Presidente de Districlima

Josep Vila Bassas

Sociedad medio ambiental

“Nunca hasta ahora la energía había tenido tanta importancia”

Martes, 13 de Julio de 2010

Hace ya tiempo que los expertos nos dicen que tenemos que pensar globalmente, y este axioma puede ser aplicado a todos los aspectos de la vida cotidiana, sean económicos, ambientales, profesionales, e incluso existenciales. Pero también en aquellos sectores que han sufrido muy pocos cambios a lo largo de los años. Hoy les presentamos uno de estos proyectos que con el tiempo podrán llegar a transformar la distribución de energía en nuestros hogares: Districlima, y con el tiempo, la misma concepción de vivir en comunidad. Y por ello, quién mejor que su presidente, Josep Vila Bassas, para que lo descubramos.

“Que cada casa tenga su caldera y su aparato de aire acondicionado es algo que pertenece ya al pasado. Hay que tener en cuenta de que la energía nunca hasta ahora había tenido tanta importancia. Así que hay que aprovecharla como sea”

“En grupos como el de GDF Suez y las grandes empresas energéticas, los temas de ahorro se tienen totalmente asumidos como una parte de algo necesario en lo que se conoce como la responsabilidad social”

“Los proyectos que quieren ser ambiciosos, deben reunir todas las condiciones de lo que hoy en día consideramos como un mundo sostenible: deben ser económicos pero también sostenibles”

 ¿Cómo podríamos definir Districlima?

Districlima es una empresa constituida en el año 2002 que fue fundada para llevar a cabo, por primera vez en España, una red urbana de distribución de calor y frío para su utilización en calefacción, climatización y agua caliente sanitaria.

Ya. ¿Y qué ventajas tiene esto?

Pues que se utilizan fuentes de energía residuales que minimizan el consumo de energías primarias; que se reduce la emisión de gases de efecto invernadero, así como de pérdidas de refrigerante a la atmósfera en relación con los sistemas tradicionales; que hay una disminución de ruidos y vibraciones, y que el impacto visual es nulo, puesto que el sistema permite que azoteas y fachadas queden totalmente despejadas. 

Parece muy innovador

Y lo es, créame. Inicialmente el proyecto se ubicó en la zona de Barcelona remodelada urbanísticamente para acoger el Fórum de las Culturas de 2004, es decir una zona en la que no se trabajaba y que se empezaba todo de nuevo. Cuando el Ayuntamiento empezó a poner en marcha el distrito del 22@, Cofely planteó la posibilidad de ir a este sistema de suministro de frío y calor en red y dejar el sistema tradicional de que cada edificio se organizara como quisiera.

Bueno, ¿Y qué pasó?

El Ayuntamiento decidió convocar un concurso por una concesión para la creación de la central de producción, la red de distribución y el mantenimiento y explotación de fluidos, en este caso de agua caliente y agua fría. Igual que en el edificio pero en vez de tener un consumo energético propio, se recibe de la red.

¿Se ha hecho en otros sitios?

Si, esto existe en otras capitales europeas, especialmente en Alemania, Francia, o Suiza. Por razones urbanísticas pero también económicas, hasta ahora aquí no se había hecho. Hay que tener en cuenta de que sólo se puede plantear cuando se hace una urbanización nueva, no cuando está todo ya instalado.

Tal y como dice, esto obliga a pensar en el sistema desde el principio

Por supuesto. Pero si lo reflexionamos, que cada casa tenga su caldera y su aparato de aire acondicionado es algo que pertenece ya al pasado. Hay que tener en cuenta de que la energía nunca hasta ahora había tenido tanta importancia. Así que hacerlo colectivamente tiene sus ventajas, como le decía, la más importante, la económica.

Pero hasta que no se llega a este ahorro…

Sí, de acuerdo, es un proceso lento y costoso. Tiene un periodo inicial un poco largo, de cinco a seis años, en los que se deben hacer las cosas básicas, como construir una central y una red troncal. Y por otro lado, hay que tener en cuenta de que un desarrollo urbanístico es un tema que tiene una duración larga hasta que se acaba de completar, quizá más de 10 años. Hemos vivido unos años de gran inversión inmobiliaria y de gran efervescencia, ahora con la crisis, la cosa irá a menos, pero después volverá.

