Profesor emérito del departamento de Dir. Gral. y anterior Dir. Gral. del IESE,Economía

Carles Cavallé

Proyección global

“Hace falta un gran pacto de estado para afrontar la crisis”

Carles Cavallé nos da algunas claves para entender mejor la crisis por la que está pasando medio mundo. Asegura que uno de los problemas más graves ha sido que la liquidez que había hasta hace poco se colocaba a través de los bancos y se hacía llegar a la gente de un modo menos estricto de lo que se había hecho en el pasado.

Martes, 07 de Octubre de 2008
No es exagerado afirmar que hablar del IESE es hablar de Carles Cavallé. Movido por su espíritu emprendedor, ha impulsado el carácter internacional de la institución, considerada uno de los mejores centros de postgrado del mundo. Y en los últimos años, estando Cavallé al frente del IESE, fue pionero en la formación de directivos internacionales y en el establecimiento de alianzas estratégicas con las mejores escuelas de negocios del mundo. Ha llevado a cabo una importante labor de colaboración e impulso en el desarrollo de escuelas de dirección similares en doce países de cuatro continentes y ha impulsado la investigación de su claustro mediante la creación de cátedras y centros de investigación. En estos últimos años, no ha cesado el desarrollo de nuevas actividades: ha colaborado en la internacionalización del claustro y los alumnos, y en la ampliación de las instalaciones en sus sedes de Barcelona, Madrid, Estados Unidos y Alemania. Hoy, pues, es un verdadero privilegio tener a Carles Cavallé de invitado en Feedback Today.
“Las consecuencias de la crisis serán menos dramáticas si somos capaces de hacer un pacto, de actuar conjuntamente en una sola dirección. Pero debemos hacerlo pronto”

“Debemos admirar la reacción que han tenido los americanos de que en pocos días han sido capaces de unir fuerzas y sacar una solución práctica, que, aunque con riesgos, la han sacado delante”

“Llevo 50 años en IESE en los que he visto topo tipo de crisis. Y todas las hemos superado. Por lo tanto,  no tengo ninguna razón para pensar que esta no la podremos también superar”

“La globalización funciona así: primero exportar, luego invertir en el exterior y, tercero, establecer alianzas estratégicas entre las empresas”
A todos nuestros entrevistados les preguntamos siempre por la crisis.  
¡Y todos intentamos entenderla! Creo que lo que en estos momentos hace falta es hacer un análisis bien hecho de lo que está pasando en España y en el mundo, y presionar para que se exijan responsabilidades. La situación es grave y la sufriremos todos.

No nos asuste.
Ya hace tiempo que en el IESE estamos explicando las conductas de los bancos en cuestiones hipotecarias: hasta hace poco había liquidez como consecuencia de la riqueza que el mundo estaba generando, básicamente en Estados Unidos y China. Pero era una cuestión engañosa, porque esta liquidez se colocaba a través de los bancos y se hacía llegar a la gente de un modo menos estricto de lo que se había hecho en el pasado. El problema grave ha sido este, y el análisis hace tiempo que lo tenemos hecho. Sin embargo, la dificultad viene ahora para ver cómo lo solucionamos. 

Si la crisis es global, hace falta que aquí todos nos pongamos de acuerdo para afrontarla.
Exacto. Aquí hay tal gravedad que lo que hace falta es un pacto político a nivel estatal. La situación en la que estamos inmersos es similar a la de los años 70 cuando se estaba con una tasa de paro del 20-25%. No hemos llegado a este extremo, pero se debe hacer algo al respecto porque hay mucha gente afectada, y un solo partido en el gobierno no puede salir de esta situación. En Estados Unidos hemos tenido un buen ejemplo: lo que ha unido a demócratas y republicanos ha sido la crisis, y en un solo fin de semana han sido capaces de resolver un problema. No “el” problema, pero sí uno importante: la cohesión. 

¿Y la situación que tenemos aquí es muy grave?
Seamos realistas: estamos en una situación económica grave, que en nuestro caso concreto, además está agravada por un déficit exterior más que considerable. El superávit fiscal se pierde en dos días, pero pagar un déficit comercial, que en nuestro caso es de 167.000 millones de dólares, costará muchos años. Y esto, sin hablar del déficit de cuenta corriente.

Y luego está la banca.
Sí. La banca española tiene una gran deuda exterior: para el 2009 está previsto el retorno de 79.000 millones, y como no los podrá devolver porque no habrá dinero, habrá que prorrogar el crédito, con todo lo que supondrá de intereses. Y ello sin olvidar el problema que nos afecta más a todos: el paro y sus tres grandes aspectos que son: la creación de ocupación, la gestión financiera del paro y la gestión de la inmigración. 

