Director del departamento Inicitiva Emprendedora del IESE

Pedro Nueno

 La creación de nuevas empresas y la gestión de marcas existentes.

 “Hay que ser original para triunfar en los negocios”

 "Ser emprendedor es la base para el éxito en un mundo que no quiere correr riesgos"

Jueves, 01 de Julio de 2004
 Pedro Nueno encabeza el claustro de profesores del departamento de Iniciativa Emprendedora del IESE, prefectura centrada en el estudio de la creación de nuevas empresas, así como en la gestión de marcas existentes. La asignatura, que se imparte desde el 1974, tiene como finalidad la formulación de planes de negocios por parte de los alumnos, con posibilidad de ser presentados y aprobados en el Nuevo Foro Empresarial, que se celebra anualmente en el IESE. La iniciativa y la innovación son los pilares en los que se cimienta esta asignatura, en la que Pedro Nueno se mueve como pez en el agua.
“Es necesario mostrar modelos y perfiles de emprendedores, ya que ejemplifican y ayudan a las demás personas a perseguir su sueño para fundar una empresa. En el mundo académico hacemos concursos y foros que estimulan a la gente a que sea emprendedora”.

“Un consejo de administración de cualquier empresa tiene que limitarse a aportar ideas y distintos puntos de vista: ayudar y orientar. Pero la marcha del negocio, el programa y el presupuesto deben ir a cargo de la gerencia”

“Yo siempre digo que el futuro es de la gente joven. Suelen arriesgarse y darlo todo, y a menudo predicen como será el futuro de ciertos mercados. Quien no está integrado con la gente joven, está fuera de juego”

 
 

En algunos de sus artículos se percibe cierta admiración hacia China y su espíritu de trabajo ¿A qué se debe esa devoción?
 


En noviembre celebraremos el décimo aniversario de nuestra escuela en Shangai, pero hará 20 años que empezamos a trabajar en China en la join venture que tuvo lugar entre la asociación europea de escuelas y su gobierno. A lo largo de todos estos años, ha habido un crecimiento sostenido que se ha hecho patente en las calles, en la cultura, en las tiendas...
 


Para mí, todo el esfuerzo realizado en China se ha visto recompensado en una escuela fantástica, con un interés tremendo y mucha motivación por parte de los alumnos. Cada año pasan 8.000 estudiantes y el campus es impresionante. Es la primera escuela de toda Asia, según los ránkings del Financial Times y Wall Street Journal. El aspecto negativo es el poco servicio que se da a empresas españolas, porque no están muy implantadas. Pero eso sí, las que hay funcionan de maravilla.
 


Algunas cooperativas españolas trasladan sus plantas hacia esas latitudes...
 


Algunas están en proceso de deslocalización, pero sí, las empresas españolas que hay allí lo están haciendo muy bien. Unos buenos ejemplos son Panrico o Mondragón, que son compañías con una base muy potente, y que funcionan perfectamente. Mayoritariamente, las empresas para las que trabajamos en la escuela, nuestros partners, son básicamente empresas europeas, chinas, japonesas o estadounidenses con una implantación contrastada en el terreno asiático. Compañías como CityBank, BP, Loreal, Danone, Scheneider, Ericsson, Bayern, Sony... estos son algunos de nuestros clientes. 
 


¿El perfil del emprendedor ha variado con el paso de los años?
 
En Cataluña existen pequeñas y medianas empresas con una admirable discreción pero que, sorprendentemente, se mueven mucho por el mundo y tienen su negocio consolidado. Sin embargo, tengo la opinión de que es necesario mostrar modelos y perfiles de emprendedores, ya que ejemplifican y ayudan a otras personas a perseguir el sueño de fundar su propia empresa. En el mundo académico hacemos concursos y foros que estimulan a la gente a que sea emprendedora. De los cursos que se imparten surgen planes de negocios de todos los ámbitos de mercado: proyectos tecnológicos, inmobiliarios, complejos residenciales, perfumería, alimentación... 
 


Lo bueno de estos proyectos es que todos parten de una misma base y están inspirados en el mismo modelo de enseñanza. No obstante, ¿la originalidad de la propuesta es la que despierta el gusanillo emprendedor del docente?
 


