Director General de Restaura

Xavier González

 Grupo Restaura, compraventa y restauración de bienes inmuebles

 “Para restaurar una vivienda, no sólo es necesario que sea antigua. También que sea buena”

Lunes, 03 de Mayo de 2004
 El grupo Restaura nace en 1977. En sus inicios se dedicaron a la compra y restauración de pisos vacíos, que después ponían a la venta. En la actualidad, y con más de 25 años de experiencia en el sector, la compañía sigue con su objetivo inicial, promoviendo también nuevas viviendas en las barriadas céntricas de las ciudades. Con un  departamento técnico formado por un ingeniero, cuatro arquitectos y cinco aparejadores, la empresa invierte recursos para una mejora del patrimonio urbano de las ciudades donde está implantada, que son Barcelona, Madrid, Sevilla y Granada. Gracias a esto y a su conocimiento del mercado, la marca Restaura se ha consolidado dentro del ámbito inmobiliario.
Hoy hablamos con Xavier González, vinculado a la compañía desde hace casi quince años y en la que ostenta el cargo de director general. 
“Cuando empezamos, no era un momento propicio para la rehabilitación. La gente prefería una obra nueva, aunque fuera simple y funcional, antes que comprar un edificio rehabilitado, que conservase una identidad propia”

“Recibimos y analizamos alrededor de cuatrocientas y quinientas ofertas de rehabilitación al año, pero sólo realizamos en torno a un 10% de las propuestas iniciales”

“Es lógico que la Administración se preocupe de ofrecer una vivienda a un precio asequible. Lo que el Estado no puede hacer es intervenir en el mercado, porque no tiene los medios suficientes para hacerlo”

“Si es cierto que la gente que se va de las grandes ciudades porque está harta del ruido y del humo, acaban después volviendo porque la calidad de vida es incomparable”

 
 

Respecto a otras compañías del sector, ¿el concepto Restaura es referencial?
 

 
Tenemos rasgos diferenciales que nos alejan de otras inmobiliarias, a pesar de que cuando empezamos nuestro negocio, no era un momento propicio para la rehabilitación. La gente prefería una obra nueva, aunque fuera simple y funcional, antes que comprar un edificio rehabilitado, que conservase una identidad propia. 
Nuestra principal característica, la que creo que nos hace diferentes, es la forma de trabajar. Compramos con o sin inquilinos, y a pesar de los problemas que alguien podría pensar que se suscitan, actuamos con honestidad, rehabilitando el edificio y ofreciendo a los inquilinos que los habitaban la posibilidad de comprarlos, por debajo del precio de mercado.
 


Los gobiernos pocas veces subvencionan o promueven las reformas de los edificios antiguos. ¿Cree usted que debería hacerse cargo la administración pública de las obras de rehabilitación?
 


Es sin duda un tema complejo. La Administración en principio debería actuar en barrios completos y eso es muy difícil. No hay ningún particular que posea un barrio entero, ni tan siquiera una manzana de edificios que se encuentren en mal estado para que pueda venderlos al Ayuntamiento y éste pueda encargarse de su rehabilitación. Sin ir más lejos, el otro día hablando con los máximos responsables de la concejalía de Urbanismo en Madrid, me comentaban que tienen un proyecto para rehabilitar el barrio de Lavapiés, que está bastante degradado. Pero se están encontrando con muchos problemas, ya que existe un conglomerado de propiedades jurídicas que hacen imposible que el Ayuntamiento pueda adquirir las fincas que pretende rehabilitar. Por ello, pienso que la Administración tan sólo debe actuar en edificios públicos y dejar las viviendas de propietarios para la iniciativa privada.
 


¿Cuáles son los pasos que sigue Restaura desde que compra un bloque de viviendas hasta que realiza las labores de reforma?
 


Recibimos y analizamos alrededor de cuatrocientas y quinientas ofertas de rehabilitación al año, pero sólo realizamos en torno a un 10% de las propuestas iniciales. Nuestros criterios de selección son dos esencialmente. El primero es que el

edificio esté ubicado en una barriada en la que tengamos demanda, por ello no acostumbramos a estar en zonas conflictivas. El segundo es que el bien inmueble merezca la pena ser rehabilitado,  porque lo viejo no siempre es sinónimo de bueno. Además, tenemos que contar con que, una vez rehabilitado, el edificio pueda ofrecer una calidad acordes con los tiempos que vivimos. Por ejemplo: si en el bloque no puede colocarse un ascensor, lo rechazamos. 
 


