Doctora en Ciencias de la Información

Mónica Terribas

 La mirada crítica de una profesional de los medios de comunicación

 "En el periodismo actual se reflexiona muy poco por falta de tiempo"

 "El código de autorregulación de la televisión es un paso más simbólico que efectivo"

Jueves, 20 de Enero de 2005
 Mònica Terribas analiza para Feedback Today el estado de la televisión actual así como el de los medios de comunicación en general. Nos recibió en la sección de informativos de Televisió de Catalunya, en San Joan Despí, antes de empezar su programa, entre teletipo y maquillaje. La nit al dia se ha convertido en un espacio informativo de referencia por su calidad, su visión crítica de la realidad y sus entrevistas a los personajes de primer nivel del panorama actual tanto político como social, económico e intelectual. Este trabajo le valió el Premi Nacional de Periodisme de la Generalitat de Catalunya en 2003 por su rigor y profesionalidad.
"Es necesario que en esta autopista de la información haya unas normas mínimas a seguir por todos"

"En todos los sectores industriales hay una parte de la industria que fabrica productos para llegar al consumidor con la máxima eficacia y el mínimo esfuerzo"

"Es inevitable que haya grandes grupos de comunicación porque sino los espacios de comunicación estatal y autonómicos habrían desaparecido debido a la presión del capital extranjero"

"Si la información es sólo cuestión de curiosidad, para mí, empieza a alejarse de lo que debería ser el interés general"

"Muchos estudiantes no valoran el proceso de maduración que reporta pisar la universidad. Sólo piensan en el aprobado o el suspenso."

 
 

¿Cómo ha cambiado la televisión en esta última década?  


El contexto del estado español ha cambiado de forma dramática en estos últimos años. En mis inicios en televisión aún no existían las cadenas privadas y sólo hacía cinco años que funcionaban las autonómicas. La estructura del consumo de televisión era de televisión generalista y las autonómicas eran la novedad, ofrecían una alternativa y una nueva manera de enfocar la realidad, más próxima al espectador. El contexto actual es el de unas cadenas privadas muy potentes que marcan el paso de las públicas, a nivel de estrategias comerciales y de competitividad del sector. La televisión ya no es un vehículo de comunicación a compartir por un receptor, sino que es una oferta de entretenimiento muy diversa que cada persona consume en función de sus intereses. La televisión ha dejado de ser un elemento cohesionador socialmente. 


¿Influye este contexto en la forma de trabajar de las cadenas de televisión públicas?  


Totalmente, en España se optó por un sistema de competitividad directo entre públicas y privadas en todos los géneros: información, ficción y entretenimiento. El problema es que las cadenas públicas tienen un deber de servicio que las privadas no tienen, ya que éstas hacen una explotación comercial y, aunque tienen unos deberes públicos, no existen organismos que las controlen. Por lo tanto, en la competencia directa siempre salen perdiendo las públicas, que sí tienen organismos de control como los Consejos de Administración en los que están representados todos los partidos políticos. 


Es difícil entonces para una cadena pública cumplir con la función social de servicio público… 


Pero, ¿qué es en realidad un servicio público? No hay una pauta para saber lo qué es, porque es difícil saber si, por ejemplo, un programa de entretenimiento lo es o no, porque está haciendo una función de servicio público a aquellas personas que no tienen disponibilidad económica para conseguir el ocio de otra manera que no sea a través de la televisión. El entretenimiento debería serlo sin abusar de los mecanismos de seducción de la audiencia como las tramas sexuales o de violencia. En este contexto, el Consell Audiovisual de Catalunya está muy solo, así que nos encontramos en las bases de lo que significa observar a los medios y ser un observatorio de referencia para los operadores. 


El primer paso es el código de autorregulación firmado por cadenas de televisión y gobierno.  


Se trata de un paso simbólico más que efectivo, siempre que detrás no haya un observatorio que asegure que se está cumpliendo lo que se ha firmado. Este organismo independiente debería tener una capacidad de marcar criterios y tener credibilidad ante la industria, no con una función controladora. 


¿Afectaría este organismo a la libertad de expresión de los medios?  


No, porque países como Gran Bretaña, Francia o Italia tienen este organismo y no por eso deja de haber libertad de expresión. Es necesario que en esta autopista de la información haya unas normas mínimas a seguir por todos. Nuestra vida, en general, está regulada con controles y certificados de calidad de todos los productos que consumimos. Queremos un mundo con personas que saben como regular determinadas materias y que son las que deben poner las normas. 


¿Qué es la "Telebasura"? 


