Director de Roca Salvatella (Net Strategies for People and Organizations)

Genís Roca

Buena adaptación digital

“Los nuevos tiempos no han cambiado la esencia de los negocios”

Genís Roca asegura que, por muy obvio que parezca, la tecnología ha cambiado no sólo la manera de trabajar sino toda la información que se genera.

Martes, 23 de Septiembre de 2008
No sólo los empresarios, los analistas, los informáticos y los gestores pueden aportarnos visiones interesantes del convulso momento que estamos viviendo. Gente con formación casi humanista pueden darnos un punto de vista más global, más matizado y, especialmente, más completo. Genís Roca es director de Roca Salvatella, pero su currículum se nutre de otras experiencias que necesariamente pasan por las nuevas tecnologías. Hoy charlamos con él.
“Las nuevas tecnologías nos han hecho evolucionar muy rápidamente. Pero lo que también ha sido asombroso ha sido la facilidad con que nos hemos acostumbrado a ello”

“Es muy fácil adaptar las innovaciones tecnológicas a las direcciones generales y los departamentos de recursos humanos. Son los primeros en cambiar la forma de aprender, de compartir conocimiento”

“En el fondo, y a pesar de las nuevas tecnologías, la esencia de los negocios, de cualquier negocio, continua siendo igual que siempre: la confianza y los contactos que se generan”
Como no sea Indiana Jones, esto de la arqueología puede sonar a algo bastante lejano. 
Y lo es, no crea. Cuando ejercía como arqueólogo, una vez entré en un banco a pedir una hipoteca y se pusieron a reír. A partir de entonces me propuse no cejar hasta conseguir aquello que quería sin que sonara muy raro.

No debe ser un trabajo muy rentable. 
Con la arqueología es muy difícil tener un trabajo estable, con una fuente de ingresos más o menos constante. La única salida es la de la docencia, pero está sometida a fidelidades muy largas. De hecho, estuve unos años combinando la informática y la arqueología, hasta que entré como informático en la Universitat Autónoma de Barcelona. Finalmente, decidí dedicarme en serio a ello. Los informáticos “de verdad” se dedicaban a los ordenadores centrales y tuve la suerte que para los aficionados se dejaba la informática personal, que fue lo emergente en aquellos años.

De un modo u otro, parece que se ocupa de los inicios. Sea de la humanidad o de la tecnología de la informática. 
A mediados de los noventa, decidí que no quería ser funcionario. Con todo el respeto por mis compañeros, no me sentía cómodo con esta idea de trabajar. Así que me fui a la Universitat Oberta de Catalunya cuando aún estaba en su fase embrionaria y sólo éramos una docena.

Debía ser muy al principio de todo. 
Allí me encargaba de todo lo que era la informática de gestión. Por aquel entonces un particular no podía acceder a lo que ahora conocemos por Internet: sólo se hacía a través de una universidad o un centro de búsqueda. Así estuve 10 años, y en realidad fue un proyecto muy expansivo, hice muchas cosas diferentes: empecé por informática corporativa, después pasé a gerencia y me encargué del modelo organizativo; más tarde, la estrategia de la UOC en Internet; y luego del modelo de comunidad universitaria…

Y después de una década empieza una nueva etapa…
Sí, me fui a Infonomía, un portal de innovación con 70.000 personas distribuidas en todo el mundo. Durante dos años fui el director general. Más tarde, monté con un socio y seis trabajadores, mi propia empresa, y nos dedicamos a aquello que he hecho siempre.

¿Cómo la tecnología cambia la vida de las personas?
Sí, o más específicamente, como lo digital puede alterar tu estrategia.

¿A qué se refiere?
Sé que suena muy obvio, pero la tecnología ha cambiado no sólo la manera de trabajar sino toda la información que se genera: qué dicen los mercados de tu producto, qué dicen los empleados de un directivo, qué dice la competencia de tu producto, qué dicen de tus clientes, cuál es la actividad digital de tus empleados… Y luego, todo el entorno digital. Que más que comunicación es un espacio digital.  

Y universal, también. 
Sí, tenemos clientes repartidos por todo el mundo. Y este modo de trabajar ha evolucionado muy rápidamente. Nos hemos adaptado con una facilidad extraordinaria, hasta el punto que, a veces, tenemos la sensación de que quizá vamos más allá de lo razonable.

¿Qué quiere decir? 
Pues no sé, todo lo que se conoce como la Web 2.0. Yo creo que hemos llegado a aquel punto de, si me lo permite y para utilizar una expresión muy actual, de frikismo. Por muy de moda que esté el tema de los blogs, creo que no podemos ir al Director General de La Caixa, por ejemplo, y decirle que para que sea más abierto, tenga que escribir cada día en su particular diario digital. Tenemos que aprovechar todas las posibilidades, pero también debemos ser conscientes de que debemos acostumbrarnos a su desarrollo. Y a un cierto ritmo.

Así que ahora el target es…
Trabajamos, sobre todo, con las direcciones generales y los departamentos de recursos humanos. Ellos son los primeros que cambian la forma de aprender, de compartir conocimiento. Y esto es muy bueno.

Ustedes proporcionan soluciones estratégicas. 
Bien, nos dedicamos más a la comunicación e intercambio de conocimientos con colectivos. Ahora esto lo puede hacer todo el mundo a través de Internet, que se ha convertido en una excelente fuente de información. Y no sólo en un sentido positivo, quiero decir.

Tecleas un nombre en google y te sale todo. 
Sí, y esto ha cambiado mucho las cosas. Y no quiero ser alarmista, pero lo cierto es que a partir de los indicios que encontramos en la red se cataloga a la gente. Internet se ha convertido en una increíble y extraordinaria fuente de información en muchos sentidos. Y el comercial no es ajeno a ello. Creo que debemos aprovechar su potencial para sacar lo mejor porque todo lo que se puede ver en la red puede abrir mercado.

Usted ya lo hace en los medios de comunicación. Se le ve y se le escucha con cierta frecuencia. 
Sí, es cierto. Colaboro todos los miércoles en Catalunya Ràdio en el programa de Neus Bonet “El matí de Catalunya Ràdio”. Y hace poco en el canal 3/24 me hicieron una entrevista.

Y el nombre de su empresa suena a consultora o a despacho de abogados.
Bien, porque es lo que le decía. Cuando se está en temas de Internet, de participación social, o de webs de colaboración y el cliente es, por ejemplo Isidre Fainé, creo que todo tiene que ir en consonancia. Además, tenemos proyectos con distintos gobiernos como  Chile o la República Dominicana, así que el nombre que se escoja también tiene que ser válido en otras latitudes. 

Y siendo todo tan lejos…
Sí, este tipo de negocio sólo funciona si antes has podido merecer la absoluta confianza de la parte contratada. Y la única manera de demostrarla es con el tiempo y las recomendaciones. Y es que en el fondo, y a pesar de las nuevas tecnologías, la esencia de los negocios continua siendo igual que siempre: la confianza y el contacto. 

Una confianza que ante las crisis flaquea…
Ahora tenemos mucho trabajo porque nosotros no contamos a los clientes qué es lo que pasa, sino que intentamos saber qué pasará para intentar poner remedio a un problema que aún no se ha planteado.