Segundo Teniente Alcalde del Ayuntamiento de Barcelona y responsable de Economía

Jordi Portabella

 Las posibilidades económicas y empresariales de una gran metrópolis

 “No hay que valorar el proceso evolutivo económico de una ciudad sólo a partir del sector terciario”

 Jordi Portadella nos habla de Barcelona desde una perspectiva económica y turística

Lunes, 20 de Septiembre de 2004
 De las palabras y expresiones de Jordi Portabella se deduce que es un hombre de mundo. Sus constantes comparaciones de Barcelona con las grandes metrópolis europeas nos demuestran una amplio bagaje cultural, hecho que subyace también de su coherente interpretación de la actualidad empresarial, que vive la Ciudad Condal. Dialogamos sobre Barcelona, su turismo y economía, su presente y su futuro, pero siempre sin abandonar ese lenguaje tan característico que acompaña cada una de sus palabras y envuelve todo de una lógica aplastante. 
“La competencia viene marcada por la calidad, la innovación y el conocimiento. Si un país no puede ofrecer estos factores en un marco europeo como el actual uno está abocado al fracaso”

“Para combatir la deslocalización hay que apostar por una renovación de la industria y del producto tecnológico, a través del conocimiento y la creatividad”

 
 

¿Barcelona es el patrón a imitar por otras ciudades del estado español a nivel económico y comercial?
 


Barcelona ha heredado una estructura socio-económica provinente de las distintas revoluciones industriales, que se han producido a lo largo de los últimos siglos. Esto quiere decir que dicha organización socio-económica es muy semejante a la de las principales capitales europeas. Sin embargo, existe un ligero matiz con respecto a las otras urbes y es que la mayor parte de empresas barcelonesas son pymes. Y esto significa que las pymes son compañías con una estructura más horizontal que vertical, lo que hace que se distribuya mejor las ganancias que obtienen dentro de la ciudad, tanto a nivel territorial como de población.
 


Otras de las desventajas empresariales se la encuentran los jóvenes emprendedores, ¿es tan difícil montar un negocio en Barcelona?
 
 


Sí y no. Sí, si nos referimos a la construcción de una empresa en un sector clásico, dado que estos mercados han evolucionado muchísimo, la competencia es máxima y el nivel de diseño, innovación y creatividad es muy elevado. Y no, si hablamos de empresas de la llamada nueva economía, como pueden ser compañías dedicadas a la información y comunicación, empresas de diseño... He tenido oportunidad de hablar con empresarios jóvenes y la inmensa mayoría coincide que en Barcelona se dan las condiciones necesarias para triunfar empresarialmente.
 


La deslocalización de empresas siempre se produce en municipios del extra radio barcelonés, ¿por qué en la ciudad de Barcelona no se da este fenómeno?
 
 


Toda la zona euro no puede competir en precios, ni en turismo, ni en industria, con aquellos países que no están en la Unión Europea. La competencia viene marcada por la calidad, la innovación y el conocimiento, si un país no puede ofrecer estos factores en un marco europeo como el actual estás abocado al fracaso. Porque ahora mismo no se pueden realizar políticas turísticas propias de bajar precios para así atraer a más gente, sino que estás supeditado a aquello que ordenan desde Bruselas. Por eso todo el turismo se va, cada vez más, a países como Turquía, porque se rigen por políticas semejantes a las que usábamos nosotros hace diez años. No obstante, este no es un fenómeno que se ciña sólo al turismo, sino que en el textil, la farmacia, etc. está sufriendo lo mismo. Para combatir la deslocalización desde el Ayuntamiento estamos apostando por una renovación de la industria y del producto tecnológico, a través del conocimiento y la creatividad.
 


Cuando se dieron las primeras deslocalizaciones, muchos afirmaban que era normal, porque Barcelona siempre había sido una ciudad del sector terciario (servicios)...
 


Sí que es cierto, pero los que dicen esto no han observado el porcentaje del PIB (Producto Interior Bruto), que procede del sector secundario (industrial) y lo han comparado con el de otras ciudades. Barcelona es una ciudad como todas, que se “terciariza”, cada vez tiene más servicios, pero si la medimos con otras capitales europeas como Ámsterdam, París, Londres... observamos que la industria tiene en nuestra ciudad un peso específico mayor respecto a estas capitales europeas.
Creo que es erróneo valorar el proceso evolutivo económico de una ciudad a partir del sector servicios, porque los servicios son un cajón de sastre. Es verdad que podemos incluir todo tipo de empresas dentro del sector terciario, pero debería estar definido de una forma más precisa. En mi opinión se debería rechazar el término servicios como una contraposición a la palabra industria.
 


