Mireia Bisbe

 El paso de la venta al detalle a la alta costura

 "En España se diseñan colecciones muy interesantes que luego no se ven en las tiendas"

 Los diseñadores españoles se valoran más cuando triunfan fuera del país

Martes, 05 de Octubre de 2004
 En 1984 nace un taller artesanal de costura creado por Elvira Vives Donat con tan sólo 100.000 pesetas de inversión inicial. Cuatro años después se incorpora al negocio su hija, Mireia Bisbe Vives, de quien toma el nombre la empresa. Lo que empezó como un juego basado en la venta al detalle, se ha desarrollado en toda una empresa de moda de alta costura con una reputada fama dentro del mercado español. En 1995 se crea la primera colección "Mireia Bisbe" especializada en el segmento de la fiesta y dirigida a boutiques multimarca de alto nivel. Modernidad y elegancia conjugadas bajo el prisma de una diseñadora que antepone el trabajo bien hecho, al glamour de cartón piedra de las pasarelas.
 
”El mundo de la moda no es tan glamouroso como la gente cree. Hay mucho trabajo detrás”

”Hay gente que lleva mucho tiempo y no aporta nada, gente que se mantiene sólo por el nombre. Es algo bastante injusto”

“En moda, el único modo de ganarse la vida es vendiendo”

“El hecho de tener nombre permite a muchos diseñadores obtener licencias para fabricar todo tipo de complementos, que llegan a sumar más que la ropa”
 
 

¿Hablamos de vuestra cartera de clientes como tiendas muy tops?
 


Nuestro producto es de nivel alto. No diría caro, porque a veces ese término se entiende como sobrevalorado pero sí es un tipo de confección y tejido de alta calidad. Tenemos que pensar que es un tipo de prenda muy exclusiva, pensada para ceremonias y fiestas. Con esto, estás acotando un mercado y debes de tener una imagen de tienda determinada, llegar a un tipo de clientes y zonas… 
 


¿Hay clientas que vienen directamente con la diseñadora que quieren?
 


Intentamos que no. Presentamos una colección cada temporada y a partir de eso hacemos una de 90 a 100 prendas, que el cliente ve físicamente y que consta de 9 muestrarios. Sin embargo hay gente a la que no sólo le gusta ver las prendas en catálogos y necesita tocar los tejidos o probar los diseños con una modelo.
 


Todo el procedimiento es más complejo de lo que parece a primera vista…
 


Claro que sí. El mundo de la moda no es tan glamouroso como la gente cree. Hay mucho trabajo detrás.
 


¿Nos puede explicar los procedimientos de la cadena de trabajo?
 


Primero se compran los materiales, cosa que haremos ahora de cara a la nueva colección Invierno 2005-2006. Siempre voy a París a comprar los tejidos. Tenemos un producto muy exclusivo y comprar aquí implica poder ver un tejido en muchos proveedores. Ya que tengo la posibilidad, compro exclusivas de tejidos que no pueden ser utilizados por ningún otro diseñador.
 


¿Y qué cantidades adquiere?
 


Si tengo muy claro que un tejido me va a ir muy bien para trabajarlo puedo comprar hasta 100 metros, pero nunca sé lo que haré exactamente con esos metros, que tipo de pieza o que diseño, y no sé si ese tejido lo aplicaré en una, dos o tres muestras. Es un proceso complicado...  Un problema que influye es el poco tiempo del que disponemos para comprar. El hilador tiene que comprar el hilo, el tejedor tiene que comprar el tejido y de ello hacer los acabados. Todo ese proceso absorbe dos meses y por eso debemos comprar rápido para que no se nos eche el tiempo encima.
 



Parece que todo está inventando en el mundo de la moda...
 


¡Todo lo contrario!. Estamos en la era de los tejidos. Antes había muy poca variedad y ahora mucha gente se ha abocado a la fabricación de tejidos muy especiales, cosa que puede tener contraindicaciones. Se corre el riesgo de que un tejido experimental no cuaje entre los compradores y quede desaprovechado.
 


Entonces, después de la crisis del textil parece que el sector remonta el vuelo...
 


Que vivamos en la era del textil no implica estar exentos de crisis. Para poder vender nos hemos de romper la cabeza con tal de aportar cosas nuevas. La gente no quiere lo que se llevaba antes, busca prendas y estilos nuevos, y para ello has de planificar muy bien las cosas. Hoy día los márgenes no son los mismos, las cosas se han de hacer muy a medida.
 


