Director de Quasar Elite y Business Angel de empresas de Internet y ocio

Axel Serena

Emprendedor y asesor

“Lo más importante de un proyecto es el equipo que lo llevará a cabo”

Según Axel Serena, existen fondos de capital riesgo muy especializados que están apostando fuerte por gente emprendedora, pero el problema es que faltan grandes fondos para proyectos de mayor envergadura.

Martes, 26 de Agosto de 2008
Internet ya empieza a tener su propia historia, y en ella ya nos encontramos casos que nos hablan de gente emprendedora que, por una u otra razón, hizo fortuna estando en el momento adecuado y en el sitio justo. Un breve vistazo a la biografía de Axel Serena, nos dice que es una de esas personas, al ser privilegiado testigo de la evolución de Internet desde puestos muy relevantes. Ahora se dedica a otras cosas, pero sigue conectado con el medio como Business Angel, figura celeste que invierte en proyectos interesantes.
“El Business Ángel consiste en localizar a gente joven con ideas interesantes que está empezando en Internet y apoyarles con capital y asesoramiento. Hemos invertido en catorce proyectos y también proporcionamos consejos y contactos”

“Lo importante de un proyecto es el equipo que lo va a llevar a cabo. La idea tiene un valor relativo. Analizo si las personas serán capaces de sufrir hasta que el proyecto esté funcionando o si podrán adaptarse a un mercado cambiante”
¿Cuál fue la chispa que encendió su pasión por las telecomunicaciones?
Me vino cuando más o menos tenía 16 años y era radioaficionado. A través de este medio conocí a otro radioaficionado que estaba trabajando en los radiopaquetes, una especie de comunicación de ordenadores mediante ondas radioeléctricas. Quedé asombrado con la posibilidad de conectar dos ordenadores que estaban separados por varios kilómetros. Allí hacíamos una especie de chat, nos enviábamos pequeños programas de Basic hechos por nosotros, y supongo que así empezó todo. 

Internet aún tardaría unos cuantos en llegar.  
Yo lo descubrí en Estados Unidos, mientras estudiaba la carrera. Encontré en Miami una universidad que tenía una especialidad llamada telemática. En aquel momento no existían los navegadores, pero se utilizaba una especie de correo electrónico. Allí trabajé  en una empresa que hacía software para comunicación entre ordenadores. Al volver a España, me contrató British Telecom para competir contra Telefónica en el mercado de las redes de datos, que era el único que estaba liberalizado en aquella época. Después formé parte de Servicom, el primer proveedor de Internet y allí fue, en 1993, cuando vimos el nacimiento del navegador.

Aquello debió ser un punto de inflexión...

Lo fue para Internet y también para mi carrera, y creo que para todos. Por un lado, puse un anuncio en el periódico buscando socios capitalistas para la empresa que quería montar y por otro, encontré en el Segunda Mano un contacto de alguien que buscaba ideas interesantes para invertir. Así es cómo conocí a Antonio González-Barros y con él fundé Intercom, que fue el tercer proveedor comercial de Internet en España. De allí salieron proyectos como Infojobs o Noticias.com, que todavía siguen ahí.

¿Cómo fue su entrada en el negocio de la publicidad on line?
Me llamaba mucho la atención las posibilidades de la publicidad en Internet y decidimos montar una agencia que se llamaba Área IP que se fusionó con otra de unos socios alemanes y daneses. Y esto dio lugar a Ad Pepper.

Era la época en que todo lo que oliera a Internet daba mucho dinero…
Ese momento lo viví siendo Director General de Marketing de Ya.com. Allí tuve mi primera reunión con Martin Varsavsky y con Antonio Sáez, y trabajé con gente de mucho talento como Álvaro Ibáñez o José Antonio del Moral. T-On Line compró la compañía por 500 millones de euros y se repartió dinero entre todos los empleados. Nunca he montado un negocio con la esperanza de venderlo, pero el caso es que siempre ha llegado alguien con una oferta interesante.
 
Ahora está en parques de ocio. ¿De qué manera se produce el cambio?
En el año 2004 había conseguido reunir un capital importante y decidí, para diversificar un poco el negocio, montar un parque infantil llamado Chiquipark, que era un lugar donde los niños podían celebrar sus cumpleaños. Pero el problema era que los niños sólo venían de cinco a ocho de la tarde y el resto de tiempo estaba desocupado.

Y empezó a darle vueltas al tema. 
Sí, y surgió la idea de trasladar el mundo de los videojuegos a escenarios reales. Mi objetivo es hacer que el aficionado a los videojuegos salga de casa y se mueva. Junto con un amigo que lleva diez años trabajando conmigo nos fuimos a visitar unos noventa centros de ocio repartidos por todo el mundo. Buscábamos un juego tecnológico, dinámico, que se pudiera jugar en grupo y pudiera ser apto para todas las edades. Así dimos con una empresa inglesa, Quasar, que había desarrollado un juego de desactivadores láser en el que los participantes se introducen en un laberinto decorado como una nave espacial y tienen que defender su base alcanzando a los otros jugadores con rayos láser. El juego tiene 400 versiones diferentes y pueden jugar un máximo de 30 personas.

¿Y por qué eligió a esa empresa en concreto?
Hay un total de veinte fabricantes de juegos láser y nosotros contactamos con una empresa inglesa que llevaba 19 años en el mercado con 250 centros en todo el mundo. Nuestra oferta fue mejorar el chaleco que recoge los disparos y quedarnos con los derechos para España, Portugal e Iberoamérica. Y así surgió Quasar Elite. Hemos desarrollado un paint bol sin pintura con bolas de goma y tenemos juegos especiales para los niños donde les enseñamos energía eólica y solar. Estadísticamente, está comprobado que si vienen veinte niños a un cumpleaños, diez de ellos repiten.

Y quizá también enganchan a los adultos. 

Pues sí. También acuden empresas y gente joven que se puede tomar una copa y luego echarse una partida. Hace un mes hicimos una ronda de financiación y el 31% de la empresa está en manos de la Caja de Ahorros de Navarra, un fondo de capital llamado Ingenia Capital y el despacho de abogados Roca i Junyent. Esto nos está permitiendo cumplir con los planes de expansión. Nuestro objetivo es tener a finales de año 10 centros propios y 10 franquiciados. De momento, ya tenemos seis y cinco, respectivamente. 

Aún así, sigue en contacto con Internet como Business Ángel. ¿En qué consiste este trabajo exactamente? 
Consiste en localizar a gente joven con ideas interesantes que están empezando en internet y apoyarles con capital y asesoramiento. Hemos invertido en un total de catorce proyectos con pequeñas cantidades de dinero, y también proporcionamos consejos y contactos, organizando encuentros entre inversores y gente con proyectos, como el First Tuesday. Otra forma de contactar conmigo es a través de mi blog

¿Qué es lo primero en que se fija cuando le presentan un proyecto nuevo?
Sobre todo, en el equipo que lo va a llevar a cabo. La idea tiene un valor relativo. En su momento hacer un buscador no era una gran idea, sin embargo, el equipo que creó Google marcó la diferencia. Analizo si las personas serán capaces de sufrir hasta que el proyecto esté funcionando o si podrán adaptarse a un mercado cambiante.
 
No hay más que echar un vistazo al EGM para ver que Internet es el único medio de comunicación que ofrece un sólido crecimiento. ¿Los bancos están pendientes de esta situación?
Hay fondos de capital riesgo muy especializados. También instituciones como La Caixa o la Caja de Ahorros de Navarra, que están apostando fuerte por gente emprendedora. El problema es que aquí faltan grandes fondos para proyectos de mayor envergadura.