Gerente de Tintes Egara

Armand Galobart

Iniciativa y éxito

“La industria puede aprender aún mucho de la artesanía”

Armand Galobart asegura que existen algunos mercados, como el asiático, con los cuales no se puede competir económicamente. Para paliar este hecho piensa que sería bueno ir hacia una súper especialización en un sector, de manera que para ellos no resulte interesante, ya que los procedimientos serían minoritarios.

Jueves, 17 de Enero de 2008
Con frecuencia son las nuevas tecnologías los protagonistas de <b>Feedback Today</b>. Representantes de empresas que marcan las tendencias de un futuro que ya está aquí. Pero hoy les invitamos a tener unas impresiones con un destacado empresario perteneciente al mundo del textil, que aboga por aprovechar las técnicas tradicionales, la artesanía, y, con el debido respeto hacia el medio ambiente, canalizarlo industrialmente. Se llama Armand Galobart, el gerente de <b>Tintes Egara</b>. 
<div align='center' class='destacado'>“Cada generación debe aprovechar lo hecho por la anterior para continuar avanzando. Si no lo hace, acabará por morir”  </div><br><br><div align='center' class='destacado'>“Debemos ir hacia una súper especialización en un sector del mercado de manera que para el mercado asiático no les resulte interesante aquello que hacemos nosotros, que es minoritario”   </div><br><br><div align='center' class='destacado'>“Recurrir a la naturaleza sin que pueda comportar ninguna carga contaminante es lo que deberíamos plantearnos”</div><br><br>
<b>Siendo hijo único y con una empresa familiar, usted habrá crecido entre tintes.</b>

Pues sí. Tanto, que aprendí a nadar dentro de una barca de tinte como las que había antes. Desde el primer momento, mi padre me hizo participar del negocio, entre otras cuestiones, porque tiene algo de vocacional: en el tipo de sector en el que nos encontramos, no nos haremos ricos pero sí disfrutaremos mucho con ello. 


<b>Así que tuvo independencia desde joven.</b>
 
Sí, desde el momento en el que me incorporé a la empresa, mi padre me dejó un margen importante para que pudiera ir haciendo cosas a mi aire. Yo tenía ideas algo revolucionarias, y él fue permitiéndome que hiciera mis propios planes, de modo que acabé por transformar la empresa en aquello que quería. Que era más innovación.


<b>¿Y cómo ha articulado esta aspiración?</b>
 
Pues viajando. Creo que viajando a otros puntos del planeta, fijándote cómo hacen aquellos procesos que a ti te resultan familiares y adaptándolos a tu industria es un modo de innovar. Al principio, cuesta, claro. Cuando empezamos con determinadas ideas de texturas y colores la gente no estaba acostumbrada a verlas.
 

<b>Algunas ideas deben provenir de sitios peculiares.</b>
 
Mire, el pasado mes de octubre estuve en Tanzania hablando con los Massai. Pues viendo qué estaban haciendo ellos y cómo teñían las ropas en barril, resultaba sorprendente. Así que algunas de estas ideas acaban siendo incorporadas.


<b>¿Más ejemplos?</b>
 
Los que quiera. En Egipto se encuentran muchas ideas, sobre todo relacionadas con  productos naturales. En Japón hay un diseñador que ha creado una línea que sumerge los tejidos en barro. En Grecia encontramos algo que no se le había ocurrido a nadie antes: el hecho de que los tejidos, una vez teñidos, se sumerjan en el agua de mar y lo dejan secar al sol. Con el agua de mar se producen unos cristales de sal que con la luz del sol potencian la decoloración, pero no la del color sino la del tejido de base. Y el resultado es sorprendente. Así que de muchas técnicas tradicionales se puede aprender.


<b>Pero, no todas las ideas le saldrán de viajar.</b>
 
No, claro. Se trata de usar también la imaginación. Mire, le voy a poner algún ejemplo de cómo puede nacer una idea: imagínese que estamos en la Calcuta en los años 70, con hay un <i>hippy</i> sin dinero que está sentado en la acera con una mochila a cuestas. ¿Cómo cree que iría vestido? Pues entonces, a partir de esta imagen, empezamos a desarrollar ideas. O imagínese en el Bronx: somos blancos y tenemos que pasar desapercibidos en un barrio lleno de afroamericanos. ¿Cómo nos vestimos? O nos ponemos contestatarios y estamos en las protestas del Vietnam de los 60, con una furgoneta Volkswangen. ¿Cuáles serían nuestras prendas?  


<b>Volvamos a casa. Debe estar rodeado de muchos creativos.</b>

Tenemos un equipo formado por gente con ideas, pero también con ganas de pasárselo bien. Somos como niños, jugamos con las prendas. Nosotros creamos cosas nuevas y las propuestas que me llegan las voy aprovechando. 