Hay que disponer de mucho capital para invertir en proyectos de este tipo

Sí, estos proyectos son intensivos en capital, piden a socios que tengan la capacidad suficiente para afrontarlo. Todo es mucho más caro.

Empezando por las mismas instalaciones

Si, por supuesto. Las redes de suministros son absolutamente diferentes. Son más caros porque llevan unos aislamientos importantes, y los niveles de seguridad son diferentes. Si una red de agua o de gas normal puede costar 100 euros el metro lineal, una red de estas cuesta unos 3.500 euros el metro lineal. Estamos hablando de más de 30 veces. Así que, sí es una red muy cara, pero todo esto acaba amortizándose.

¿Y se equiparan los costes de suministro por usuario?

Sí, prácticamente. El usuario debe hacer lo típico en este tipo de cosas, hay un derecho de consumo y dos tipos, el frío y calor. En Francia o Alemania, por ejemplo, tiene más importancia el calor. Aquí es al revés: están contratados 60 mega vatios de frío por sólo 40 de calor.

Según la climatología vaya

En nuestro país las épocas de calor son más largas que las épocas de frío. 

En la página web se habla de una planta incineradora

Si, proporciona la energía. La incineradora es una caldera que produce vapor, y este vapor a alta temperatura y a través de un intercambiador, pasa por unas máquinas que por una parte, producen agua caliente que se introduce en la red y, por otra parte, hacen al efecto inverso y enfrían en agua que sale por la otra parte. Es una tecnología muy estudiada.

Esto debe garantizar la existencia de las incineradoras de residuos, al menos si se sigue por este camino

Bueno, dada la dimensión de este tipo de proyectos, el uso del nivel de energía de las incineradoras que hacen estas instalaciones no es muy alto. Pero de todas formas, la peculiaridad es que entre unos efectos y otros, y el rendimiento y las ventajas que ofrece este proyecto, pues se llegue a la conclusión que en 2008 por ejemplo, fueron 4.600 toneladas de CO2 las que se ahorraron al producir este tipo de energía, lo que equivale a plantar 230.000 árboles.

Es impresionante

El proyecto es una manera de aprovechar y ahorrar energía extremadamente efectiva y una auténtica solución. Pero lo mejor es que si tenemos en cuenta que sale de una incineración de basura, pues aún más. 

Así, pues, el tema de la responsabilidad social lo tienen muy en cuenta

En grupos como el de GDF Suez y las grandes empresas energéticas, los temas de ahorro se tienen totalmente asumidos como una parte de algo necesario en lo que se conoce como la responsabilidad social. En Aigües de Barcelona, donde trabajé, sucedía exactamente lo mismo: se hacían continuamente campañas de ahorro de agua, de modo que comentábamos en broma que quizá éramos la única compañía del mundo que hacía publicidad para no vender producto. Pero es algo lógico: hay que pensar en global. Y pensar en global no es siempre pensar en la rentabilidad en un sentido estricto del término. 

Piensan más en dar un servicio

Exacto, un servicio. La función esencial de estas compañías es prestar un servicio. No es ni vender metros cúbicos de gas, ni vender petróleo, ni agua. Es dar un servicio justo, necesario. Es más este concepto que tenemos de la palabra “servicio” que no lo que podríamos equiparar con la “mercancía”. 

¿No se habrán avanzado diez o veinte años?

No, creo que no. Districlima es un proyecto absolutamente pionero que cumple verdaderamente todas las condiciones de lo que hoy en día consideramos como un mundo sostenible. Porque produce el efecto de optimización, tanto de la economía como del recurso. Y la fiabilidad del servicio es 100%, total. Y esto es el futuro. El futuro para los nuevos barrios en construcción. Por razones económicas, por razones medioambientales, pero también porque hay una concienciación. 

Sí, creo que vamos a esta tendencia

Mire, la energía es un bien cada vez más preciado, así que será cada vez más distribuida, y se tratará de aprovecharla al máximo.