La originalidad siempre está y es vital. Por ejemplo, dimos luz verde a un proyecto de banca privada para la minoría turca en Alemania, que ya está funcionando. Llevan 1.000 clientes en tres años y con planes de expansión muy prometedores. Nadie hasta entonces se había percatado de que había dos millones y medio de turcos en Alemania y se podía ofrecer este servicio.
 


Parece que hay que ir hacia la especificación dentro de la globalización...
 
 


En San Francisco hemos lanzado un producto patentado para la gente que ha tenido una operación de cirugía estética, con unas expectativas de crecimiento muy importantes. Tenemos otra compañía que trabaja para unas aseguradoras y que está  en Barcelona. La plantilla de profesionales la forman unas 70 personas, muchos de ellos líderes de la opinión médica. Tenemos también una cadena de supermercados de bricolaje, que está situada en la costa... Y, en definitiva, propuestas muy innovadoras para un futuro y que pueden funcionar.
 


Un periodista puede saber lo que saldrá publicado en los periódicos al día siguiente, pero alguien como usted debe conocer los propósitos empresariales que triunfarán en el futuro…
 


Y eso para mí es un privilegio. Hace años presenté en una asamblea a dos jóvenes emprendedores. Uno quería diseñar una cadena de pizzerías con servicio a domicilio y el otro quería crear una compañía, que se llamaría Asesores Bursátiles, cuyo objetivo sería asesorar a la gente en inversiones. Había unas 800 personas, y más de la mitad rechazó sus propuestas por considerarlas absurdas. Sin embargo, aquellas ideas triunfaron tiempo después. Yo siempre digo que el futuro es de la gente joven. Suelen arriesgarse y darlo todo, y a menudo predicen como será el futuro de ciertos mercados. Quien no está integrado con la gente joven, está fuera de juego. Además, abogo por la integración de equipos de trabajo de gente de distintos lugares del planeta y condición. 
 


En este ámbito, puedes conocer lo que pasará el día de mañana y ahora todo apunta a que la tecnología vuelve. Y ya va bien, porque últimamente no había muchas ideas...
 


Y las que hubo recientemente como las punto.com, resultaron ser un bluff..
 


Eso fue excesivo. Nosotros entramos en venture capital e hicimos cosas razonables, porque en el fondo, hay que ser pragmáticos. Lo que viene ahora es una nueva oleada tecnológica con demandas nuevas que no existen. Últimamente se han dado muchas asociaciones y absorciones entre empresas, que producen reestructuraciones en su funcionamiento y servicio, pero la mejora económica en el mercado no se da. A ver si con la próxima oleada tecnológica, el lucro en el mercado tecnológico vuelve a ser como es debido.
 


Se está poniendo de moda el celebrar “consejos de sabios” y recurrir a ellos a tomar determinadas decisiones políticas. ¿Es éste un modelo de futuro?
 


A mi me parece bien que se consulten las ideas, pero siempre bajo los parámetros establecidos en el consejo de administración. Pero es un error que toda la responsabilidad pueda recaer en un “consejo de sabios”. Hay que trabajar sobre un programa y una estrategia, y el consejo ha de limitarse a aportar ideas y distintos puntos de vista. La marcha del negocio, el programa y el presupuesto deben ir a cargo de la gerencia. La misión del consejo es ayudar, orientar y contrastar. 
 


¿Los americanos han acabado aceptando que existe un european style business? ¿O es posible que en Europa no consigamos nunca unificar criterios de negocio como lo hacen en Estados unidos?
 


En Shangai se celebró hace pocos días la reunión de antiguos alumnos de mi promoción en Harvard, y de todos los asistentes, el 75% eran americanos. La inmensa mayoría no habían estado en China. Y es que el concepto cultural y sociológico es muy distinto: los americanos han salido poco de su país y su visión del resto del mundo es muy simplificada. La idea que tienen de Europa tampoco es muy clara, saben que está Francia, Inglaterra, Alemania… Con estas credenciales, lógicamente no existe un estilo europeo. Por mi parte creo que sí que existe, y de hecho en la escuela de China la idea ha sido importar el talante europeo hacia allí. Tenemos unas condiciones buenas: derecho al paro, seguridad social, derecho a la educación y formación académica… Cosas muy asumidas. En América esto no es así. Allí es facilísimo hacer una reestructuración de empresa, y de un día para otro pueden despedir a gente. La verdad es que tienen un estilo y unas formas de actuación muy diferentes. Pero si a ellos les funcionan, pues adelante.