Socio fundador de Herrero Advocats

Josep Antoni Herrero

 China, el incipiente paraíso empresarial

 "España llegó a China con el pie equivocado"

 Herrero Advocats es el primer bufete español con sede en el gigante asiático

Jueves, 03 de Febrero de 2005
 Herrero Advocats presume de ser el primer bufete de abogados español que tiene sede en China, desde el año 1992. Su especialidad es el asesoramiento integral a la empresa y el Derecho Civil, y lo llevan a cabo en ámbitos territoriales tan diferentes como Latinoamérica, Europa, Magreb, Sudáfrica y Asia. En estos años, además, han asesorado a las cámaras de comercio de Barcelona y Sabadell, colaborado con el Icex (Instituto español de comercio exterior) y se han convertido en una puerta de acceso a la feria de productos de empresas españolas de Tianjin. Su misión ahora es trabajar en sentido inverso y formar a ejecutivos de empresas chinas en Cataluña. 
"A los industriales de aquí les encanta Shanghai, pero quieren ir con los parámetros de aquí y eso no es posible"

"El perfil de tu hombre en China es el de alguien valioso para tu empresa, por lo que debes correr el riesgo de desvestir un santo para vestir otro"

"Hace tres años, mucha gente iba allí a ver qué pasaba. Ahora percibo más conocimiento de la situación, quizás porque contamos con la experiencia de los más pioneros y hemos aprendido de sus errores"

"China constituye y constituirá una gran oportunidad, pero no hay porqué ir allí necesariamente. Hay muchas opciones y no conviene cegarse con China"

"Nuestro producto estrella es el wofe, las sociedades de capital 100% extranjero"

 
 

Su firma cuenta con despacho en China, un país de moda por su fortísimo crecimiento, su apertura a Occidente y su poderío. Ahora todo el mundo habla de China, pero ¿no cree que España llega tarde?


No sé si llegamos tarde, pero sí con el pie equivocado por varios motivos. China es un mercado muy complejo con una cultura, un modo de hacer negocios y una lengua muy distintos a los nuestros, es más un continente que un país. Estas diferencias provocan una atracción por su exotismo. A los industriales de aquí les encanta Shanghai, pero quieren ir con los parámetros de aquí y eso no es posible.
 


¿Qué ocurre entonces?


La mayoría de los empresarios no hace los deberes antes de salir de aquí. Y hay que conocer muy bien qué es China y ponderar si el negocio que desean llevar o traer de allí es viable o no: es preciso calcular los costes, prever la financiación, controlar los procesos para obtener una calidad determinada, planificar el transporte de las mercancías, etc.
Una vez visto todo esto, deben decidir, antes de empezar y no después, si realmente la empresa puede asumir el cambio de rumbo que supone desembarcar en China. Los recursos humanos son fundamentales. Si tú quieres enviar a alguien a 13.000 kilómetros para una misión importante y a largo plazo, esa persona debe conocer bien tu empresa y ser un buen profesional. Es decir, el perfil de tu hombre en China es el de alguien valioso para tu empresa, por lo que debes correr el riesgo de desvestir un santo para vestir otro.
 


¿Qué más problemas se encuentran los empresarios una vez han decidido atreverse a dar el paso?


Hace tres años, mucha gente iba allí a ver qué pasaba. Ahora percibo más conocimiento de la situación, quizás porque contamos con la experiencia de los más pioneros y hemos aprendido de sus errores. China constituye y constituirá una gran oportunidad, pero no hay porqué ir allí necesariamente. Está de moda, sí, aunque existen otros lugares interesantísimos para hacer negocios, como India, con una gran pujanza tecnológica, Pakistán y Malasia, entre otros. Hay muchas opciones y no conviene cegarse con China.
 


Uno de los errores más comunes es considerar a China, con sus 1.300 millones de habitantes como un único mercado…


En efecto, China alberga en su seno muchas culturas, razas y lenguas distintas. Y también mercados. De forma sintética, hay dos grandes mundos: el de la zona costera, con cerca de 300 millones de habitantes, con una buena renta, consumistas y con ganas de vivir a fondo la mentalidad capitalista. En segundo lugar, China tiene también cerca de 1.000 millones de habitantes más sin capacidad económica para acceder a los productos del mundo capitalista de la costa.
 


¿Qué países han tomado mejores posiciones en China?


Los americanos, por supuesto, y los alemanes son los que más se han desarrollado allí, junto con franceses e ingleses. Estos países tienen allí sus fábricas para los productos que luego traen a Europa y que abastecen los mercados de Estados Unidos y los de la propia China, ya que no desprecian los centenares de millones de chinos con poder adquisitivo.
Aunque el primer mundo ha tomado posiciones en China, también se da ahora el proceso contrario, y es la salida de empresas de ese país al exterior. Todos tenemos en la cabeza algunos ejemplos recientes que nos han ayudado a ver este fenómeno, como la compra de la división de ordenadores personales de IBM, el asalto al fabricante de automóviles británico Rover o a la cadena de perfumerías Marionnaud por parte de empresas chinas. Estos casos son llamativos, pero hay otra tendencia que ha pasado más desapercibida: el desembarco de China en países del Tercer Mundo, como Sudán.
 


Las empresas industriales llegan a China. ¿Pasa lo mismo con las compañías de servicios?


En China hay buenas consultorías de ingeniería o estratégicas que se han especializado en el asesoramiento para implantarse allí. Lo hacen muy bien. En otro tipo de servicios, como los legales, la verdad es que los despachos con licencia para actuar allí son multinacionales, y hay muy poca presencia de despachos españoles. En este sentido, llegamos tarde, pero no por ello hay que lamentarse. Hemos de aprovechar el momento en el que estamos.
 


Su firma presume de haber apostado por China hace tiempo. ¿Qué supone esto en la vida del despacho?


China empezó siendo una apuesta estratégica y se ha ido convirtiendo en una parte muy importante de la facturación del despacho. La firma está compuesta por dos sociedades. En Herrero Advocats estamos dos socios y ocho abogados, mientras que en Herrero Advocats Shanghai contamos con un socio más y tres abogados sobre el terreno.
 


¿Cuáles son los servicios relacionados con China más habituales?


Lo más demandado es la ayuda legal en el proceso de implantación de sociedades españolas allí. Nos llegan algunas desde Cataluña, pero sobre todo de empresas valencianas y vascas, que están empujando muy fuerte. Nuestro producto estrella es el wofe, las sociedades de capital 100% extranjero. A diferencia de hace unos años, no resulta tan complicado montar empresas de este tipo, salvo para sectores muy concretos.
Otro tema cada vez más demandado es el de la ayuda legal en todo lo relacionado con patentes y marcas: registrar los propios productos al llegar allí y perseguir las copias. Esto último es complicado, ya que en su cultura la copia es una cosa buena. Si alguien copia es porque valora lo copiado y reconoce que quiere aprender.