de la A a la Z, con las instituciones y autoridades españolas. Cuando un barco llega aquí, primero pasa la revisión de la guardia civil y de inmigración. Esta policía hace una inspección de todo el buque y después los pasajeros ya pueden bajar. Una vez están en tierra, nosotros nos cuidamos absolutamente de todo.
 


Esto obliga a tener un personal muy profesionalizado...
 


En efecto, existen varios departamentos, entre ellos los más básicos son el de contabilidad y administración, el que lleva la operativa de muelles y finalmente, la agencia de viajes. Yo estoy como cabeza visible. Como peculiaridad puedo decir que nuestra implicación con el cliente es máxima. Sin ir más lejos, una vez nos encontramos en que una de los tripulantes de un crucero era una niña enferma terminal y tenia muchas ganas de ver un dromedario. Nosotros hicimos todo lo posible para satisfacer su deseo. 
 


¿En un barco quién es la primera autoridad?
 


El capitán. Él dice como se han de hacer las cosas. No obstante, hay mucha diferencia de carácter entre capitanes de diferentes países. Italianos, ingleses, americanos... 
 


Los capitanes son los que mandan, Pero en puerto ¿se sienten descolocados?
 


Los conozco a todos y cuando llegan les llevo a hacer todo lo que quieren. Este año hemos hecho un total de 104 escalas en Barcelona. Por cierto, cuando voy con los capitanes siempre les regalo una "senyera".
 


¿Ha crecido mucho el turismo de crucero?
 


En el año 1965, cuando entré en este mundo en el puerto de Barcelona había 20 escalas. Los Juegos Olímpicos fueron de gran repercusión para nosotros, había barcos que parecían hoteles flotantes. A partir de ese momento empezamos a crecer mucho. Por contra, hay tres sucesos que nos afectaron negativamente. El primero y más importante, sin duda, acaeció durante los Juegos del 92, ya que asesinaron a un ciudadano norteamericano y lo arrojaron al mar. Con esto tuvimos una fuerte recesión. El segundo fue antes de los Juegos Olímpicos, más concretamente a raíz de la guerra del Golfo, en que nos anularon todas las reservas de pasaje. Y en el pasado 2003 hemos pasado por otro bache debido a la guerra de Irak y el tema del SARS (neumonía asiática). Pero desde el boom del 92 no hemos parado de crecer.
Este año hemos llegado a tener por primera vez un millón de pasajeros y, a su vez, ochocientas escalas en el Puerto de Barcelona. Cada vez se está utilizando más como puerto base debido a la enorme afluencia de pasaje. En cualquier momento, P&B puede llegar a tener 200 personas subcontratadas para mantener las necesidades de nuestros clientes. Por lo que respecta al balance del 2004, cabe decir que ya está cerrado, hemos obtenido un crecimiento del 13%.
 


¿Cuáles son los productos que ofrecen como reclamo para los pasajeros?
 


Barcelona, Dalí, Gaudí, Montserrat, playas, visitas concertadas. Es una ciudad considerada muy atractiva, nosotros también promocionamos Tarragona pero la gente viene con una idea prefijada en la cabeza. Barcelona es como una marca.
 


¿Hay ya compañías afincadas en Barcelona que se dediquen a organizar cruceros?


Hace seis años no había ningún armador y sin embargo, ahora ya existen cuatro compañías que lanzan sus cruceros desde Barcelona. No son otras que Pullmantour, Festival Cruisers, Spanish Cruiseline y Mediterranean Shippping Cruises
 


¿ Constata este hecho, que el crecimiento en Barcelona seguirá en aumento?
 


Seguro. De eso no tengo duda alguna.
 


¿ Como definiría el crucero por el Mediterráneo respecto al del Báltico o el Caribe?
 


Es un crucero más cultural. Un crucero por los fiordos significa ver naturaleza, mientras que el Caribe es fiesta magna.
 


¿ Cuántos son en Barcelona compitiendo con la asignación de barcos de crucero?
 


Tres compañías con gran solvencia. McAndrews, Baleares Consignatarias y P&B. En relación al armador , nosotros somos los primeros. En escalas, Baleares son los primeros, McAndrews los segundos, mientras que nosotros somos los terceros.
 


¿Qué es lo que queda por hacer?
 


Me gustaría muchísimo que alguna compañía se instalase en Catalunya y convertir uno de sus barcos en un nexo de unión con nuestra ciudad y país. Ir a bordo y que pudiese ver salas dedicadas a Gaudí, Dalí o Miró. Es una ardua labor pero lo intentaré.