Director de La Vanguardia Digital

Lluís Foix

El periodismo, un oficio

“Ocurre algo grave en España: hay poca libertad”

Lluís Foix se muestra partidario de fiarnos de alguien que merezca confianza a la hora de interpretar y que tenga presente que vivimos en una sociedad en la que "las cosas no son lo que son, sino lo que parecen".

Martes, 06 de Mayo de 2008
<b>Feedback Today</b> cumple su cuarto aniversario. Y queremos celebrarlo dedicando un número entero al nivel más alto de la comunicación en nuestro país, aquella en la que intervienen algunos de los principales medios. Desde la privilegiada posición de los cargos que ocupan, pero aprovechando, a la vez, su bagaje y experiencia, las entrevistas de este número nos permiten conocer los verdaderos entresijos del llamado cuarto poder. Hoy charlamos con Lluís Foix, director de <b>La Vanguardia Digital</b>.
<div align='center' class='destacado'>“Uno de los secretos del periodismo consiste en la capacidad de relacionar las cosas, de ser culto, en el sentido de no sólo haber leído mucho sino saber poner las cosas en su sitio”</div><br><br><div align='center' class='destacado'>“No soy ni quiero ser referente de nada. Porque cuando doy alguna opinión sobre algo que me preguntan, hay personas que lo cogen como referencia y no tiene por qué ser así”</div><br><br><div align='center' class='destacado'>“Aquí no existe la libertad que se da, por ejemplo, en el mundo anglosajón. Y a mi lo que me gusta es que el periodismo lo diga todo aunque haga daño, porque es uno de los instrumentos para crear progreso en la sociedad”</div><br><br>
<b>Usted es un referente del periodismo, sobre todo por su capacidad de dar una visión diferente de las cosas.</b>
 
Mire, cuando uno llega a una cierta edad, tiene un bagaje profesional; es decir, que sea lo que sea lo que hace, lo sabe hacer. En el caso del periodismo, creo que se consigue con la capacidad de relacionar las cosas, de ser culto en el sentido de no sólo haber leído mucho, sino saber poner las cosas en su sitio. También se puede volver a leer algo que se ha escrito hace muchos años y ver si aún hoy estaríamos de acuerdo. En mi caso, creo que la mayoría de escritos sí los volvería a firmar.


<b>Bien, pues entonces parece que es cuestión de tiempo y talento.</b>
 
A mi personalmente, en la vida me ha ido muy bien saber idiomas, haber viajado mucho, haber conocido a gente de muchas culturas y, básicamente, haberme divertido mucho. Creo que lo importante es pasárselo bien, tener ilusión, tomarse las cosas con  cierto sentido del humor y no demasiado en serio. Otra cosa que funciona muy bien es el ser una persona agradable, el no estar enfadado con la vida.


<b>Y quizá también haber leído mucho.</b>
 
Sí, claro. He leído mucho, de forma desmesurada, porque me gusta, porque lo he necesitado, y he tenido tiempo. Con el oficio de corresponsal y el estar tanto tiempo fuera de casa, creo que es imprescindible. Aunque ahora suene casi aristocrático. 


<b>Pues sí, ahora parece imposible.</b>

Pero en mi caso es una costumbre: cada día por lo menos leo durante una hora, y no sólo periódicos, claro, sino libros. Porque los periodistas que somos especialistas, debemos saber situar las cosas que ocurren.


<b>Sus intervenciones en otros medios lo han convertido, también, en un referente.</b>
 
Yo no soy ni quiero ser referente de nada. Porque cuando doy alguna opinión sobre algo que me preguntan, hay personas que lo cogen como referencia y no tiene por qué ser así. También soy consciente que el día que dejas de escribir o de salir por la tele, has acabado para siempre.


<b>Pero su función es muy importante…</b>

El periodista es aquella persona que escribe el borrador de la historia y, luego, ya vienen los historiadores, los que acaban de perfilar las cosas que han pasado y, después, la vuelven a rehacer. Así que el periodismo no es una ciencia, es un oficio.


<b>Pero el poder teme y respeta al mismo tiempo al periodismo.</b>
  
Mire, lo que hace que alguien te respete es la capacidad de hablar y de decir las cosas, en un marco de rigor, aunque te puedas equivocar. Pero sí, hoy en día, el periodista es una persona temida porque el poder está pendiente del periodismo y esto es lo que hace que el periodista tenga demasiado poder.


