Periodista y presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión

Manuel Campo Vidal

Crisis, sinónimo de cambio

Si no se contrasta la información, se pierde credibilidad

Manuel Campo Vidal habla de una multiplicación de canales que aparecerá como consecuencia de la apagada analógica. Esto conllevará a una fragmentación de audiencias y una multiplicación de pantallas que, a su vez, comportará una refundación del mercado publicitario

Martes, 20 de Mayo de 2008
Hay pocos, muy pocos periodistas en este país que puedan tener el suficiente consenso como para poder moderar un debate entre los dos líderes políticos mayoritarios. Y poder tener también el coraje de soportar las presiones de todo tipo a las que será sometido. Será que un buen periodista no sólo debe ser capaz de hacer bien su trabajo sino transmitir aquellas cualidades exigibles en cualquier líder: ecuanimidad, equilibrio, credibilidad. Hablamos con uno de ellos, Manuel Campo Vidal.
“En el debate con los líderes políticos, no sólo se negoció con ellos: también con la propia Academia y con las televisiones. Y fue tan interesante como las dos horas que duró el debate”

“La comunicación está atravesando una transición. Vamos a los sistemas digitales, la multiplicación de canales, la fragmentación de audiencias. Y porque hay un medio nuevo de comunicación, que hace 20 años no existía, que es Internet”

“Hay dos grandes problemas en el periodismo: el hecho de no tener en cuenta una segunda o tercera fuente para contrastar la información, y el excesivo alineamiento de los periodistas por voluntad empresarial o política”

Después de moderar uno de los debates de candidatos en las elecciones generales, ¿cree que aún le quedan muchas cosas por hacer?

Parece obvio, pero en el mundo de la comunicación y en el mundo profesional, en general, es importante aprender cada día. Me queda por hacer todo lo que he hecho, pero mejor. Y claro, siempre hay facetas del periodismo que no llegas a desarrollar porque la vida te lleva por otros derroteros. En mi caso, el no haber sido corresponsal  de guerra. Me gusta mucho el ejercicio del periodismo, pero en mi caso, y ya que ha comentado el tema de los debates presidenciales, ha sido más importante el de la negociación. Si no hubiera habido mucha, no se habría podido conseguir nada. He sufrido con ello, pero tengo la satisfacción del ejercicio de la profesión de negociador.

Así que usted fue también negociador. 

Sí, fui el negociador básicamente porque soy el presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión y, aparte del equipo de negociadores que tiene la Academia, tuvimos que hablar también con los partidos políticos y con las televisiones. Le aseguro que fue tan interesante como las dos horas que duró el debate.

¿Podría decirse que la comunicación está pasando por una crisis?

Siempre se dice que la comunicación está pasando por una crisis. Pienso, como todo el mundo, que hay una crisis general; pero no sólo me refiero a una económica. Las crisis también son sinónimo de cambios, de transformaciones, de transiciones. Creo que sobre todo la comunicación está atravesando una transición profunda. En el caso de la televisión porque vamos hacia los sistemas digitales, la multiplicación de canales, la fragmentación de audiencias. Y porque hay un medio nuevo de comunicación, que hace 20 años no existía, que es Internet. Esto es determinante y llega un momento en el que todos los medios se van reacomodando.

¿Reacomodando?

Sí, creo que no morirá ninguno, pero la historia de la comunicación es la historia de los funerales de los viejos medios que aparecen de nuevo.

¿Cómo dice?

Es muy sencillo: cuando apareció la radio, a principios del siglo XX, se dio por liquidada la prensa que había nacido en el XIX. Cuando apareció la televisión a mediados de los años 40, se dio por liquidada la radio. Y cuando apareció la televisión temática, se dio por liquidada la generalista. Y así con todo. Incluso con Internet. Su aparición ha provocado que más de uno se haya aventurado en afirmar que muy pronto se terminará la prensa. Y mire. Todos los medios siguen existiendo. Pienso que cada uno de ellos, debe reacomodarse y reinventarse. Ahora estamos en un periodo de estos, en los que para algunos puede acabar siendo crítico. Pero luego vendrá otro periodo de calma y así hasta que se asuma un nuevo reto.

¿Considera que el periodismo en general tiene buenos profesionales?

Los dos problemas fundamentales que veo en este mundo son: uno, que muchos periodistas no tienen el ejercicio ético de consultar una segunda o tercera fuente, con lo que la información se basa sólo en una. Así que el gran enemigo del medio es la falta de credibilidad del propio periodista. Yo personalmente soy muchas veces objeto de este tipo de errores: si uno se toma el tiempo de contrastar, se pueden evitar muchos errores.

