Directora de Pen & Tec Consulting, S.L.

Elinor McCartney

 La nueva reglamentación europea a examen

 ”Los consumidores tienen la sensación de que la biotecnología es algo terrorífico”

 Escándalos como las vacas locas o el caso de las dioxinas en Holanda han marcado la percepción del consumidor

Martes, 23 de Noviembre de 2004
 Fundada en el año 2000, Pen & Tec ofrece consultorías a las empresas que necesitan ayudas en términos de regulación y desarrollo de productos y nutrición animal. La compañía, dirigida por la Doctora Elinor McCartney, está especializada en la regulación de aditivos alimenticios, nutrientes y productos veterinarios farmacéuticos. Afincada en Barcelona, Pen & Tec trabaja para los principales productores de Europa.
"El RASFF (Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos) es muy eficaz, ya que con la tecnología electrónica, los 25 miembros de la UE están muestreando los productos alimenticios que entran y circulan en la comunidad"

"El consumidor no sabe que desde hace 20 años se producen varios tipos de aditivos para alimentación y piensos, utilizando biotecnología: añadidos de vitaminas, aminoácidos, enzimas, etc."

"La soja transgénica necesita menos herbicida que la natural, lo cual ahorra costes, y además tiene más tiempo para desprenderse de esos residuos"

"Muchos científicos reconocen que la biotecnología puede aportar muchas soluciones para paliar el hambre en el mundo"
 
 

¿Nos encontramos en un momento de transición en la industria alimentaria?
 


Sí. Las percepciones de los consumidores frente a la calidad de los alimentos y los productos animales, han ido mutando a raíz de varios escándalos: las vacas locas, el caso de las dioxinas, la salmonela, etc. La respuesta legislativa de la UE fue la redacción del Libro Blanco de la Agricultura y el Desarrollo Rural (White paper and Food Safety), en el año 2000. Lo que persigue mediante su legislación, es la excelencia en todos los procesos de la cadena alimentaria, desde la granja hasta la mesa. El Libro Blanco fue el punto de partida de todo un nuevo marco reglamentario que a partir del 2005 se va a poner en marcha.
 


Trazabilidad
 


Exacto. Control del producto en todos sus procesos. Análisis de riesgo y puntos críticos de control. Y la posibilidad para el cliente de saber lo que compra. De verificar en el etiquetado, el recorrido y componentes de ese alimento antes de llegar al punto de venta. Al controlar todos los operadores de la cadena alimentaria, desde los productores de pienso hasta los procesos de engorde de ganado en las granjas, se asegura que los productos finales como la carne, los huevos y la leche, lleguen a las tiendas con unas garantías de calidad.
 


¿Estados Unidos sigue la estela de la Unión Europea?
 


Estados Unidos y Europa van a llegar al mismo marco legislativo, pero por motivos distintos. En la UE se ha llegado a este punto por los escándalos acaecidos en los últimos tiempos, pero en Estados Unidos (USA) se ha llegado a este punto por otro motivo: el bioterrorismo, y también por el claro deseo de tener una seguridad en la cadena alimentaria.
 


¿Sobrevivirán las empresas a esta norma?
 


Sobrevivirán los mejores. Ni los más grandes, ni los más pequeños. Las empresas deberán adaptarse a la nueva legislación. 
 


¿Pero existen tantas empresas que desdeñan la trazabilidad? ¿Hay tanta corrupción alimenticia?
 


Los escándalos avalan esa corrupción. A partir de ahora cualquier operador tendrá que cumplir con las directrices del Libro Blanco. Porque además, hay otro sistema que respalda de forma pragmática esta normativa: el RASFF (Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos). Cualquier producto alimenticio o pienso que entra, o está en circulación, en la red alimentaría de la UE, es susceptible de ser muestreado y analizado en busca de sustancias indeseables. 
 


¿Y este sistema surgió a partir de los escándalos?  
 


En parte sí. El escándalo de las dioxinas en Holanda se produjo por la venta de lotes de grasa contaminados con residuos industriales, como parte de lote para piensos de pollo. Esta grasa contaminada entró en los piensos de pollos, y automáticamente estos pollos contaminados entraron en los supermercados. Cuando ya era demasiado tarde, encontraron los residuos. El coste de retirar ese producto del mercado fue tan alto que la UE decidió tomar varias medidas. La RASFF permitirá que negligencias como estas no se vuelvan a dar. Ya que además de alertar a la población, suponen un gasto enorme.
 


Tiene algún otro ejemplo...
 


Y tanto, el RASFF detecta muchos tipos de sustancias indeseables en la cadena alimentaria. Por ejemplo, una conocida empresa dedicada a la producción de patatas fritas congeladas, procesaba sus patatas de tal forma que las pieles, mezcladas con una sustancia cenagosa especial, quedaban separadas y se vendían como subproducto para la creación de piensos para animales. Al contacto con la arcilla, las pieles quedaron contaminadas con dioxinas. Éstas se vendieron a una fábrica de piensos holandesa, la cuál llevo a cabo todo su proceso, y finalmente distribuyó el producto a varias regiones. La RASFF detectó la sustancia indeseable en varias granjas e inmovilizó todo producto contaminado.
 