Hace años que se comenta que la economía inmobiliaria bascula entre Madrid y Barcelona.
 


En cuanto a precios, Barcelona está desde hace unos tres años a la altura de Madrid. E incluso, y puntualmente, algunas calles barcelonesas son más caras. Pero esto es un hecho natural, debido a que la extensión superficial de Barcelona es la cuarta parte que la de Madrid y solamente tiene la mitad de sus habitantes. Si queremos hacer una comparación tendríamos que equiparar el área metropolitana de Barcelona con la ciudad de Madrid, así estarían a la par en extensión y habitantes.
 


Los políticos incluyen en sus programas electorales el tema de la vivienda digna para todos. ¿Esto afecta en algo a las empresas del sector inmobiliario?
 


No. Es bastante lógico que la Administración se preocupe de ofrecer una vivienda a un precio asequible. Lo que el Estado no puede hacer es intervenir en el mercado, porque no tiene los medios suficientes para hacerlo. Pero eso sí, puede recalificar terrenos o liberar suelo público para edificar viviendas protegidas. Si así sucede, los terrenos deberían estar dirigidos a este tipo de viviendas, no subastarlos al mejor postor, ni construir viviendas de lujo, obviamente.  
 


Llevamos dos o tres años oyendo hablar de la famosa burbuja inmobiliaria, y  algún agorero dice que pronto se comenzará a desinflar. ¿Qué visión tienen desde Restaura sobre el tema?
 


Decir que los precios pronto se estabilizarán, que se venderá menos o, que habrá menos demanda me parece una perogrullada, porque creo que es evidente. El negocio inmobiliario es cíclico, existen épocas de crisis y de euforia. Y este periodo que estamos viviendo ahora, de precios al alza, es más largo de lo habitual...
Por otro lado, las razones de esta economía en auge son, que el precio del dinero esta barato, por lo que endeudarse es relativamente sencillo, la economía del país es bastante buena, la gente está confiada, y los niveles de paro se mantienen en unas cifras sostenibles... Todos estos factores influyen en que la época de demanda se prolongue, y hasta que esto dure los precios no bajarán. A parte de estas razones, cabe añadir, que los barrios céntricos de las ciudades son un valor escaso, por eso es difícil que el precio de las viviendas bajen en estas zonas.
 


¿Es posible que las grandes ciudades españolas sufran una huída de los grandes núcleos hacia los pequeños pueblos periféricos como, por ejemplo,  sucede en California?
 


Yo creo que se está produciendo el fenómeno inverso. Si es cierto que la gente que se va de las grandes ciudades porque está harta del ruido y del humo, acaban después  volviendo porque la calidad de vida es incomparable. Son personas que viven actualmente en zonas pudientes como La Moraleja o Sant Cugat, y que buscan piso en la gran ciudad para encontrar mayores comodidades.
 


¿La rehabilitación de cincuenta edificios anuales satisface a Restaura o se podría comprar alguno más si hubiera demanda?
 


Compramos lo más adecuado a nuestros recursos. Hay que decir que estamos contentos porque estamos en unas cifras de crecimiento que rondan el 60% anual y esto no se puede aguantar fácilmente.
 


Las fachadas de los edificios que rehabilita Restaura actúan como sello de identidad propia de la empresa
 


No todas las casas que compramos son estéticamente remarcables, pero evidentemente solemos marcar nuestra propia impronta. En la España de la época de posguerra, y a pesar de que los materiales eran bastante precarios, se edificaba dignamente. Pero a partir de los años 50 y debido a los fenómenos migratorios en las ciudades se comienza a construir de cualquier manera. De aquí derivan muchas patologías estructurales que sufren las ciudades.
 


Antes se edificaban pisos de 250-300 metros cuadrados, y obviamente ahora esto es inviable. En el año 2004 ¿cuál es el perfil, en metros cuadrados, que tienen las viviendas?
 


Depende de la zona. Aún queda gente dispuesta a pagar una fortuna por un piso de 200 o 300 metros cuadrados. Pero si tenemos que estandarizar, lo normal son pisos de 120 a 140 metros cuadrados. Porque aunque la tasa de natalidad haya descendido, la gente tiene más necesidades, nuevos hábitos de vida y esto provoca que se necesite más espacio.
 


¿Qué expansión de futuro tiene Restaura? Bien sea en el ámbito nacional como internacional.
 


Hemos pensado en implantarnos en Lisboa, pero tiene un marco jurídico complejo similar al que tenía España antes del año 95. La idea de Restaura es abrir un par de delegaciones anuales, hasta un máximo de doce.