Director Instituto Persona, Empresa y Sociedad (IPES) de ESADE

José Mª Lozano

 Cuando los objetivos de la empresa no sólo se limitan a los beneficios

 “La economía y la ética no tienen por qué ser términos contrarios”

 “La idea de comercio justo cubre la importancia del rol del consumidor,  potencia el modelo de empresa que sea eficiente en el mercado y pone de manifiesto que la conciencia social no está reñida con las actividades de consumo”.

Jueves, 15 de Julio de 2004
 Los inicios profesionales de Josep M. Lozano fueron en la docencia, donde  aprendió la máxima de “lo importante no es lo que se enseña, sino lo que la gente aprende”. Desde hace ocho años, es profesor de ESADE, donde trabajó en el departamento de Ciencias Sociales, impartiendo la asignatura de filosofía social. Progresivamente, se vio atraído por la ética empresarial, motivo por el cual le llevó a fundar, en colaboración con ESADE, el Instituto Persona, Empresa y Sociedad (IPES), desde donde se propugnan los valores de la economía bajo una perspectiva social. 
“Economía y ética no son palabras que tienen que ser necesariamente contradictorias. De hecho, en sus orígenes, no sólo estaban unidas, sino que la economía era una rama de la ética”

“Los criterios de responsabilidad empresarial son elaborar una lista de valores que guíen sus actuaciones, reconocer que la empresa actúa con una gran cantidad de actores, valorar la relación con los trabajadores, y tener en cuenta aspectos como el medio ambiente y la transparencia de cuentas”

 
 

En el Instituto que dirige se habla de economía, responsabilidad y de ética... ¿no son conceptos antitéticos?  
 


Sí, es cierto: la gente percibe estos términos como antagónicos. Puede parecer una paradoja, pero desde sus orígenes, no tan sólo economía y ética estaban unidas, sino que la economía era una rama de la ética. Posteriormente se produjo una disociación de ambos conceptos. En los últimos años se ha materializado un cambio, en el cual se replantea el rol que adopta la empresa dentro de la sociedad.
 


¿Cuáles serían los criterios de responsabilidad empresarial?
 


Los criterios estarían formados en primer lugar, por la capacidad de las empresas de elaborar y explicitar los valores que guían sus actuaciones. Como segundo parámetro estaría el reconocimiento de que la propia empresa actúa con una gran cantidad de actores (accionistas, proveedores, clientes...). La empresa se debe a todos ellos. También conformarían dichos parámetros, la relación con los trabajadores, todo lo referente al medio ambiente, la incorporación de los valores a la actividad empresarial y, finalmente, la transparencia en la emisión de las cuentas.
 


¿Cualquier sector empresarial puede reconducir una compañía para que cumpla los requisitos mentados?
 


Estos parámetros que hemos establecido son bastante flexibles. Debido a que no tiene la misma forma de actuar una PYME que una gran empresa, en aspectos concretos como el medioambiental, no podemos comparar un banco con una factoría química. Por lo tanto, basándonos en el primer punto de los criterios empresariales, se determina que los parámetros sean adecuados al tipo de organización que tengamos delante.
 


¿Existe tal vez más tradición de invertir en el mundo anglosajón que en nuestro país?
 


Sí, ciertamente esta idea está más arraigada en la cultura anglosajona que en la nuestra. Es una tendencia que está creciendo con celeridad en los últimos años. Cuantitativamente podemos decir que todavía no es dominante, pero donde obtiene mayor relevancia es en los mercados financieros: debido seguramente a que las empresas ya saben que hay inversores dispuestos a realizar grandes desembolsos en nuevas adquisiciones.
 


Cualquier tropiezo importante de estas empresas en las inversiones supone un detrimento en su imagen...
 


Existen empresas que hablan de estos temas en clave de reputación. De lo costoso que es conseguirla y la facilidad con que, a veces, se pierde. De todas formas, normalmente la credibilidad de una empresa está basada en su trayectoria. Aún hoy en día en nuestro país nos cuesta valorar a una compañía por su historial. En definitiva, aquellas empresas que tienen una buena trayectoria toleran mucho mejor las dificultades que se les puedan plantear, porque han generado una credibilidad.
 


¿Son importantes las políticas de comunicación de una empresa para facilitar una inversión?
 


Sí, son absolutamente determinantes. A pesar que haya división de opiniones dentro de las propias empresas sobre si las inversiones se deban comunicar, ya que hay compañías que piensan que estos negocios forman parte de su gestión y no necesariamente deben salir a la luz pública. Otros empresarios creen que no comunicarlo es un abuso de su credibilidad. Y, por otro lado, una cosa obvia es que no hay política de comunicación que pueda enmascarar la hipocresía y la indecencia de una empresa.
 


¿Cómo valora el concepto de comercio justo?
 


Se podría decir que es como una gran ola, en la cuál están incorporados varios  temas. En el impulso hacia la responsabilidad social, uno de los actores que ha sido primordial es el de las instituciones sociales. En este momento, estas organizaciones están realizando su propio camino, en el que se incluye, por ejemplo, repensar su visión hacia la empresa. En mi opinión, la idea de comercio justo cubre la importancia del rol del consumidor, potencia el modelo de empresa que sea eficiente en el mercado y pone de manifiesto que la conciencia social no está reñida con las actividades de consumo.
 


Esta labor de investigación que está realizando el IPES es lo bastante dinámica como para albergar un desarrollo permanente...
 


Sí, porque ésta es una temática que ha sufrido un crecimiento explosivo. Lo que tenemos que hacer como centro mínimamente serio es delimitar líneas de investigación. Porque no todo el mundo puede trabajar sobre aquello que es importante, por ejemplo, sobre temas que denominamos de acción social prácticamente no investigamos porque ya hay otras instituciones que lo hacen. Nosotros, de hecho, nos focalizamos en una serie de temas como la inversión socialmente responsable, relación entre empresas y Derechos Humanos, políticas públicas que ayuden a promover la responsabilidad social de la empresa, relación entre empresas y ONG’s, liderazgo, crecimiento y desarrollo humano en las determinadas profesiones... 
 


Últimamente se está produciendo la proliferación de fundaciones de empresas, ¿siempre destinan fondos para acción social?
 


Algunas empresas, a veces por la presión pública, otras por las prisas por realizar cosas, han asimilado la responsabilidad social como hacer una labor para la sociedad. Por eso se han creado tantas fundaciones. Sin embargo, lo que considero claramente un desenfoque es identificar la responsabilidad social como una actividad, y no como una forma de gestionar una empresa. Existen compañías que su política de responsabilidad social consiste en no tener ninguna fundación, ni dar dinero para nada. Ya que ven la responsabilidad social como un modelo de gestión y si en algún momento tienen que destinar fondos, estos tienen que proceder de los empresarios o del accionariado. Una cosa que sucede en las fundaciones de empresas en España es, que como se crearon antes de que se adoptasen políticas de responsabilidad social, la integración y la coherencia entre el modelo de la fundación y de la corporación no encaja perfectamente.