<b>Tiene mucho, sí.</b>
 
Pero es que además ocurre algo grave en España: hay poca libertad. La prensa está controlada por el poder político, por el financiero, por el económico y por demás poderes. Los periodistas y los medios de comunicación no son idearios que defienden, sino que siguen a un grupo y este grupo lo que tiene son intereses, es decir, el dinero.


<b>¿Y qué se puede hacer?</b>

Nada, porque este país es pequeño y, en este sentido, miserable. Aquí no existe la libertad que se da, por ejemplo, en el mundo anglosajón. Y a mi lo que me gusta es esto, el periodismo que lo dice todo aunque haga daño, porque el periodismo es uno de los instrumentos para crear progreso en la sociedad. De hecho, si se fija, los pueblos que han tenidos menos dictaduras o ninguna, sus sociedades son aquellas que más han progresado. Ahora bien, tampoco se puede confundir la libertad con la frivolidad. Pero no, la libertad es lo que menos miedo me da y creo que en este país hay un déficit de ella porque no nos la acabamos de tomar demasiado en serio.


<b>¿Y la red?</b>
 
La red es un instrumento donde la libertad no tiene límites y esto, en cierto modo, también es un problema, porque algunos de los que participan son gente que opina sin necesidad de que puedan ser identificados. 


<b>Quizá hoy en día hay demasiada información.</b>

Hay mucha y esto también es un problema porque se produce una saturación. Es entonces cuando la gente consulta a determinados periodistas que quizá no merecen crédito. En mi <i>blog</i>, por ejemplo, tengo a una fidelidad de personas con las cuales se establece una relación, estén o no de acuerdo con lo que diga. 


<b>¿Hacia dónde iremos pues?</b>

Creo que el sector de la comunicación está en una profunda crisis, porque está en una gran expansión en la cual hay actores cada vez más plurales, más globales, que tienen acceso a la información y la producen. Por ejemplo, eso que se oye de que en China o Cuba se restringe el acceso a Internet. Hoy en día, Internet es símbolo de libertad y esto a mi me da una gran satisfacción, aunque haya cosas que estén bien y otras que sean despreciables.


<b>Los disturbios en Tibet son un buen ejemplo.</b>
 
Sí, son imágenes que han dado la vuelta al mundo aunque el régimen no quiera que salgan de ahí. El poder quiere controlar la información, pero la ha perdido. Y tampoco es monopolio exclusivo del periodista, sino de cualquier persona con un móvil y un ordenador, así que hay gente que me lee y que sabe muchísimo más que yo, y sobre lo que escribo. En el fondo, esto es la sociabilización del conocimiento.


<b>Pero esto siempre ocurrirá, porque el periodista es el intermediario entre la noticia y el lector.</b>
 
Pero esto ya no está tan claro. Hace unos años, si el corresponsal enviaba una crónica, todo el mundo se la creía, pero ahora hay muchos puntos de vista y muchos enfoques. Entonces, sí, hay demasiada información y es difícil escogerla. ¿De quién debemos fiarnos? Pues de alguien que merezca confianza a la hora de interpretar, de que tenga presente que estamos en una sociedad en la que las cosas no son lo que son sino lo que parecen.


<b>¿Y hacia donde cree que va la prensa?</b>

Tal y como le decía, la prensa está pasando por un gran momento de cambio, porque de la misma manera que uno ya no se levanta para consultar un libro, tampoco uno no se levanta para comprar un periódico y ver los anuncios, porque todo está en la red. El diario ya no es el único medio de información, así que con el tiempo pienso que llegará a encarecerse. Pero la cuestión no es saber cuál será el papel de la prensa, sino cómo evolucionará el sector de la comunicación en un mundo empresarial con mucho poder y mucha influencia en la sociedad. 


<b>¿Y esto es posible?</b>

Sí, porque las cosas son así. Pero es malo por la libertad porque sin ella, una sociedad no prospera. Las cosas se deben saber, se debe contar lo que pasa. Creo que el sector atravesará por una crisis económica, de definición de los productos y de acomodar tanta masa critica de personas que se dedican al mundo de la comunicación. Será difícil ver cómo la nuevas generaciones periodísticas, igual que en todas las profesiones, harán el cambio. La diferencia de sueldos entre las generaciones que tienen 40-45 años y las más jóvenes es muy grande y por eso se verán muchos despidos. Pero no desaparecerá la profesión, sino la capacidad de decir, de criticar, de contraponer, de tener puntos de vista distintos.