Talleres de comunicación personal

Ferran Ramon-Cortés

Comunicación personal

Damos lo mejor de nosotros cuando seguimos nuestro proyecto vital

Ferran Ramon-Cortés defiende que si somos capaces de seguir nuestro proyecto vital, es cuando realmente damos lo mejor de nosotros mismos. Piensa que seríamos más felices si estamos bien haciendo lo que nos gusta.

Martes, 03 de Junio de 2008
Lo importante no es comunicar. Comunicar lo hace todo el mundo. Las grandes multinacionales y las pequeñas empresas. Lo que resulta esencial es saber comunicar. Transmitir en palabras e imágenes aquello que se quiere expresar. Ferran Ramon-Cortés ha dedicado los últimos años a impartir cursos y seminarios sobre el tema, añadiendo un elemento que forma parte ya de cierto enfoque vital: él ha acabado haciendo lo que más nos gusta, y nos invita a seguir su ejemplo.
“En la vida acabas enseñando lo que más necesitas aprender. Yo necesitaba aprender comunicación y he acabado enseñando porque, como lo necesitaba me formé así”

“El futuro nos puede deparar nuevas tecnologías, pero lo que deberemos hacer será construir un mensaje comunicativo coherente. Me preocupa más hacer un mensaje potente que no el medio con el que se transmita”

“Es una irresponsabilidad no darnos cuenta de que no estamos bien si nuestro propio cuerpo nos está avisando. Todo tiene un límite, pero la vida moderna, la responsabilidad, y la presión social también tienen mucho que decir”

Empezó en publicidad. ¿Qué le llevó a la comunicación personal?

Trabajando en publicidad descubrí que en la comunicación, había terrenos que tenían que desarrollarse, y me sentía limitado por cierta falta de conocimientos, así que todo ello me impulsó a formarme, investigar y a recorrer caminos. Hasta el punto que decidí meterme profesionalmente en ello.

Hasta que se publica “La isla de los cinco faros”. 

Sí, todo ello está reflejado en mi primer libro, el éxito del cual, me confirmó que el tema de la comunicación era aquello por lo que quería luchar. Ya había empezado a dar  seminarios de comunicación y formación, y coincidió además con una serie de cambios en la dirección a nivel europeo y español en la empresa en la que trabajaba, así que decidí hacer el salto. Dejando un pie, eso sí, en Paradigma, la compañía en la que trabajé durante mucho tiempo, pero desarrollando un concepto de comunicación personal.

Y este concepto, ¿se enmarca en la autoayuda o reflexión interior?

Existe una dicha, que yo he seguido en mi camino, que dice que en esta vida acabas enseñando lo que más necesitas aprender. Yo necesitaba aprender de comunicación y he acabado enseñando porque, evidentemente, como lo necesitaba me formé así. Creo que tiene relación siempre con lo que pasa en nuestro interior y en nuestra carrera profesional; también con nuestra condición vital. Y si no lo hacemos así, creo que es entonces cuando nos equivocamos, cuando estamos en trabajos que no nos llenan, y tenemos sólo un empleo en lugar de disfrutarlo. Si somos capaces de seguir nuestro proyecto vital, es cuando realmente damos lo mejor de nosotros mismos. Que tiene este punto de introspección, no lo niego, pero pienso que le debemos dedicar un poco de tiempo a todo ello y seríamos más felices si estamos bien haciendo lo que nos gusta.

Esto sirve para la gente estresada quizá…

Para algunos de nosotros, el mundo profesional nos desborda, y cuando nos damos cuenta, quizá es demasiado tarde. En mi caso, por ejemplo, creo que llegué al límite cuando tuve dos ataques de ansiedad que me llevaron a urgencias. Creo que es una irresponsabilidad no darnos cuenta de que no estamos bien si nuestro propio cuerpo nos está avisando. Así que todo tiene un límite, pero admito que la vida moderna, nuestra propia responsabilidad y la presión social, también, tienen mucho que decir.

Sin embargo, las empresas priorizan resultados y dejan de lado la comunicación personal.

Sí, creo que aunque no se ejerce mucho, la comunicación sólo ha hecho que ganar terreno en los últimos años. En Estados Unidos lo tienen muy claro y aquí nos estamos dando cuenta de que hay grandes déficits en la comunicación empresarial. Hay grandes profesionales que fracasan, pero no por incompetentes, sino porque no saben comunicar con la otra gente, no saben hacer equipo, no saben hacer entorno y todo esto acaba por pasarles factura. Ahora mismo hay mucha gente brillante que no hace carrera profesional, precisamente, por su incapacidad de comunicación.