¿Continúan siendo los mismos nombres los referentes?
 


A nivel mundial sí. En nuestro país es distinto. Los nombres reputados de la moda acuden a casi todos los desfiles y siempre tienen trabajo. Además, cuentan con el apoyo de grandes empresas que manufacturan grandes cantidades de sus prendas. Aquí todo funciona a menor escala, se hacen colecciones muy bonitas pero luego no se ven en las tiendas. En cambio cualquier Armani o Gucci lo encuentras en los escaparates. El hecho de tener un nombre permite a muchos diseñadores obtener licencias para fabricar todo tipo de complementos, que suman mucho, casi más que la ropa... Las modelos son las que aportan el nombre y la fama, pero todo lo demás es puro negocio.
 


Son como negocios satélites…
 


Hay quién tiene negocios propios y otras empresas tienen licencia de explotación de la marca. En España, lo que intentan estas empresas es conseguir licencia. En sus productos hay marcadas las líneas de cada diseñador: Armani, Versace, Dior...  Intentan explotar sus iconos en cada complemento.
 


¿Y cuál sería el icono diferencial de Mireia Bisbe?
 


Vengo del mundo del comercio. Entré en este negocio con una ambición más orientada al negocio que al diseño. Siempre he sido diseñadora pero desde un principio nacimos como una marca. Por lo general, la gente tiende a  identificar un nombre con un estilo, y en los últimos tiempos estamos buscando ese icono que nos haga diferenciales de cara al consumidor. Estamos intentando buscar un icono, que seamos reconocibles para todo comprador, tener un elemento diferencial.
 


¿No quieren abrir el mercado masculino?
 


Por ahora no, desconocemos bastante este mercado, pero esto no quiere decir que más adelante lo podamos tantear.
 


¿Qué opinión le merecen las polémicas Madrid-Barcelona para encontrar la capitalidad de la moda en España?
 


Antes toda la moda se concentraba en Barcelona, y exportaba muy bien al exterior pero creo que ambas pasarelas presentan colecciones de gente de todo tipo en busca de una oportunidad. Todo el mundo se beneficia en los desfiles, porque salir a pasarela significa mantener tu nombre, o darte a conocer, y es importante mantenerse en el mercado y ampliar el foráneo. Si surge la posibilidad de desfilar en el extranjero quiere decir que aquí, ya sea en Barcelona o Madrid, se te ha valorado. Pero también hay gente que lleva mucho tiempo y no aporta nada, gente que se mantiene sólo por el nombre. Es algo bastante injusto. 
 
 


¿Cómo funciona la selección de firmas para los desfiles?
 


Pues bastante mal. No hay tiempo para preparaciones, y también es negativo que no haya ningún tipo de contrato, como nos pasó en la última edición de la pasarela Gaudí. Después de desfilar en un par de ocasiones, te das cuenta de que juegan con tu empresa.
 
 


¿Nueva York o París?. ¿Nueva York continúa intentado ser una referencia en Europa?
 


Son pasarelas independientes y cada una intenta funcionar a su modo. Hoy en día los esfuerzos son muy grandes, porque las modelos valen mucho dinero, y todo el mundo intenta mirar por su pasarela. La rivalización se basa en intentar hacer más atractivos los desfiles. Hoy en día no hay una moda determinada en París o en Nueva York, el mercado es muy homogéneo y puedes encontrar las mismas marcas por todo el mundo. Evidentemente, un español que desfile en NY en seguida será reconocido en el país. Lo que tienes en casa se valora cuando triunfa fuera. Custo por ejemplo, cuando desfiló en NY experimentó una subida enorme.
 


Con persecución de paparazzis incluida…
 


Es que hoy en día, un diseñador no es sólo un diseñador. En el exterior puedes ser un diseñador, tener tu empresa, y labrarte un nombre. Pero aquí tienes que crearte un nombre para que te puedan contratar.
 
 


¿De qué manera una empresa como la suya lleva los procesos de comunicación y relaciones públicas tan necesarios en el mundo de la moda?
 


En el mundo de la moda la aparición en los medios es vital, por ello tenemos a una persona que se dedica a nuestra comunicación. El éxito es la mejor promoción, pero para salir en los medios de información general, o eres muy conocido o tienes que pagar cifras astronómicas de publicidad. Es un sector caro, una página en el Vogue no baja de 6.000 euros. Además no sólo está la página, también su proceso creativo, que cuesta mucho dinero. Se llega a la conclusión de que la única manera para ganarse la vida es vendiendo.