Presidente de Pytón

Roberto Sont

 Pieles: entre la tecnología, el exotismo y la conciencia ecológica

 “El cliente debe conocernos por nuestra calidad y servicio: no sólo por la etiqueta”

 Pytón se ha convertido en un referente en el comercio peletero del país.

Jueves, 15 de Julio de 2004
 Afincada muy cerca de Barcelona, en Sant Boi, Pytón es una de las mayores centrales de distribución de pieles del país. Su capacidad logística y experiencia en el sector peletero la avalan como una de las empresas más importantes de su ámbito. Fundada en el difícil 1939, Pytón empezó como un pequeño negocio de venta de pieles, que ha ido evolucionando hasta disponer de un amplio catálogo de productos que van desde el clásico cuero de vacuno hasta las pieles exóticas de cocodrilo, avestruz... y hasta de rana. Hoy hablamos con Roberto Sont, el hijo de su fundador y actual director general de la empresa. 
“La función del distribuidor, tal y como se entendía hace años, ha desaparecido. Hoy en día, las grandes cadenas tienen sus propios sistemas logísticos y buscan sistemas de aprovisionamiento para ser más competitivas”.

“Las pieles exóticas son productos para minorías y con un gran poder adquisitivo. Su posesión siempre se relaciona con poseer cierto status, aunque no debemos olvidar que en lugares como Japón algunas pieles de este tipo son indicación de buena suerte...”

“Se está trabajando mucho con pieles ecológicas: fabricadas con productos químicos no agresivos y basadas en los tintes de productos de la naturaleza, como las flores. Esto tiene ciertas limitaciones ya que determinadas tonalidades, sobre todo las oscuras, son difíciles de conseguir”.

 
 

¿Continúa siendo el mercado de la piel tan elitista como se veía hace unos cuantos años?  
 


En el mundo de la piel hay que destacar dos grandes gamas de productos: una, la tradicional, la que lo considera como un producto de lujo. Y otra, la más asequible, fruto de unas circunstancias de evolución de un mercado que se ha abierto a países que hasta ahora no se dedicaban a ello. Si a esto añadimos unos acabados con precios mucho más asequibles y con un margen de calidad-precio aceptable, nos llevan a que las diferencias entre sectores sean menores. Así que nos encontramos con un mercado en el que la piel tiene precios muy competitivos y está al alcance de todo el mundo.  
 


¿Dónde están las materias primas con las que se elaborará el producto final?  
 
 


Desde hace años, pensamos que la alternativa de poder ofrecer un producto europeo diferenciado de los otros es el diseño de la pieza. Tenemos un departamento propio con el que seguimos la evolución de la moda de cara a las próximas temporadas. Intentamos adaptarnos a las tendencias de moda antes de que éstas lleguen al mercado. Preparamos nuestras colecciones bajo unos parámetros en los que existe una colaboración muy intensa entre el productor, la fábrica y Pytón. Así que, a pesar de que seamos una red de distribución, procuramos ofrecer los inputs necesarios para que se fabriquen productos que puedan interesar al mercado europeo. 
 


Así pues, en Sant Boi, Pytón tiene su almacén de pieles que distribuye, pero también un departamento de diseño... Por lo tanto, aquí convive personal muy diverso...  
 
  


Sí, pero la función de distribuidor hace años que ha desaparecido. Hoy en día, las grandes cadenas tienen sus sistemas logísticos y, por lo tanto, buscan sistemas de aprovisionamiento propios. Lo que podemos ofrecer es un valor añadido en el producto que generamos y distribuimos. Editamos unos libros de diseño que presentamos a nuestros clientes para que sepan que con la materia prima que se va a utilizar, puedan apreciar ya como saldrá el producto determinado que se va a fabricar.  
 


¿Es muy importante la imagen de marca? Es decir, ¿Pytón está potenciando su imagen de marca o básicamente sirve productos para que el mérito se lo apropien otras marcas consolidadas?  
 
 


Actuamos como suministradores de materia prima y, por esta razón, nuestra marca nunca llega a la retina del público consumidor.
 


¿Y no se han planteado idear alguna estrategia publicitaria con el fin de hacer popular su marca?  
 
 


Sería un paso adelante que en la etiqueta del producto final rezara: “Producto fabricado con materias primas de Pytón”. Al margen de esto, lo que intentamos es que nuestra marca sea conocida por una forma determinada de trabajo, no sólo por el nombre. Que el cliente tenga una identificación de producto, de servicios, de calidad, de innovación... 
 


¿Dónde consigue Pytón esas materias primas que luego se encarga de distribuir a los fabricantes de piel del país?  
 
