Master Consultant en Cambio Organizacional

Miguel Aznar

Máster Consultant

“Aprender a ser líder es mucho más fácil que aprender inglés”

Miguel Aznar nos cuenta que el secreto para que una empresa funcione mejor no es trazar una estrategia, sino ser capaz de implementarla.

Martes, 15 de Julio de 2008
No siempre los que ocupan los más altos cargos de una empresa son los que mejor la conocen. Ni tan sólo aquellos que llevan ahí muchos años. A veces son los de fuera los que pueden diagnosticar los males de una compañía, detectar los aspectos mejorables y extirpar aquellos que son superfluos. Son los consultores, una profesión que resulta más imprescindible de lo que podamos llegar a pensar. Hoy hablamos con uno de los mejores, Miguel Aznar.
“Puedes tener un modelo de cambio para implantar una estrategia, pero las organizaciones cambian cuando se pone en marcha todo. Así que esto no sale bien sin un cambio personal de la gente”

“El secreto en el cambio de la persona es que pueda disponer de todos los elementos para poder realizarlo: tener un título, conocer la empresa, entender qué hace en ella. Y desechar todo aquello que sea superfluo”

“Hay que tener una personalidad muy fuerte para aceptar un proceso de cambio de un modo más o menos tranquilo. Así que lo mejor es hacerlo con personas conocidas y con las cuales se pueda tener una buena relación”

¿Cómo se hace para establecer estrategias a una empresa desde fuera?
La ventaja que tenemos los consultores es que tenemos una perspectiva más global de todo, que puede ser mejor que no la de aquellas personas que están dentro. Centrándonos en un caso concreto, por ejemplo, cuando una empresa tiene una nueva estrategia, la primera cosa que hace el dueño es mandar, pero los colaboradores quizá no responden porque no saben cómo afrontarla, o no quieren, o no entienden que es lo que se pretende.

Así que el secreto está…
El secreto no es trazar una estrategia, sino ser capaz de implementarla. Hace 30 años, las estrategias se gestionaban dentro de las empresas y ahora un experto de IESE o de ESADE te las hace de manera sistemática, de modo que salen solas. 

Bien, ¿y quién hace los estudios?
Podemos decir que la estrategia y su desarrollo es cosa de becarios y becarios evolucionados. Son gente capaz de resumir 10.000 estudios de mercado en un millón de datos, así que es un trabajo para gente joven. Sin embargo, lo que le decía antes es que lo que verdaderamente cuenta es implementar. Y ahí es donde hay un secreto: tú puedes tener un modelo de cambio organizacional muy bueno para implantar una estrategia, pero las organizaciones cambian cuando se pone en marcha. Así que esto no sale bien sin un cambio personal de la gente, y esto se hace a través de unas herramientas muy específicas, pero también un liderato.

¿Y cuáles son estas herramientas?
Estas herramientas se acaban elaborando después de estudios y experiencias de terapia utilizadas para cambiar personas. Pero con la particularidad de que se está haciendo esto con la colaboración de unos cuantos profesionales, sean médicos o ingenieros, que son necesarios para adaptar sus conocimientos a la estrategia de la empresa.

¿Cuántas veces se puede llegar a cambiar la mentalidad de las personas?
A ver, si el cambio está bien hecho es para toda la vida. El secreto en el cambio de la persona es que pueda disponer de todos los elementos para poder realizarlo: tener un título, conocer la empresa, entender qué hace en ella. Si no sabe hacer el cambio es porque cree en cosas que no son la empresa, porque puede pensar en aspectos secundarios o porque sencillamente, no tiene metas. Si sucede esto, lo que uno debe conseguir es que la gente sea capaz de romper con su fórmula de fracaso. Que lo bueno pese siempre más que lo malo. Así que cuando una persona es triunfadora, hay que seguir adelante, aunque falte poco para cumplir los objetivos. 

Hay veces en los que quizá el problema está en quien manda. 
A veces no, siempre. Los directores deben entender que las cosas cambian, y que los modelos nunca son inmutables. Si en un momento dado un director tiene que aceptar el hecho de que tener a 7 personas en su equipo y no a 10 es mejor, debe hacer lo posible para amoldarse a la situación y enfocar un discurso positivo.

