Consejero de Educación de la Generalitat de Cataluña

Ernest Maragall i Mira

Educación, función social

“La ley de la educación no lo solucionará todo, pero mejorará mucho la situación”

Ernest Maragall piensa que es fundamental la función que deben desarrollar  los padres en la educación de los hijos. Asegura que todos los estudios, en sus variables, aseveran que si los padres se preocupan por la educación, los resultados cualitativos y la cohesión social, tienen más perspectivas de éxito.

Martes, 23 de Septiembre de 2008
Sobre la educación oímos, a diario, toda clase de noticias e informaciones que se dan en diferentes sectores, tanto por parte de políticos como desde las propias escuelas y asociaciones con competencias en estos temas. Es por este motivo que con Ernest Maragall, Consejero de Educación de la Generalitat de Cataluña, hemos podido reflexionar sobre alguno de los temas que se comentan cada día en diversos ámbitos de la sociedad y, también, nos ha querido explicar alguno de los propósitos que desde la Administración se quieren llevar cabo para mejorar el sistema educativo de este país, cuestionado cada vez que un informe muestra resultados flojos en comparación con otros países.
“La educación ha experimentado un importante avance situándose en la media europea, pero estamos lejos de donde queremos y de donde necesitamos estar”

“El objetivo del sistema educativo es facilitar el acceso a una educación de calidad, con los mejores maestros y profesores, porque cada alumno pueda aprovechar al máximo sus capacidades”

“Si los padres se preocupan por la educación, los resultados cualitativos y la cohesión social, tienen más perspectivas de éxito”
¿Por qué en educación el Estado está tan lejos en comparación con otros países?
Bien, se deben tener en cuanta varias cuestiones y pienso que la esencial es histórica: mientras los estados europeos avanzaban en la democracia y fijaban la educación como base del sistema, en España y Cataluña la democracia no llegó hasta hace 30 años. Es por este motivo que cuando se dice que la educación está muy mal, yo contesto que sí, que la educación ha experimentado un importante avance situándose en la media europea, pero que estamos lejos de donde queremos y de donde necesitamos estar.

Y esto va evolucionando. 
Hemos construido el sistema, lo hemos cementado y lo hemos hecho crecer. Hace 30 años la educación atendía los y las alumnas de entre 6 y 14 años. Ahora estamos ya en un sistema 0-18.

¿Qué es lo que continúa faltando?
Hemos ido resolviendo los recursos, pero aún faltan más. Y también es cierto que hace falta reorganizarlos y acompañar a los maestros y profesores en su labor, cuestión que no hemos hecho justo en el momento en el cual el país iba cambiando socialmente y demográficamente.

¿Y por qué no se resuelve nada si ya hace años que este aspecto no funciona?
Déjeme partir de la negativa de su pregunta. Ya hace años que se trabaja, no para resolver, sino para mejorar. No puedo compartir para nada el catastrofismo ni el derrotismo. En los últimos dos años hemos ido mejorando las tasas de éxito escolar al final de la educación obligatoria. Y mi labor y la de mi equipo se centra en incrementar esta tasa, y mejorar específicamente la de chicos y chicas que continúan estudiando Formación Profesional o Bachillerato una vez han finalizado los estudios postobligatorios. Pero de eso a hablar de desastre, pienso que hay bastante recorrido.

Quizás nos deberíamos plantear el objetivo que debería tener las aulas.
Bien, ¿y cuál es el objetivo del sistema educativo? La equidad y la calidad. Es decir, facilitar el acceso a una educación de calidad, con los mejores maestros y profesores, porque cada alumno pueda aprovechar al máximo sus capacidades. Por lo tanto, conseguir la máxima excelencia de cada uno gracias al trabajo.

¿Y qué papel le otorgamos ahora al maestro, cuando parece más cuestionado que nunca?
Hace un servicio público, evidentemente. No se puede entender de otra manera. Porque un servicio público es aquel que se presta a un ciudadano y que acaba repercutiendo sobre el interés general.

¿Y el papel de los padres?
Aunque no lo parezca, pienso que es fundamental la función que deben desarrollar. En los países nórdicos este papel lo tienen muy claro. Los maestros y profesores pueden enseñar. Pero en casa es donde se debe producir el impulso y el contraste.  Por ponerle un ejemplo, todos los estudios, en sus variables, aseveran que si los padres se preocupan por la educación, los resultados cualitativos y la cohesión social, tienen más perspectivas de éxito.

¿Cuáles cree que deben ser los retos o puntos que se deben marcar para que la educación tenga aquí un cierto prestigio?
Como sabe, estamos tramitando la Ley de Educación de Cataluña. Esta ley tiene un objetivo básico. Es una ley de país porque el país depende de la educación que tenga. Una ley que persigue dar a los docentes la confianza para hacer su trabajo con el soporte de la Administración y la evaluación necesaria que permita dotar de los recursos a cada uno de los profesionales que trabajan ofreciendo este servicio a la sociedad. Una ley que, entre otras cosas, también establezca mecanismos de relación entre los padres de alumnos y los docentes. Y una ley que persiga también una mejora entre la escuela y el entorno.

Pero ya se sabe que las leyes en este país, y más la de educación, no acostumbran a resolver temas difíciles.
Bien, está muy claro que una ley no puede obrar como receta que lo soluciona y mejora todo. Pero estamos delante de un proyecto que pone las bases para que todos y cada uno de los agentes de la comunidad educativa puedan mejorar su labor diaria.