 


Buscamos allí donde podamos encontrar la mejor oferta y la mejor calidad. Estamos comprando en el sur de América, en Asia, en África y también por toda Europa. Nosotros mismos supervisamos la mercancia. Si hay grandes partidas de pieles vamos al lugar para dar el visto bueno. Solemos hacer un control de calidad previo y escogemos muy bien a nuestros proveedores. Visitamos las fabricas in situ para ver sus instalaciones, analizamos qué capacidad de respuesta tienen las fábricas y las instalaciones que presentan. Queremos que nuestros clientes tengan la seguridad de que en Pytón cuidamos la mercancía minuciosamente.
 


¿Cómo se encuentra el mundo de las pieles exóticas? ¿Sigue habiendo sibaritas amantes de las botas de piel de cocodrilo?  
 
 


Las pieles exóticas siempre han sido un mundo aparte. Son productos para minorías que van dirigidos hacia lugares con un gran poder adquisitivo. Además, llevar pieles exóticas siempre se ha relacionado con poseer cierto status. Aunque en lugares como en Japón algunas pieles de este tipo son indicación de buena suerte... Para que nos hagamos una idea, los bolsos de piel de avestruz allí son amuletos de buena fortuna. Y en el mundo occidental, aunque no traigan buena suerte, a muchas mujeres les gustaría tener un bolso de piel de cocodrilo, porque además de ser un producto de lujo es un artículo realmente bonito.
 


¿Y de qué modo les han afectado las campañas contra las pieles?  
 
 


Hoy en día, la mayoría de pieles que se comercializan provienen de granjas. Por lo tanto se trata de animales que se han criado exclusivamente para el uso de sus pieles. Hace 20 años, en el sur de los Estados Unidos, se prohibió la caza de los cocodrilos a raíz de diversos abusos, y posteriormente se tuvieron que matar a muchos de ellos porque constituían una amenaza para las personas. Hace años, los cocodrilos salían de los estanques y se paseaban por las carreteras...  
 


Espero que no se pusieran a hacer auto-stop...  
 
 


Ahora la caza del cocodrilo está regulada: en determinadas épocas del año y según qué zonas. Si no controlaran a estos animales, poblarían otras faunas y serían un peligro para las personas. Pero ahora que has comentado lo de los cocodrilos auto-stopistas, he de decirte que muchos de ellos llegaron a la ciudad...
 


Espero que tampoco fueran en tren...  
 
 


Cuando sacrificaban a los cocodrilos, muchas de las crías se regalaban a turistas como recuerdo. Una cría tiene el tamaño de una lagartija al nacer, pero cuando crece ¿donde la metes?... Muchas personas tiraban a los animales por la taza del retrete. En Nueva York se han encontrado cocodrilos en las cloacas.
 


También en los últimos años ha proliferado el coleccionismo de reptiles y en esta línea el nombre de su casa hace referencia a la serpiente pitón...  
 
 


Sí, el origen viene por el nombre de la serpiente. Mi padre había trabajado inicialmente con reptiles, pero con la Guerra Civil, el país quedó aislado del comercio internacional y no pudo continuar con la idea inicial de su proyecto. No obstante, mantuvo el nombre original cambiando la “i” por la “y”.
 


Oficios tradicionalmente artesanales como el curtido están ahora más tecnificados. Sin embargo, ¿sigue siendo indispensable una persona que sepa trabajar la piel?  
 
 


El sector ha evolucionado técnicamente en todos los aspectos aunque la mano de obra sigue vigente. Cabe destacar que las empresas de productos químicos han creado nuevos productos que otorgan unas calidades mucho mejores en confección, colorido, etc. La tecnología ha avanzado de forma que se pueden obtener resultados mucho mejores. Lógicamente cada piel necesita un curtido especial y cada uno en su campo. No es lo mismo trabajar las pieles de bovino que las de ovino o vacuno. Todas necesitan diferentes acabados con texturas de distintos tipos.
 


¿Habrá una piel en el siglo XXI que se imponga como modelo a seguir?  
 
 


Se está trabajando mucho en las pieles ecológicas: fabricadas con productos químicos no agresivos y basadas en los tintes de productos de la naturaleza, como las flores. Esto tiene ciertas limitaciones ya que determinadas tonalidades, sobre todo las oscuras, son difíciles de conseguir. Para ello, tiene que haber otros aditivos que proporcionen tonos oscuros. También se han empezado a utilizar pieles de animales que anteriormente no se tenía idea de que pudiesen funcionar, como las pieles de pescado, de salmón, de rana... Y veremos más todavía, todo depende del mercado al que se pueda ofrecer y las aplicaciones que pueda tener el producto.