La solución es difícil. 
Veo dos opciones, o hacemos este pacto global entre todos que representará que los contribuyentes tendrán que pagar más, pero que si sale bien limpiará el sistema financiero; o bien no lo hacemos y vamos solucionando los problemas uno a uno, pero sin saber si seremos capaces de llegar a tiempo. Si no somos capaces de hacerlo, el coste del contribuyente será muy alto porque traerá altos precios, paro, disminución del consumo, despidos…  

El dilema es complicado. 
Por eso creo que debemos admirar la reacción que han tenido los americanos de que en pocos días han sido capaces de unir fuerzas y sacar adelante una solución práctica, con riesgos. Pero ya han empezado. Y esto es fantástico.

Afrontemos pues, el problema. 
En cualquier reunión profesional si no se habla de la crisis es que se está viviendo en la luna. La tenemos encima, nos arrollará, nos apisonará y dejará muchos cadáveres por el camino. Sin embargo, las consecuencias serán menos dramáticas si somos capaces de hacer este pacto, de actuar conjuntamente en una sola dirección. Pero debemos hacerlo pronto, porque si no reaccionamos, todo se nos echará encima.  

Pero la crisis irá por sectores. No los afectará todos de lleno. 
Sí, es cierto: hay sectores menos afectados que otros como la alimentación infantil, la salud, determinados tipos de consultoría… En nuestro caso concreto, el de la educación empresarial, somos conscientes de que si una persona no tiene tiempo ni dinero será difícil que se decida a hacer un programa; es más, lo hará cuando tenga más tiempo y más dinero. Y por lo tanto, el presidente de una pequeña y mediana empresa que esté afectado por la crisis, podrá encontrarse que sus empleados se preguntarán por qué va a hacer un curso en IESE si eso no arregla el tema.

Pero al menos a corto plazo. 
Sí, y por esto nosotros también reaccionamos ofreciendo programas específicos par-time para atraer directivos que quieran entender mejor cómo gestionar las situaciones de crisis en los diferentes sectores. Así que vendrán aquí para hacer lo posible por solucionar los problemas que tiene su empresa.

En el IESE podrán superar esta situación, vaya.
Créame, el tema no es tan sencillo. Lo que sí puedo decirle es que llevo 50 años en el IESE en los que he visto todo tipo de crisis. Y todas las hemos superado. Por lo tanto,  no tengo ninguna razón para pensar que esta no la podremos también superar. Y ello teniendo presente una característica nueva que no teníamos en los años 70: somos una de las pocas escuelas auténticamente globales que hay en el mundo, y ello significa que nos veremos menos afectados.

¿Y eso por qué?
Porque la empresa se ha convertido en una organización global, es decir, hay aquí pymes que tienen una oficina en China porque allí compran el material que después venden por poco dinero en Europa, y hay otras empresas que tienen instalaciones fuera de España buscando mejores suministros, proximidad en los centros de consumo, mano de obra más barata, o facilidad de recursos y de personal. Si las empresas lo han hecho, el IESE también debe hacerlo. Así que a mediados de los 80 colocamos el IESE en un mapa, y hemos seguido el proceso de globalización antes que la mayoría de empresas. El proceso funciona así: primero exportar, luego invertir en el exterior y, tercero, establecer alianzas estratégicas. Con ello, hicimos un IESE global y ahora vemos las consecuencias.

Este proyecto de expansión pasa por llevar la marca  IESE al corazón de los negocios: Nueva York.
Sí, todos los mercados son pequeños al lado de Nueva York. Es fantástica la actividad empresarial que allí se respira, y la fuerza que imprimen las business schools de Nueva Inglaterra. A mi me emocionó recibir una llamada hace ya algunos años, en el 2000, dándome la enhorabuena porque el IESE había sido elegido número uno en el mundo de formación de directivos según una encuesta que se había realizado. Estuve muy orgulloso de ir y allí me hicieron una entrevista en la televisión preguntándome cómo una escuela de un país pequeño y difícil de acceder estaba tan bien considerada. 

Continuemos hablando de formación. ¿Qué opinión le merece el Proceso Bolonia? Usted estuvo en el comité.
Mire, la Comisión Europea encargó un estudio a la EFME y creó un comité de los estados europeos, del que formé parte, para ver cómo el Proceso de Bolonia influiría en las escuelas de dirección de empresas y en la contratación que pudieran hacer las empresas de sus graduados. En las escuelas de dirección de empresas el Proceso entra del siguiente modo: ante todo, lo que queremos es crear unos graduados que sean ciudadanos europeos, que se encuentren cómodos circulando por toda Europa. 