¿Es fácil saber qué comunicar?

De contenidos nunca faltan, hay muchísimos. En estos momentos se puede saber de todo, pero saberlo explicar es el gran qué. Grandes directores de cuentas de la publicidad son gente que sabe trasmitir a los demás, sabe comunicar lo que quiere decir y sabe establecer una relación que funciona. Me he dado cuenta que en una empresa de servicios, al final, los productos son etéreos, pero lo que tiene un gran valor y una gran complejidad es establecer la relación de confianza con el cliente. Y aquí es donde muchas empresas de servicios fallan.
 
¿Y todos podemos acabar comunicando?

Claro, parto del principio básico de que todos somos capaces de comunicar. Lo que intento hacer es que la persona que tengo delante descubra sus habilidades de comunicación y pueda sacar el máximo provecho. Sus habilidades serán diferentes de las mías y, por lo tanto, sacará lo que tenga para hacerlo de la mejor manera posible. Lo importante es que cada persona es única y debe saber capaz de conocer sus habilidades para sacar el mejor partido. Existen unas directrices, pero no existe un método, aunque si tuviéramos que exponer un axioma básico seria “un poco de humor + un poco de sonrisa + una anécdota = una gran presentación”.

¿Por qué existe la tendencia de que los grandes profesionales crean pequeñas empresas personales?

Desde mi punto de vista, la multinacional tiene tendencia a centrifugar y a deshacerse del talento a una determinada edad. Es más barato, claro está, porque el problema se puede resolver igual con una persona de 35 años que no con más edad y experiencia. Sin embargo, yo soy partidario de que si trabajas en una multinacional debes tener un plan B, porque llega un momento en que el trabajo llega a absorberte tanto que tu situación se vuelve cada vez más ajena a tu control. Creo que llega un momento en que debes decidir si quieres tirar por otro camino, asumiendo el papel de ser el que controla tu propia vida.

¿Y esto, a dónde le ha llevado? 

Lo que quiero es tener la percepción de que mi participación es valiosa en una tarea, que participo y que aporto y marco una diferencia. Porque si soy una pieza más y prescindible, pues no. Este paso lo doy porque a los 45 lo puedo hacer y a los 55 no sería capaz.

¿El nombre de Paradigma tiene algo que ver con todo lo que piensa de la comunicación?

El nombre salió porque lo que se quería era retornar al paradigma básico de la comunicación. Es un retorno a la esencia de la comunicación.

Con la experiencia que tiene en seminarios, ¿puede constatar un reconocimiento de que algo está cambiando en la comunicación?

Cambia sustancialmente. Si hemos sido capaces durante años de ir adaptando la comunicación, lo podemos seguir haciendo, del mismo modo que el lenguaje de los SMS ha transformado la comunicación de las nuevas generaciones. El futuro nos puede deparar nuevas tecnologías, pero lo que deberemos hacer será construir un mensaje comunicativo coherente. Así que me preocupa más hacer un mensaje potente que no el medio con el cual se transmita.

No le veo especialmente preocupado por la coyuntura actual. 

Sí que importa, claro, pero creo que las empresas menos vulnerables serán aquellas que tengan flexibilidad. Aquellas que no tengan necesidad de grandes clientes brutales, sino de ser conscientes que se pueden hacer cosas diferentes o enfocar la trayectoria profesional hacia otros intereses. Paradójicamente, estamos recogiendo la demanda de muchos clientes que, de alguna manera, no se sienten especialmente cómodos con la gran multinacional y necesitan unas soluciones comerciales con rapidez. Esto, las grandes estructuras no lo permiten.

Sin embargo, combinar dos trabajos al mismo tiempo debe ser difícil. 

La publicidad la llevo en las venas y me encantaría tener un rincón en forma de consultoría, pero la parte de formación de comunicación personal es mi “pequeño proyecto”, así que de momento tengo el gran privilegio de poder combinar los dos trabajos. Si pudiera hacerlo así siempre, perfecto, pero si algún día tengo que escoger una profesión entre de las dos, entonces me lo deberé de plantear.