<b>¿Trabajan en equipo?</b>

Formamos un equipo de 18-20 personas, y lo que hacemos es que en los momentos puntales trabajamos con recursos externos. De la plantilla base habrá unas 6 personas que se pasan el año preparando muestrarios y montando las colecciones. 


<b>En este campo hay que ir siempre con mucha antelación.</b>
 
Sí, y fíjese que en todo esto, sea cual sea el campo, todo debe evolucionar. Nunca existen historiales de empresa iguales, siempre hay fluctuaciones. Así que cada generación debe aprovechar lo hecho por la anterior para continuar avanzando. Si no lo hace, acabará por morir. Con una mentalidad que frene la innovación y el progreso no se consigue nada para la empresa.


<b>Pero usted también parece preocupado por el medio ambiente.</b>
 
Sí, el problema que hay en otras latitudes, como en Asia es que aún no ha llegado el control ecológico que ya hemos empezado a ejercer aquí. Con el tema de la contaminación de las aguas aquí hay muchas limitaciones, pero allí aún no. Esto acaba por incidir en otros factores, como el económico. No podemos competir con según qué mercados.  


<b>¿Y esto cómo se frena?</b>
 
Pues yo creo que debemos ir hacia una súper especialización en un sector del mercado de manera que para ellos no les resulte interesante aquello que hacemos nosotros, que es minoritario. A ellos lo que les interesa es aplicar procedimientos estándares con los cuales puedan producir millones de quilos de ropa cada día. 


<b>¿Alguna otra alternativa?</b>
 
Creo que se deberían recuperar algunas técnicas antiguas. Algunas pueden ser extremadamente valiosas para la industria, pero sin olvidar el tema del reciclaje. Creo que recurrir a la naturaleza sin que pueda comportar ninguna carga contaminante es lo que deberíamos plantearnos. Pero hay muchos intereses por parte de determinadas industrias.


<b>Su empresa es familiar y usted es administrador único. ¿Se plantea algo más?</b>

A ver, mi familia está implicada de cierta manera en el negocio. Mi hijo, por ejemplo está muy implicado en el negocio: en el trabajo final del último curso de bachillerato hizo un jersey de plástico. 


<b>¿De plástico?</b>

Sí, y tiene ventajas como que es una prenda que no se moja, no se mancha, no huele mal, es térmica y lo más importante: 100% reciclable.


<b>¿Cree que hay colores que aún no se han descubierto?</b>

Más que hablar de descubrimiento, deberíamos hablar de redescubrimiento. Hay un color, por ejemplo, que creo que se debería recuperar: un púrpura hecho a base de conchas de caracol que se utilizaba en tiempos de los fenicios. Era un color claramente distinto de los colores que hacemos ahora.


<b>¿Qué planes inmediatos tiene?</b>

Pues irme a la India para coger una esencia de color que hay en Bangladeish: un tipo especial de colorido que te da una visión distinta de la combinación de colores. La primera vez que lo experimenté fue cuando estuve en África, con los Massai: los colores de sus vestidos son morados y rojos, y aquí no se nos ocurriría nunca combinar estos dos colores. Pero esta esencia acaba por impregnarte y a partir de ahí, es como una especie de liberación, ya puedes hacer cualquier cosa. Por eso tengo un interés en ir a la India para descubrir sus colores, pero especialmente sus olores.


<b>¿Olores?</b>

Sí, porque hemos desarrollado una técnica que según como se traten los tejidos desprenden un olor. Y estamos buscando un sistema de conseguir un olor corporativo para cada marca, que pueda ser identificada no sólo por el tipo de tejido, sino también por el olor. Es algo que estamos desarrollando.


<b>¡Lo utilizan todo!</b>

Somos capaces de hacer una prenda pintada a mano con una espátula o con una pistola y convertirla en algo metálico. Trabajamos más con la idea que con el proceso.


<b>Ustedes hacen algo parecido al arte.</b>
 
Por eso el tema económico no lo hemos priorizado nunca. Somos partidarios de que si te lo pasas bien haciendo algo, tarde o temprano te dará unos frutos. Siempre que entra alguien nuevo le explico esto. Quizá en otros sitios se ganará más dinero, pero aquí disfrutamos mucho.


<b>Después de tantos años, ¿no teme que se agoten las ideas?</b>
 
Parte del secreto es tener a gente joven, sin ideas preconcebidas. Hay creativos que han entrado en la empresa con 18 años y que han realizado su carrera aquí. Y aunque muchas veces piensas que llegas a cierto límite, tarde o temprano se acaba por innovar. Las ideas no mueren con la edad.