Esto difícilmente se aprende en la carrera.
Por ello damos mucha importancia al postgrado. Pero un buen postgrado para que tanto las empresas como los estudiantes puedan estar interesados. Así que hablamos con los gobiernos, con las empresas, con las business schools y nos dimos cuenta de que había dificultades. La primera de las cuales es saber si las dos partes implicadas, empresas y estudiantes, estarán interesadas en continuar la colaboración cuando termine el postgrado. Evidentemente, si el estudiante es bueno sí, intentarán retenerlo, le harán trabajar un par de años y después de un postgrado le subirán de nivel.

Segundo problema. 
Lo que preocupa es el coste que tendrá esto para las escuelas de negocios, porque todos los departamentos administrativos van a tener que cambiar. ¿Y qué va a pasar con los postgrados que ofrecen las escuelas a menos que se ofrezca algo más que intercambios de experiencias? Ya veremos el éxito que tiene, pero se debe tener en cuenta que por encima de los sistemas siempre existen las personas, así que será un éxito si este proyecto de Bolonia se entrega a aquellos que tengan ganas de que salga bien.

El inglés será la lengua vehicular y esto puede suponer otra dificultad.

Hace 50 años que en el IESE trabajamos en este tema, así que para nosotros no es ningún problema. Yo recuerdo que en los años 60 ya íbamos a Estados Unidos, y creo recordar que fui el tercer español en ir a Harvard. Por eso, en 1980 ya empezamos a impartir programas en inglés y ahora ya, casi todo, lo hacemos en ese idioma.

Entonces querrán que vuelvan los profesores que han enviado a formarse a Estados Unidos.

Los buenos están en el mundo del management en escuelas americanas; ya sabemos quiénes son y sí, les podríamos repatriar. Pero a ver si me entiende: no es tanto el concepto de “repatriar” como el de tener la suficiente mentalidad abierta para ir al mejor sitio del mundo y formar a nuestra gente. Antes, si queríamos tener a los mejores profesores del mundo, teníamos que enviarlos a Harvard o Stanford. Y eso es lo que hicimos. Esto es tener visión, así que cuando hablamos de repatriar estamos hablando de lo bonito que es estar abierto a ir a los mejores sitios para formarse.

Ahora está metido en un proyecto de fundación.
Hace 4 años creé una fundación en Nueva York y lo hice ahí porque quería que, con el paso del tiempo, tuviera un mínimo de influencia. El Insituto de Tendencias Sociales (STI) trata de ver las corrientes sociales que están cambiando en el mundo y entenderlas para luego intentar cambiarlas.

¿Como por ejemplo?
Se ven cosas como el cambio tan radical que se está produciendo en la desestructuración de las familias tradicionales, donde los más perjudicados son los hijos. O que una pareja se pelea y en 10 días ya tiene un contrato de divorcio con las leyes de divorcio express... Se debe tener en cuenta que en el mundo en que nos ha tocado vivir hay 3 cosas importantes.

Una debe ser la globalización. 
Sí, porque es lo que nos dará la posibilidad de ver todo lo que tenemos en común las personas, que sin duda es mucho más que las diferencias que nos separan. El hecho de que haya un movimiento más libre de personas permitirá entender a los otros pueblos y sacar partido de sus valores.

La segunda. 
El poder autodestructor que tenemos. Me da miedo lo que podemos hacer con temas como las armas nucleares. Y nos damos cuenta de que todo lo que puede construir la globalización se puede destruir. Nunca hemos tenido tanta responsabilidad como ahora. Así que debemos ser conscientes de ello.

¿Y la tercera?
El mundo de la empresa, sin duda: una cosa tan fantástica, porque tenemos la perspectiva de la historia para ver como ha evolucionado la humanidad, y el gran impulso que otorgó la revolución industrial. A partir de ahí empezó el desarrollo económico y social, pero sólo en esos países donde tienen empresas bien organizadas. En Rusia, por ejemplo, los 80 años de régimen comunista lo frenaron todo. O sea que el  desarrollo económico y social viene con la revolución industrial, pero se pueden cometer errores, como el que tenemos ahora.

¿Qué patrones tienen en la fundación?
Hemos ido a buscar universidades americanas, ahí donde está el talento. Luego hemos ido a las universidades inglesas; a las alemanas, donde hay muy buenos pensadores; y luego a Canadá. Países que son influyentes y gente que puede hablar de temas que nosotros planteamos. Ahora hemos puesto sobre la mesa, por ejemplo, el tema del crecimiento demográfico: el porqué en Europa tenemos menos niños y los queremos menos que en otras zonas del mundo. 

Es una cuestión interesante.
Estoy de lleno en otros proyectos, como uno de cine. Ahora en Nueva York hay una escuela en formación de directivos en el mundo del cine. Se forman a directivos del mundo del cine con una orientación más de empresa y ofrecemos un tipo de formación que les va bien. Y es que una de las cosas que quieren los americanos es saber más sobre el mundo. Y a través del cine se puede conseguir.