Yo no creo en la denominación de "telebasura", se trata de la punta del iceberg de una manera de funcionar de toda la industria cultural. No me gusta que desde los sillones periodísticos, radiofónicos, editoriales o discográficos, se hable de la "telebasura", cuando en todos los sectores industriales hay una parte de la industria que fabrica productos para llegar al consumidor con la máxima eficacia y el mínimo esfuerzo. Como la televisión llega a mucha gente parece que no exista "basura" en el resto de la industria, y no es así. Hay "basura" también en las tertulias radiofónicas o en los diarios pero maquillada bajo un aspecto de credibilidad absoluta por ser radio o un medio impreso. Está bien que haya debates sobre la "telebasura" pero que éstos no sirvan para camuflar al resto de la industria cultural. 


¿Cuál sería el perfil ideal de un directivo de un medio de comunicación?  


Lo ideal sería tener grandes expertos en gestión de empresas con un equipo por debajo consciente y conocedor de los procesos de comunicación. Los periodistas, a veces, estamos muy centrados en las prioridades informativas y tenemos poca visión general de la comunicación.


¿Existe cierta presión desde las altas esferas a la hora de escoger los temas informativos?  


Siempre hay una necesidad por parte de los agentes que nos rodean de salir en los medios de comunicación, desde políticos, a ONG's o la Iglesia. Dentro de esta presión siempre hay los que tienen más posibilidad de éxito que otros. La presión va más bien, no en función de quién la hace, sino de quién la administra, y hay quién la sabe administrar mejor que otros. 


Respecto a los grandes grupos de comunicación, ¿son una influencia negativa o positiva dentro de la industria cultural?  


Es inevitable que haya grandes grupos de comunicación porque sino los espacios de comunicación estatal y autonómicos habrían desaparecido debido a la presión del capital extranjero. Es la única manera de hacer sobrevivir a la industria comunicativa del país. Este hecho implica intereses económicos de los grandes grupos que ejercen una presión sobre el gobierno para que modifique las leyes en beneficio de sus intereses comerciales. 


¿El modelo actual español de medios de comunicación, está a la altura de países como Inglaterra, Francia o Italia?  


Nos falta un nivel de orgullo en aquello que comunicamos. Si tenemos en cuenta que hasta 1975 había una audiencia televisiva acostumbrada a ver una única cadena de televisión, hemos ido demasiado deprisa. Cuando hemos "subido al carro" de las cadenas privadas, las nuevas tecnologías nos han permitido quemar etapas rápidamente, etapas que el resto de países habían ido desarrollando poco a poco. Cuando llegamos al modelo de entretenimiento, lo hacemos copiando directamente formatos foráneos. En el proceso de televisión privada en España tienen un gran protagonismo dos italianos: Maurizio Carlotti y Paolo Vasile, consejeros delegados de Antena 3 y Telecinco, respectivamente, que han importado el know how de la televisión italiana con todo lo que ello comporta. Gestmusic o Globomedia, junto con Endemol, son productoras que han convertido la televisión española en un gran laboratorio que comparte formatos con el resto de países europeos y que funcionan y lo hacen bien, porque sino no hubieran triunfado. Nuestra audiencia ha ido creciendo con estos programas y esta manera de hacer, son referentes que quedan adquiridos. La televisión no es abstracta, la hacen personas, y estas personas la hacen de una manera determinada. 


¿Existen programas de formación y reciclaje de conocimientos dentro de la televisión pública para los profesionales del periodismo?  


La profesión de periodista, sobre todo en el caso de los redactores de informativos, tiene un handicap en este sentido, que es que el tiempo nos devora. No obstante se hacen cursos de formación sobre digitalización de la imagen, técnicas audiovisuales o técnicas de voz. Esto no sucede en otros campos, como en los programas semanales o los que no dependen de la estricta actualidad. El gran problema del periodismo actual es la falta de reflexión, se reflexiona muy poco porque no hay tiempo. 


¿El periodismo académico se adapta a la realidad comunicativa actual o es demasiado teórico?  


Desde mi experiencia personal, yo aplico mis conocimientos prácticos a la hora de dar las clases teóricas. Creo que el tiempo de la universidad lo debe ganar el estudiante y no esperar a que se lo dé el profesor. Es un tiempo de reflexión muy bueno que se debe aprovechar al máximo. Estamos en una sociedad, en este aspecto, todavía un poco infantil, acostumbrada al aprobado o al suspenso, y no se valora suficientemente el proceso de maduración que conlleva la universidad. Finalmente, si los alumnos salen o no con un periodismo que se adapta a la realidad depende de ellos, si aprenden a reflexionar y pensar rápido, se adaptarán mejor al ritmo de los medios de comunicación que te hace reaccionar rápidamente. Es muy importante no funcionar por automatismos. 


¿Qué es el interés general?  


Cuando damos una información debemos pensar si le aporta algo a la persona que lo recibe, si le ayudará a entender porqué pasan las cosas o si les ayudará a ir mejor por la vida. Si la información es sólo cuestión de curiosidad, para mí, empieza a alejarse de lo que debería ser el interés general. De todas maneras es una cuestión muy personal que cada uno argumentará de manera muy diferente.