Presidente y cofundador de Basi S.A.

Armand Basi Sabi

 La voluntad y el talento de un grande de la moda

 "En la vida como en los negocios hay que ser observador"

 Premio a la internacionalización

Viernes, 04 de Marzo de 2005
 Armand Basi fundó su empresa, Basi S.A., en 1948, a partir de un pequeño taller artesano en Barcelona. Con más de medio siglo de existencia, Armand Basi se ha constituido en una de las empresas punteras de la moda española, con una contrastada reputación en las pasarelas, ferias y escaparates de todo el mundo. La compañía posee desde 1962 la licencia de fabricación y distribución para España de Lacoste, con más de 154 tiendas en toda la geografía nacional. Desde 1986 Armand Basi distribuye su propia marca de ropa en más de 22 países, basada en un diseño original y moderno, de alta calidad. Basi recibió el premio a la internacionalización 2004 de Ernst & Young.
 
Yo siempre he sido un hombre muy observador, creo que la capacidad de observación debe ser una cualidad innata del emprendedor.

En la vida no todo es negocio, la honestidad y el buen hacer con las personas es importante.

Los empleados son parte del éxito de la empresa. Eso de deslocalizar e irse a Marruecos o a China, no es lícito.

Muchos diseñadores españoles no tienen detrás un grupo industrial y eso frena su expansión.

Aunque no esté al frente de la empresa, una de las máximas que perdurarán en Basi será el mimo al cliente, porque no debe escapar a comprar a otros países.

 
 

¿Cómo nace y se forma un emprendedor?
 


Mi madre tenía una pequeña industria textil muy artesana, y yo desde pequeño ya tuve interés por la moda. Cuando terminé mis estudios de bachillerato ingresé en la Escuela de Ingeniería Textil y allí construí mi primera máquina de confección, con la ayuda de un profesor. Luego, en un pequeño cuartillo del jardín de casa, empecé a trabajar con mi máquina y con mucha ilusión. Estos fueron los inicios de mi empresa y mis primeros pasos como emprendedor.
 


¡Qué apañado!
 


Mis inicios, vistos ahora, son casi fruto de un milagro. Ha de tener en cuenta que por aquel entonces España se encontraba en plena posguerra, eran tiempos tristes y no había nada de moda. Gracias a mi juventud y alegría por hacer cosas nuevas, en seguida que pude intenté viajar a Francia a ver moda. Era ridículo cómo tenía que ir hasta allí...
 


¿Cómo?
 


Tenía que hacer ver que iba de peregrinación a Lourdes.
 
 


Dígame que no iba de rodillas...
 


No tenía pasaporte y la única forma que tenía de pasar a Francia era cogiendo un autocar que salía de la frontera, en el Valle de Arán, destino a Lourdes. De allí viajaba hasta Toulouse para ver moda, y luego regresaba de nuevo a Lourdes con miles de ideas bulliendo en mi cabeza.
 
 


A eso le llamo yo dedicación.
 


Me empapaba de moda francesa y volvía con un montón de ideas para desarrollar. Cuando aquí la moda casi no existía, mi hermano y yo empezamos a diseñar prendas diferentes, con colorido muy diverso, y lo que empezó con una máquina artesana, se fue multiplicando rápidamente.
 
 


¿Cómo fueron los años venideros?
 


Nuestro crecimiento vino dado por nuestra relación comercial con la familia Lacoste. Fuimos a verles con la intención de importar su producto a España, pero ellos en primera instancia no nos recibieron, no creían que pudiéramos fabricar su producto. Pero insistimos, me presenté delante de ellos con un polo confeccionado por mí. ¡No creyeron que yo había confeccionado ese polo! Decían que se lo había comprado.
 


¿Y qué paso entonces?
 


Les enseñé unos detalles concretos de la pieza que evidenciaban mi manufacturación y quedaron convencidos de nuestras posibilidades. A partir de entonces comenzó nuestra colaboración. En Francia trabajaban con un sistema de maquinaria textil muy rudimentario, y yo, que había creado un sistema de confección más técnico y avanzado, les exporté mi maquinaria, que permitía hacer una producción ocho veces mayor a la suya. Con el grupo Lacoste llevamos trabajando más de 40 años, tanto que me han dado la mención de honor. Posteriormente, en 1986, creamos la marca Armand Basi, con la que nos hemos abierto a todos los mercados mundiales.
 


¿Cuáles son los rasgos clave del buen emprendedor?
 