En los últimos meses se ha promulgado desde gobierno y Ayuntamiento un “Stop” a la construcción de nuevas grandes superficies y al aumento de las plazas hoteleras...
 
 


En relación a las grandes superficies... Todo tiene un tamaño y en el momento en que se pierde el equilibrio, hay que evitar que se siga perdiendo. En Barcelona y alrededores hay grandes superficies, pero no se puede permitir que adquieran tal volumen de mercado que  hagan inviable al pequeño y mediano comercio. Cuando se llega al punto que estos centros exceden los límites de su demarcación y empiezan a invadir zonas de mercado que no son suyas, entonces es cuando se tiene que ir con cuidado. Por poner un ejemplo, en Estados Unidos y Francia el proceso se está viviendo a la inversa, ya que el hecho de ir a comprar a un centro comercial acaba teniendo unas consecuencias de desequilibrio en la estructura económica de la ciudad o el país, sin contar el efecto urbanístico. Por lo tanto, no es que las grandes superficies deban desaparecer, sino que no tienen que aumentar más. Para así garantizar una organización comercial que pueda responder a todas las necesidades.
 


En relación con las plazas hoteleras... Lo que aquí se ha producido es una aglutinación de construcciones hoteleras, en un corto espacio de tiempo. En mi opinión se debería seguir construyendo de forma sostenida, pero sostenible en cuanto a la capacidad de absorción. No por el hecho de tener una cantidad mayor de plazas hoteleras recibiremos más turismo. Los hoteles tienen que ser capaces de, tan sólo, responder a nuestra demanda, sin embargo ahora existe tanta oferta que buscamos la demanda hasta debajo de las piedras.
 


Más congresos, más actividades... esto afecta al turismo de la ciudad.
 
 


Hemos desestacionalizado el turismo de la ciudad de Barcelona, la gente ya no sólo nos visita en agosto, y ahora lo intentamos desterritorializar. Es decir, intentamos que la gente no venga a ver solamente el barrio gótico y a Gaudí, de esta forma estamos creando nuevos productos para que ocupe todo el área de la ciudad. El turismo tiene una partición económica muy transversal, que se divide en cinco grandes sectores: hoteles, restauración, comercio, cultura y transporte público. Bien es cierto, que los hoteles obtienen el 30% de los ingresos turísticos, por eso reprendiendo el hilo que comentaba anteriormente, las plazas hoteleras tienen que estar en consonancia con las necesidades. Barcelona es una ciudad que recibe entre doce y trece millones de pernoctaciones anuales, este dato nos sitúa en la séptima posición europea y en la primera como ciudad no capital de estado. Si aumentamos la oferta de camas superando estos trece millones tarde o temprano se va a acabar resintiendo la calidad y el servicio de las plazas hoteleras. 
 


¿El objetivo del ayuntamiento es peatonalizar algunas calles emblemáticas de la ciudad?
 
 


La primera idea de peatonalización surge desde el Ayuntamiento y es el área de Porta de l’Àngel. Mi opinión sobre la peatonalización de calles es que está bien aplicada, siempre y cuando se pueda acceder en transporte público. Por lo tanto, la peatonalización tiene que ser directamente proporcional a la accesibilidad de la zona. Además este fenómeno siempre es aconsejable en los cascos y centros históricos. Como Barcelona está formada por la fusión de pequeños municipios, el objetivo es peatonalizar los cascos antiguos de todos ellos. 
 


¿Cómo se piensa atajar el problema de la libre elección de horarios comerciales?
 
 


Estamos de acuerdo con la legislación de la Generalitat y ahora, también, con la estatal en las que se limita los fines de semana y el horario de apertura. Los fines de semana son la manzana de la discordia entre pymes y grandes superficies, porque estas precisan que sus consumidores hagan grandes gastos y por lo tanto que pases en su recinto todo el día. Por eso ellos defienden a ultranza los fines de semana. Sin embargo, este hecho de pasar los fines de semana en los centros comerciales provoca una desertización de la ciudad. 
Otro caballo de batalla es el tema de los horarios comerciales. Una PYME no puede afrontar el gasto económico que supondría una ampliación del horario comercial.
 


Por cierto, ¿el Zoo de Barcelona se mudará hacia el Vallès?
 
 


No. El Zoo se tiene que dividir en dos partes. Una sería totalmente marina y estaría emplazada en el litoral de Barcelona y la otra la compondrían los animales terrestres ubicados en el Parc de la Ciutadella. A todo el mundo que queremos al Zoo nos gustaría trasladarnos a una reserva de ochenta hectáreas, pero es un proyecto económico inviable, porque costaría mucho de recuperar la totalidad de la inversión. Nuestro objetivo primordial es aunar en el Zoo espectáculo y pedagogía.