Director General de Zeus Química

Ramon Viñas

 La industria química en España, entre la deslocalización y la preocupación social.

 “La introducción de los nanomateriales revolucionará la industria química”

 “Es lógico que la sociedad quiera saber con qué productos y sustancias se encuentran en la vida diaria y quiera tener la seguridad de que no son nocivos, ni para las personas ni para el medio ambiente”

Martes, 15 de Junio de 2004
 Zeus Química se fundó en 1980 como compañía de suministro de especialidades químicas para diversos sectores. No fue hasta 1999, cuando creó la compañía filial Zeus Química Lda., llegando a cubrir el mercado portugués. En el 2000 también realizó un paso importante, al entrar como miembro del grupo de distribuidores LEL para especialidades químicas y minerales en Europa. A través de la División Industrial y la División de Mercados de Consumo, Zeus representa y distribuye en toda España productos y especialidades de reconocidas empresas multinacionales. Su centro de actividades en el territorio español se encuentra en Barcelona, aunque dispone de una red de agentes situados en las principales áreas industriales. Hablamos con Ramón Viñas, su director general. 
“La industria química española se enfrenta a dos grandes retos: la deslocalización hacia países del Este de Europa y Asia, y la nueva legislación europea, que contempla la concienciación por parte de la sociedad respecto al peligro de la química en nuestros días”

“El problema de la nueva legislación que afecta a la industria química es que se ha hecho sin tenerla en cuenta. Y esto puede provocar la marcha de la industria hacia otros países, con la consecuente pérdida de millones de puestos de trabajo en la UE”.

“La nueva legislación prioriza la inversión: los productos que se vendan con un volumen importante seguramente serán apoyados, sean o no nocivos. Pero hay ciertas sustancias que sin ser peligrosas, simplemente porque su potencial comercial es muy inferior, no serán apoyadas”

 
 ¿Cómo contempla desde Zeus el estado actual de la industria química española? 
 
Pues con cierta preocupación, la verdad, y no sólo desde España, también desde toda Europa. Por un lado, está la deslocalización de la fabricación química de productos españoles hacia países del Este de Europa y Asia. Esto ha venido precedido por el posicionamiento de una serie de multinacionales que han adquirido muchos negocios en España, y son ellas las que toman las decisiones de mover de un lado para otro sus plantas según sus intereses. Pero por otro, la nueva legislación europea: la REACH, que contempla la concienciación por parte de la sociedad respecto al peligro de la química en nuestros días. 
 
Eso está bien. Hay una creciente preocupación por todo este tema. 
 
Sí, por supuesto: es normal que la sociedad quiera saber con qué productos y sustancias se encuentran en la vida diaria y quiera tener la seguridad de que estos productos no son nocivos, ni para las personas ni para el medio ambiente. Esta sensibilidad se está traduciendo desde la Unión Europea en un proyecto de legislación. El problema es que esta ley se ha hecho a espaldas de la industria, y eso ha hecho que haya aparecido el miedo a que la industria química europea sufra duros reveses. Y nos preocupa, porque puede provocar la marcha de la industria hacia otros países, con la consecuente pérdida de millones de puestos de trabajo en la UE. 
 
 
De todas formas, hay una cosa bastante clara: la industria química sólo aparece en los medios de comunicación cuando afecta a la salud pública. 
 
Sí, claro, la noticia siempre es aquello que impacta. Ha habido accidentes y seguro que hay actuaciones irresponsables por parte de algunas industrias. Pero lo cierto es que en el tema del cuidado medio-ambiental muchas industrias de España están a años luz del resto de países europeos, y se permiten licencias muy discutibles. Afortunadamente en Cataluña esto no pasa y la industria química está muy sensibilizada con el respeto al medio ambiente. 
 
 
¿Qué exige la ley REACH y cómo están respondiendo a ella? 
 
La legislación dice que hay que registrar y poner al alcance de la administración una serie de documentación técnico-científica sobre las virtudes y peligros de todo tipo de sustancias químicas. Pero el problema del REACH reside en la inversión: los productos que se vendan con un volumen importante seguramente serán apoyados, sean o no nocivos. Pero hay ciertas sustancias que sin ser peligrosas, simplemente porque su potencial comercial es muy inferior, no serán apoyadas desde el punto de vista de inversión. Si se sigue con esta dinámica, el REACH puede hacer perder hasta todo el desarrollo de nuevos productos. Por otro lado, como compañía hacemos prácticas de buen comportamiento frente a la legislación europea: no comercializamos nuestros componentes para la fabricación de drogas o explosivos. En este sentido la industria se está aferrando a más protocolos y a unos códigos éticos y deontológicos. 
 
 
Profundicemos un poco en la función de Zeus. Ustedes representan la industria de las materias primeras pero... ¿realizan sondeos para saber qué mercados puedan necesitarlas? 
 
Las compañías con las que trabajamos nos vienen por tres canales. Uno de ellos es el nuestro, con el que desarrollamos una función de consultor. Gracias a nuestros contactos, detectamos desarrollos técnicos que nuestros clientes quieran hacer, y en este sentido, productos que ellos buscan o estarían interesados en tener. Hay veces en que suministramos fórmulas orientativas en el sector de la cosmética, o desarrollamos fórmulas para ayudar a nuestros clientes. 
 
 
El segundo canal es simplemente la recomendación que hacen de nosotros empresas que han trabajado con Zeus. Tenemos buenas sintonías por toda Europa. 
 
Y la tercera vía la iniciamos hace unos tres años y es buscar la internacionalización de nuestra compañía. Estamos en una alianza de tipo estratégico, sin ningún tipo de acuerdo financiero, eso sí, y de momento está funcionando muy bien. Cubrimos toda Europa junto con cinco organizaciones, y nuestra función es posibilitar la coordinación entre multinacionales: hablas con el jefe de compras de un país, llevas el producto a homologar a un segundo país y acabas vendiéndolo a un tercero. 
 
 
Este funcionamiento permite abaratar una serie de operaciones, pero si se realizan entre empresas de distinto tamaño puede que con el tiempo todo acabe desembocando en un imparable proceso de absorciones. 
 
Somos del mismo tamaño, pero uno de los socios, que es alemán, tiene características muy diferenciales al resto. Primero en el ámbito geográfico, está en muchos puntos de Europa, y además fue uno de los embriones de este consorcio. Es una empresa con 125 años de historia y tiene constituidos unos parámetros de actuación muy sólidos. Pero te aseguro que esta alianza no acabará en un proceso de absorción. 
 
 
La deslocalización que está padeciendo España, ¿Sucede también en lugares como Inglaterra o Francia? 
 
Allí fue antes y nosotros nos vimos beneficiados en parte, ya que empresas francesas e inglesas decidieron potenciar sus plantas españolas en detrimento de las locales. Pero lo que es la industria del automóvil de estos países, que indirectamente mueve mucha industria química, está claro que se traslada a países del este. 
 
 
Hay algún tipo de componente químico en desarrollo que pueda considerarse casi de ciencia ficción? Es decir, ¿ha llegado la hora de que surjan productos sorprendentes? 
 
Más que en la parte química, es en la parte física. Se habla de los nanomateriales. En lo que muchas compañías están invirtiendo es en productos que ya existen, pero desean desarrollarlos con un tamaño de partícula nanométrico. Este tipo de estructura permite reforzar comportamientos, rendimientos, resistencias... y eso, hoy día es algo revolucionario.