¿Y el segundo?

El segundo problema es el excesivo alineamiento de los periodistas por voluntad empresarial o política con las determinadas trincheras del debate político y económico. Y esto comporta también una falta de credibilidad importantísima. Con todo esto, la figura del periodista nos la tenemos que mirar entre todos, porque no es un problema de libertad o de medios. Si un periodista no es capaz de aparecer como un elemento creíble ante la sociedad está preparando su desaparición.

Su figura quizá no se entiende del mismo modo que hace unos años.

No, y además creo que las nuevas generaciones faltaron a clase cuando explicaban el tema de la segunda fuente. Esto en general y especialmente en Internet, supone un desprestigio para el periodista y el medio.

Lo que ocurre es que, quizá, ahora todo el mundo tiene opinión.

A ver, de opinión se puede tener la que se quiera, pero la información debe ser contrastada porque sino, se pierde.

Como fundador de Audiovisual Sport ¿podría explicarnos por qué existe tanta polémica por el tema de las retransmisiones deportivas?

Esta cuestión es y será uno de los elementos de una batalla empresarial muy importante, así que no es descartable que nos lleve hacia unas remodelaciones de la propiedad de algunos sistemas de distribución de televisión por pago. Yo participé en lo que fue la primera guerra del fútbol y también negocié la paz. Pero pienso que la que hay ahora es más complicado, porque algunas de las compañías que participan están cotizando en bolsa, así que la guerra tiene una dimensión importante. Y luego porque también ha habido un encarecimiento desproporcional del coste de los derechos, que rebasa el crecimiento natural del mercado y esto hace que sea muy difícil de gestionarlo.

De hecho, Audiovisual Sport es un gestor.

Sí, pero es que ha aparecido MediaPro que tiene otros derechos. Y ahora hay una conjunción entre las compañías que tienen un club y otras que tienen a otro, porque juegan contra ellos. Es difícil, y resulta una de las cuestiones que tienen una relativa trascendencia, sobre todo porque hace poco estuve viendo una estadística que reflejaba que el fútbol por pago ha tenido más audiencia en España que en abierto. De acuerdo, hay partidos mejores, pero prueba sin duda su importancia.

¿La inminente apagada de la televisión analógica va a suponer muchos cambios comunicativos?

Lo que estamos abocados a vivir en el próximo año y medio, será espectacular. A partir del 3 de octubre del 2010 habrá una multiplicación de canales, es decir, la oferta se va a incrementar; y como consecuencia, se producirá una fragmentación de audiencias. Difícilmente, el líder tendrá más de un 15% y algunas cadenas, excepto una o dos, tendrán muchas dificultades para tener dos dígitos. Además, habrá una multiplicación de pantallas porque no sólo existe la del televisor, sino también la del ordenador, la del móvil. Y todo ello también comportará una refundación del mercado publicitario.

Entonces, ¿todo ello proporcionará más trabajo?

Si hay más canales, alguien los tendrá que atender, claro. Pero habrá que conseguir que la gente trabaje en buenas condiciones, no con precariedad.

¿Y la nueva generación de comunicadores? ¿Tendrán nuevas salidas profesionales?

Por supuesto. Además, se debe tener en cuenta que se está produciendo una salida preocupante de generaciones de profesionales que rondan los 50 años. En cualquier redacción de cualquier medio es muy difícil encontrar a gente de esa edad. Todo esto forma parte, también, de esta pérdida de descapitalización profesional que ha habido en los medios de comunicación. El hecho de que haya habido series como “Periodistas” o que en cada ciudad haya una universidad de ciencias de la información, contribuye a que la situación sea complicada.

Hay demasiados periodistas.

El problema es, según el presidente de periodistas de España, Fernando González Urbaneja, que si el mercado acostumbra a absorber 24.000 periodistas y los estudiantes son 48.000, lógicamente, aquí hay algo que no cuadra.

¿Qué retos de futuro tiene?

Tengo cinco hijos, así que por lo tanto, no puedo ni prejubilarme ni jubilarme. Tengo suerte de trabajar en lo que me gusta y soy feliz con mi profesión y, si es posible, quiero seguir haciendo programas de televisión que sean interesantes. No necesariamente son los que tienen una mayor audiencia, pero sí te permiten hacer periodismo. Este es mi reto.