¡Qué eficacia!
 


¡Y aún hay más casos!
Este sistema es muy eficaz, ya que con la tecnología electrónica, los 25 miembros de la UE están muestreando los productos alimenticios que entran y circulan en la comunidad. Cuando se encuentra algo fuera de la ley está publicado instantánea en la Intranet y se activan los mecanismos de emergencia.
 


El sistema RASFF habrá aumentado la cautividad de los operadores...
 


Los operadores en Europa son muy cautivos y no distribuyen productos sin antes tener todas las garantías de que su trazabilidad es correcta. También está creciendo la sensibilidad con las importaciones de terceros países. Muchos supermercados en Inglaterra han ido más allá en su nivel de exigencia a los proveedores. Envían gente a examinar la producción a los países exportadores como Argentina, Chile o Brasil, y excluyen a todo productor que usa antibióticos, promotores de crecimiento, harinas de carne o GMO’S (Organismos genéticamente modificados). Lo sorprendente es que los proveedores son muy cumplidores.
 


¿Y las industrias están preparadas para afrontar las nuevas exigencias legales?
 


Los países escandinavos como Holanda o Bélgica van por delante de los demás en ese sentido. En países con industrias más antiguas surgen problemas. Lugares como Inglaterra, España o Italia, presentan grandes dificultades en algunos puntos concretos a la hora de cumplir la legislación, y seguramente presentarán una reestucturación en su industria. 
 


¿En cuanto tiempo se llevará a cabo esta reestructuración?
 


En los próximos cinco años. Además habrá más competencia entre empresas y se producirán absorciones.  
 


¿La legislación europea es una forma de proteccionismo a ojos de los otros países fuera de la UE?
 


Es lo que dicen los americanos y los latinoamericanos, pero en realidad, yo tengo clientes en Europa que a nivel de registrar aditivos, lo tienen tan difícil como los de fuera. Muchos dicen que incluso lo tienen peor, ya que además de la legislación de trazabilidad, tienen problemas con la legislación del bienestar de los animales y medio ambiente. 
 


¿Cómo ve el futuro de España dentro del mercado agropecuario de la UE?
 


España tiene un pequeño problema a superar, que es la creencia de que lo bueno es barato. Hay que pensar en la calidad, antes que en el precio. Y perfilar una mejor estrategia de marketing. Los daneses, que tienen la producción porcina más competitiva del mundo - producen más y mejor en menos tiempo -, han creado una marca: el bacon danés, con importante exportación en Inglaterra y Japón. A partir de una buena política de calidad y una correcta estrategia de marketing, están llegando a un público muy selecto y numeroso.
 


Pero España tiene un producto con una marca reconocida mundialmente: el Jamón de Jabugo...
 


El jamón de Jabugo es exquisito, sin embargo se desvirtúa mucho su nombre. Es muy corriente en ciertos supermercados y locales de restauración, que a cualquier tipo de jamón, le llamen "de Jabugo". Esto juega en contra de la percepción de su marca y cualidades.
 
 


Muchas encuestas  han apuntado que el 70% de consumidores europeos está en contra del uso de los alimentos transgénicos (organismos genéticamente modificados en la cadena alimentaria) ¿Le impresiona esta cifra?
 


Es una polémica interesante. El consumidor no sabe que desde hace 20 años se producen varios tipos de aditivos para alimentación y piensos, utilizando biotecnología: añadidos de vitaminas, aminoácidos, enzimas, etc. Casi todos ellos son GMM'S (Micro-organismos modificados genéticamente) con un uso muy estandarizado hasta que se desató la gran polémica de los macro ingredientes para piensos como la soja transgénica. El 95% de la soja del mundo va destinada a pienso de animales y casi toda es transgénica. El único país capaz de suministrar soja no transgénica a Europa es Brasil. 
 


¿Está dejando entrever que existe una demonización popular hacia la soja transgénica?
 


Sí. La soja transgénica ha tenido muy mala prensa. Los consumidores se han hecho a la idea de que la soja transgénica es un producto tratado con mil herbicidas diferentes y está lleno de residuos. Que es algo terrorífico. Y no es así. De hecho la soja transgénica necesita menos herbicida que la natural, lo cual ahorra costes, y además tiene más tiempo para desprenderse de esos residuos. Los consumidores están en contra sin conocer muy bien las ventajas de la soja transgénica.
 


Entonces el uso moderado e inteligente de la biotecnología, ¿es necesario?
 


La biotecnología podría traer más ventajas. Permite a las plantas poder crecer en tierras marginales, aumenta la resistencia de éstas en tierras salinadas... Muchos científicos reconocen que la biotecnología puede aportar muchas soluciones para paliar el hambre en el mundo. Lo que afecta a la popularidad de la soja transgénica es la opinión extremista de los ecologistas frente al tema. Greenpeace se posiciona en contra sin ver las ventajas que comporta la biotecnología. Han de comprender que las cosas no son negras ni blancas. Son grises.