Yo siempre he sido un hombre muy observador, creo que la capacidad de observación debe ser una cualidad innata del emprendedor. También la constancia y las ganas de hacerlo bien. Y ser muy moderno e imaginativo, además de buscar la máxima calidad en todos los procesos. Armand Basi ha ido creciendo a base de mucha observación y de un coherente proceso de internacionalización. Fuimos empresarios pioneros en el ejercicio de salir al extranjero a captar las tendencias de fuera y aplicarlas al mercado de moda español. Pero es que hacía falta, estábamos viviendo en la edad de piedra. También fuimos los primeros en conseguir licencias de explotación de productos.
 
 


La licencia de explotación de Lacoste en España fue un trampolín para ustedes...
 


Y tanto. Pero lo mejor, es que con la familia Lacoste, además de ser socios, gozamos de una estrecha amistad, algo que es muy importante en los negocios. En la vida no todo es negocio, la honestidad y el buen hacer con las personas es importante. La honestidad es algo que escasea en los negocios actualmente. Ciertas tendencias están sepultando la ética y la honestidad en la empresa. Por ejemplo: las deslocalizaciones a China. Ahora parece que es un honor tener una fábrica allí, pero a mí me parece una deslealtad tremenda, ya que a menudo se han de producir recortes de plantilla abismales.
 


Pues China es la panacea, y el fenómeno de la deslocalización algo imparable...
 


Deslocalizar es sinónimo de despidos. En Basi somos una plantilla de 500 personas. ¿Voy a despedirlos a todos y montar una planta en China? ¡Ni hablar! Yo pienso trabajar aquí, ya que además aportamos un valor añadido a nuestra marca, que podemos seguir explotando durante muchos años.
 


Una empresa humanista, deberían tomar nota algunos...
 


Los empleados son parte del éxito de la empresa. Eso de deslocalizar e irse a Marruecos o a China, no es lícito.
 
 


¿Esta tendencia cambiará?
 


No creo. Una mano de obra textil se paga a 15 euros la hora, en China se paga a 1 euro la hora. Por lo que pagas a un empleado aquí puedes pagar diez o doce días a un chino. Pero, en fin, nosotros nos hemos salido de la tónica, porque somos creadores, fabricantes y luego distribuidores.
 
 


¿Cómo ve el sector de la moda en España?
 


Está en un buen momento, hay profesionales estupendos y muy buenos creadores. El problema es que muchos diseñadores no tienen detrás un grupo industrial, y todo creador, si no tiene un buen volumen de producción, encuentra más barreras a la hora de distribuir sus prendas. 
 
 


¿Qué retos se marca Armand Basi en su futuro próximo?
 


En Armand Basi estamos llegando a ese punto tan bonito que se basa en ir abriendo mercados. Ahora tenemos varios show rooms en Inglaterra, en Estados Unidos (Nueva York y Los Ángeles), en Rusia... El objetivo es ir abriendo sucursales y seguir expandiendo el negocio.
 
 


¿Ud. no se plantea algún otro tipo de aventura empresarial o tantear otros terrenos colindantes al mundo de la moda?
 


Tendría que empezar otra aventura: jubilarme.
 
 


Una aventura plácida.
 


Pero eso no va conmigo, no creo que me desligue de mi actividad, pienso seguir viviendo aventuras cada día. Cuando deje de ejercer, mi deseo es seguir haciendo de Basi una industria viva en nuestro país, que genere riqueza y trabajo. Aunque no esté al frente de la empresa, una de las máximas que perdurarán será el mimo al cliente, porque no debe escapar a comprar a otros países.
 
 


Ud. tiene pinta de habérselo pasado bien con su trabajo...
 


¡Mucho! Me ha gustado mucho mi carrera profesional. Si te gusta lo que haces en la vida, ésta pasa rápida. A mí me ha pasado volando. Pero bueno, aunque he trabajado mucho también he buscado mis momentos, he intentado viajar mucho, ilustrarme...
 


¿Algún sitio predilecto que haya visitado?
 


África.
 


Allí llevan poca ropa, sería un mercado emergente para Armand Basi...
 


¡Muchos no llevan nada de ropa! Bromas aparte, lo que me atrae de África son sus colores. En la parte occidental de África hay mucho color realmente atractivo y sorprendente. Siempre ves matices enriquecedores allá donde pisas, si eres observador... Ya le digo, en la vida lo principal es ser muy observador.
 


Con esa afición por observar, podría haber sido un buen periodista o psicólogo.
 


¿Sabe qué? A veces sigo a señoras por la calle porque he visto un buen escote y me digo: "qué bonito Armand", y allá que me voy a seguirla. Son momentos de inspiración. Muchas, cuando se percatan de que las observo piensan que las miro con intenciones libidinosas ¡pero sólo lo hago por contemplar sus formas y en busca de nuevas ideas!