Para esto hace falta capacidad de liderazgo. 
Exacto. Todos podemos tener elementos para que estas situaciones sean más fáciles de manejar, pero tiene que haber algo más. Un liderazgo, una energía potencial sin la cual es absolutamente imposible tirar hacia delante un programa de cambio. Los líderes, pues, deben saber hablar de la nueva estrategia, pero también deben explicar los puntos de cambios que comportará todo ello, y las mejoras consustanciales que conllevará la nueva situación. 

Ahora mismo los consultores como usted deben tener mucho trabajo. 

Vamos a ver. Sí, personalmente la gente pide consejos, pero entras en un campo en el cual se mezclan muchos intereses, profesionales y personales, así que se acaba preguntando si no habrá un programa de ordenador que pueda resolver esta clase de problemas.

La gente tiene respeto al cambio y sus consecuencias.
Sí, admito que hay que tener una personalidad muy fuerte para aceptar todo este proceso de un modo más o menos tranquilo. Así que lo mejor es hacerlo con personas conocidas y con las cuales se pueda tener una buena relación. El cambio personal aplicado a las empresas se debe mirar primero si funciona.

¿Y usted? ¿Tiene su propio modelo?
Mi modelo de cambio me lo fui inventando, pero con el tiempo me fui dando cuenta de que el modelo de Andersen, el que había tomado yo como modelo, tenía una serie de referencias como IBM, HP, que algunas habían funcionado muy bien, y otras no. Así que con todo esto del cambio personal, descubrí una lista de referencias de programación euro lingüística para ponerlo todo en un mismo modelo, y ayudar así  a implantar de verdad un sistema de trabajo.

¿Existe alguna fórmula para llegar al éxito?
Existe una fórmula universal de éxito versus la fórmula individual de fracaso. Consiste en lo siguiente: la exploración de la eficacia de la persona, y su mejora, se hace mediante una serie de factores, agrupados en la Fórmula Universal de Éxito; en contra, la Fórmula Individual de Fracaso (F.I.F.), propia de cada uno, es la forma personal de comportarnos, que arruina la Fórmula Universal de Éxito; luego, se agrupan los factores de éxito en aptitudes y actitudes; y, por último, consideraremos (Iceberg de la Persona) si son Factores Visibles o Invisibles.

¿Ahora mismo cuántos proyectos lleva?
Tres clientes. Esto funciona bien cuando se trata de empresas grandes. Uno de los trabajos más satisfactorios fue con los Servicios Funerarios de Barcelona. Cambios de personas, pero de mentalidad grande, una empresa que entiende lo que es un cambio estratégico. Hay historias maravillosas en cada empresa, y esta fue de las mejores. 

¿Cree que todo el mundo vale para el liderato?
Hay quien nace con los dotes de líder, pero le aseguro que aprender a ser líder es mucho más fácil que aprender inglés. Por ejemplo, yo le podría decir que de concepto de empresa sé mucho, pero no sirvo para llevarla. Soy un pésimo líder porque sólo me gusta liderar a la gente que me cae bien. Así que cuando una persona debe cambiar, lo debe hacer para ser líder y tener la voluntad de cambiar. La solución es encontrar algo en lo que podamos encontrar ventajas que puedan motivar.  

Ahora no atravesamos un momento de gran motivación. 
Creo que estamos moviéndonos en dos frentes: uno, el de la crisis mundial, y el otro, la que tenemos aquí. En España el tema inmobiliario ha arrastrado a mucha gente: promotores, bancos, ayuntamientos… Hay que pagar unas deudas y no siempre se tiene el líquido necesario. Pero el mundo no está mucho mejor. En estos últimos años, la población que ha pasado a ser subdesarrollada a emergente se cifra en 3.000 millones de personas.

No estamos tan mal, pues. 
No estamos en un buen momento, pero tenemos una posición privilegiada, y el sistema del estado del bienestar es bueno. Hay que hacer lo posible para continuar así.